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domingo, 24 de mayo de 2020

Mane Guantay

CULTURA //// 24.05.2020 Arte y activismo tucumano en el cuerpo de Mane Guantay


 Agencia Paco Urondo entrevistó a la artista y agitadora cultural tucumana que produce y enlaza expresiones colectivas. "No hay una separación entre mi vida doméstica y profesional porque pinto en la mesa donde como". Por Victoria Palacios.

 Mane Guantay es Licenciada de Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Tucumán. Artista visual y gestora independiente. Docente e investigadora universitaria. Expone regularmente y es miembro activo del Grupo Intervencionista Tucumán (GIT). Su obra "La Casita" está en la muestra "Para todes, tode" suspendida por la pandemia.

 Agencia Paco Urondo: ¿Qué representaciones sentimentales de nuestra historia quisiste abordar en La Casita? ¿El punto de partida es histórico/metafórico o Universal Conceptual?

Mane Guantay: La obra “La Casita” la realicé para una muestra en la que me invitaron a participar en Jujuy. Paralelamente estaba trabajando con mi grupo, haciendo intervenciones en el espacio público con el tema del aborto. Estaba trabajando con esos temas y participando en festivales feministas. Entonces todo ese material para la muestra en que me invitaron estaba teñido con estos temas. Siempre trabajé en estas temáticas y en personajes mujeres, hago alusión a lo doméstico, a los espacios íntimos y también a ciertos estereotipos que cumplen las mujeres. Aparecen símbolos y signos que utilizo desde las primeras series cuando empecé a pintar profesionalmente en el año 95, en todas hay algún que otro tema que remite a lo femenino. Ya desde el 2000, mi producción está marcadamente atravesada por la mirada de la mujer, poniéndola como protagonista. En “La Casita”, la que aparece de ladrillo, la trabajé en otras obras. La pinté muchas veces y acá la tallé, hice una foto performance, la pinté y la puse en un marco antiguo. La otra imagen que aparece en esa obra, que son dos retratos antiguos, soy yo de espaldas con una camisa ombú, tipo vestido con bolsillos atrás y en esos bolsillos está la casita de ladrillos. El tema del autorretrato lo vengo trabajando mucho también y esa camisa existe, me visto con ella, me saco fotos y luego las paso a dibujos o a pinturas. También la había usado para una intervención en espacio público referida a la mujer trabajadora. Esa obra tiene a su vez un diseño de empapelado que habla de lo íntimo y el espacio doméstico. Yo tengo mi taller en mi casa, y mi casa es mi taller, no hay una separación entre mi vida doméstica y profesional porque pinto en la mesa donde como. Si bien tengo mi taller en el fondo, en todos los lugares de mi casa hay algo que tiene que ver con mi producción. Esa obra también tiene un estante ciego donde hay un portarretratos con una foto mía, de esas mismas que pinté con un pañuelo verde y una mancha que cae a otro retrato. Todo está teñido por la circunstancia que estaba pasando con la ley de interrupción voluntaria del embarazo.

 APU: ¿Cómo organizás tu trabajo de gestora y de artista?

 M.G.: Soy artista visual, gestora y docente. Son tres actividades que en realidad se mueven dentro del mismo campo y creo que es un lugar privilegiado. También me considero una agitadora de la escena. Esa situación me permite moverme tranquilamente en lo público y lo privado, estoy en íntima relación con el campo de formación, estoy en contacto con alumnos, con futuros profesionales y artistas. He trabajado en museos, en algún momento tuve cargos de gestión rentados. Al mismo tiempo estoy en algunos proyectos colectivos, siempre agitando la escena, tratando de generar cosas, de hacer enlaces con otros proyectos y para mí es algo totalmente natural, no me genera ningún conflicto. Creo que las cosas suceden cuando tienen que suceder, en algún momento participé en salones, en otro vendí en galerías, otras veces sólo ejercí la docencia. Ahora estoy muy abocada al tema del trabajo colectivo.

 APU: ¿Qué relación proponés con el espectador de tu obra?

