miércoles, 27 de mayo de 2015

Así habló Penélope de Tino Villanueva

La reflexión sobre este hermoso libro, es sobre el posicionamiento, una ardua extensión sensible que se sitúa en la frontera de la frontera, contar el mito desde Penélope, que es la mujer, que es la madre, que es inmigrante, y justamente cuyo posicionamiento conmueve al sì mismo que es Tino Villanueva. Prometo traducir esta iluminación cuando pueda sentarme y desplegar la anécdota de su hermosa escritura... CÓMO ESPERO Hoy sentada junto a la ventana, mi alma nada hasta adentrarse en el profundo azul añil del mar. Soy mujer en espera, enamorada de un hombre, del amor que nos teníamos, enamorada. Me juré esperar, y con pasión aún espero, incluso cuando ya el sol su fuerte brillo ha perdido. Recojo mi pena y al lecho la arrastro, y allí aguardo algo más hasta que el dulce sueño se me posa en los párpados. Al día siguiente me levanto, y me oigo palabras rebosantes de esperanza, …y vuelvo a esperar. Son estas las cosas que me digo en alto, para tener claro el sentido, para que el día siga vivo. Soy mujer en espera, que aguarda inquieta como las olas del mar que en la mente se repiten como mensajes venidos de lejos..........................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................

domingo, 11 de enero de 2015

El poema de la Leche en La bruta bruz de Laura Klein

EL POEMA DE LA LECHE
ningún aleteo propiamente en los occipitales : arrancada
la leche del vaso : no logra beber
el pequeño con pies en la arena dobla gasas
limpios pechos aguados por espinillas mal puestas
golpéanse : ningún rocío para la lengua
así creen calmar : por el vaso roto y la pulpa
sobre el maldito mosaico frío sin madre
ha hecho descendencia
así creen aplastar : la leche en la arena
ningún grito propiamente en el esfuerzo
agrega dolor : al esparcirse sobre tetillas secas
para los labios

la pesadumbre joven multiplica las arenas

creen callar : oh cosa ridícula
su temblor es una muletilla : desterrado el líquido
de la boca arrancado hacia el abandono corre
la leche fuera de los sacos ruines para labios
ninguna enfermedad propiamente : hinchados
de pequeños también sino se quedan solos : creen beber
cavan en la arena maestra una ubre llena
por los vidrios rotos vil de chupar
grita lo que grita : al volcarse sin éxito el alimento
se ve la mugre y atrás

dormidos y despiertos enloquecen las arenas

el músculo gris
ha hecho descendencia : ningún hijo propiamente
logra dormir : arrancados los lieder del aire guardado
amargo
en pechos primerizos ineptos por curas de pie
en lugar de leche gasas blancas : así creen cobrar
el tiempo preso : de miedo de cervato : es el esfuerzo
mismo caldo de interiores? sobre tacañas tetas
ninguna risa exactamente enseña lo que da
hasta el dolor de encías : oh fina estulticia

si la promesa se cumple confunde las arenas

el diente del cabrito en el reparto
crea dolor : estropeada la leche : al servirse
de pechos coléricos en el esfuerzo
no provee : no logra ir : ningún alivio
para el pequeño con cabeza en la arena apila tazas
por el destete : así creen vengar
la decepción del cervato ante la cal nutricia
se llama leche propiamente : el líquido
insomne : pone en el yermo una voz : hacia el anidamiento
recupera lo que da : la impresión facial en la costura
ha hecho descendencia

el trigo falso multiplica las arenas

descarriada la leche de su taza : hacia el monte
por caerse de labios propiamente abiertos
vean lo que da : gasas grises
en lugar de blancas capaces de hartar
críanse : ningún pecho tutela el descanso
el ímpetu de amor influye : al menos si hubiera una barca
para quedarse absortos
oh cosa minúscula fecunda arriba de la arena
hasta que el líquido amanezca : sobrio y solo
repite lo que da : ningún lamento
al recoger la vigilia de los ojos

cuando la hierba crece imita las arenas

ningún placer de enanos
trenzando gasas escolares a la madrugada
logra reir : agriada la leche en su cuna
ha hecho descendencia
oh bonanza ciega : nadie apacigua
pueden echar su consuelo a las malezas : creen merecer
el cántaro y la fruta : en lugar del odre
encuentra : pechos narcóticos : al perdurar
el líquido en su bolsa
percude


también el tedio del sol en la rama llama a multiplicarse

así creen divertir : cayendo y empujando
tirándose arena en el plato limpio para el higo
escuchan : cómo tiembla el cervato
por el almíbar sin curso
pequeños labios rotos puestos juntos
ninguna alegría propiamente en el líquido bebido
a tiempo : ha hecho descendencia
así creen devolver : la leche a su pote original
al vaciar el balde
y rociar un poco la pesada carne
uno se maravilla


siempre que el mundo se arruina se multiplican las arenas

El poema de la leche, en La bruta bruz, de Laura Klein, Colección Gama, Editorial CILC, 2009.

Única razón en Átomos de Alejandro Schmidt


Dejalo ahí
ya no lo toques más
lo que pregunta tu error
no es el acierto
la verdad
sino
por qué se lo ha dejado así
tan valiente
perdido
la mesa del enigma es para todos
y los cabellos de la muerte
mejor dejarlo
mirando en la ventana
del espejo
durmiendo
y si estuvieras cerca
11no escuches si respira
no traigas
su campana
ciego reina el astro
el animal de abismos
en ellos la lección
se alegra
crece
se mojaron los libros
el adivino ha muerto
te abrazan las estatuas
su piedra es la experiencia
el único camino
es un desierto altivo
la única razón


Alejandro Shmidt, en Atomos, colección Gama, CILC, 2009.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Interior con amigos, Tendedero, María Teresa Andruetto

Interior con amigos

Cuatro los botones de tu abrigo
y los cables colgando en la habitación
vacía como tus piernas flacas y la luz
fría del fluorescente.
Tres los poetas malditos, los hijos,
los amigos y vos colgada de las nubes,
se diría, siendo libre.
Dos las botas de caña larga sobre el piso
la mirada bizca y el pelo suelto
desprolijo colgando del cielorraso
como tu amigo.
Todo es precario, está por hacerse,
menos tu erotismo que se
desvanece.

María Teresa Andruetto, Interior con amigos, Tendedero, CILC, 2009.

Poema de La enagua cuelga de un clavo en la pared de Leonor García Hernando

He tenido el terror de los bichos humildes en la tormenta.
Me mortificó la duda. Me mortificaron los grandes helechos ponzoñosos, los ojos de las modistas, las palabras habladas en la boca de mi madre.
La duda comió de mi corazón como un chino inclinado sobre su arroz cocido.
El deseo vino con un peso de barco que divide las aguas y termina siendo sólo veneno blanco cae en gotas de un raro espesor.
La boca agrandada por el deseo como por trazos de carmín y los ojos agrandados por la lectura.

Eso es todo.

Leonor García Hernando, La enagua cuelga de un clavo en la pared, CILC, 2009.

Bonsai



Fondo frugal, jugo de moras atomizadas por un sueño verde, hoja a hoja se deja leer en un tiempo otro en el que el crecimiento inmediato marca el pulso de lo reverdeciente. No hay caballos negros en este sueño verde, el galope se deja oir en una estética de la desaparición como frontera, mimesis, historia, las semillas regurgitan de las mismas raíces, planean sobre un espacio abierto, dado, originario, su lenguaje arcaico recuerda la cripta de las mujeres y sus niños, dados al amanecer, caída de la luz, vertiente de luna y aguacero, templanza y manantial que se hace fuente, atmósfera elíptica que marca la distancia del sol en el verano. La figura es presente latente, participio activo, mito deseado del amor, y sin embargo qué absurdas sus pequeñas ramitas erosionadas día a día por una raíz que se empeña en crecer.

VP