 M.G.: Lo que quiero establecer con el espectador de mi obra es cercanía. Saber quién compra mi obra, a quién le gusta, quién se siente conmovido, porque no siempre tiene que ver con el gusto sino con algo que se moviliza y genera algún tipo de reflexión. Mucha gente me ha mandado mansajes por distintas vías diciendo “me acuerdo de tal obra y me encantó” o “me hizo acordar a tal cosa”. Hay gente que compró mi obra porque se sintió reflejada en su vida. Ese contacto con quien fue mi espectador me interesa mucho y eso lo traslado al trabajo colectivo que hago. Yo quiero que en todos los proyectos esté el espectador y, según el proyecto, quiero que esa persona después sea parte activa del proceso de la obra en algún caso y del proyecto en otros.

 APU: ¿En qué consiste el trabajo que hacen con el Grupo Intervencionista Tucumán (GIT)?

 MG: El GIT es un grupo del que formo parte con el cual realizamos actividades en dos fechas particulares, el 8 y 24 de marzo. Las actividades del 8 tienen que ver con el contexto en el que nos encontremos de la agenda feminista. El primer año, 2017, trabajamos sobre violencia de género, la violencia machista e hicimos una acción frente a tribunales. Al año siguiente hicimos una acción frente a los edificios culturales donde la idea era tapar la fachada para visibilizar el rol de las mujeres trabajadores, gestoras y artistas en estos espacios institucionales. El año pasado también trabajamos con el tema del aborto legal seguro y gratuito, el título era “clandestino”. Siempre tiene que ver con la agenda feminista, siempre estamos atentos a qué es lo que está sucediendo para realizar esas acciones. Para el 24 de marzo teníamos un proyecto que se llama “Sabías qué” y son señalamientos que hacemos en lugares donde los actuales desaparecidos fueron “chupados” por las fuerzas. Este año, que nos agarró en cuarentena, no pudimos realizar esa acción, pero lo hicimos de forma remota a través de Google Maps. Siempre hacemos nuestra labor en colaboración con organizaciones en festivales feministas. Nos han llamado también para trabajar sobre el acoso callejero. El Museo de la Universidad, con el cual siempre estamos trabajando, también nos ha llamado para colaborar en distintas acciones, incluso para un proyecto que se realizó el año pasado que se llamaba “Nos queremos bien”.

 APU: ¿En qué consisten los proyectos "Cama redonda" y "Contagiamos imágenes" que surgieron de las Cuarencharlas en este contexto de Pandemia?

 MG: Además del GIT también integro la grupa que se llama "Cama redonda, Cama grande", esta iniciativa surge a partir de estos encuentros que se llaman "Para todes, tode" y de las Cuarencharlas que son también una propuesta de red, de compartir experiencias a partir de charlas virtuales que tenemos vía Zoom. Todos los días hay una charla distinta, eso lo pueden seguir en las redes de Cultura viral federal, están todos los videos. A partir de estos cruces es que se generó esta "Cama redonda" primero, con representantes de algunas provincias, que es una grupa transfeminista federal, horizontal. A partir de generar esta grupa de activistas se creó el grupo “Cama redonda, Cama grande” con más de ochenta activistas en el país que estamos llevando a cabo las acciones que denominamos “contagiando imágenes”. Las pueden encontrar en Facebook e Instagram. Ahí van a poder ver todas las imágenes que están circulando a partir de un mapeo de problemáticas que estamos pasando en cuarentena.

 Colectivo de Comunicación Paco Urondo 2005-2020 Para comunicarte con la redacción de APU escribinos a agenciapacourondo@gmail.com

Natalia Iñiguez

Natalia Iñiguez: “Uso la escritura para explicarme a mí misma”


 APU entrevistó a la poeta, gestora cultural y docente de Lengua y Literatura: "Si la experiencia del dolor es irreductible, también aparece en la poesía de muchísimas formas, el físico, lo emocional. Vivir una vida con dolor rompe el binarismo salud - enfermedad".

Por Victoria Palacios. Natalia Iñiguez es poeta, gestora cultural y docente de Lengua y Literatura. Editora en Editorial Mutanta y participante de Mutágenas, Artistas del Conurbano. Autora de los libros Sorbos de locura. Poesía Ilustrada (Milena Caserola, 2008), Una vez escribí todo (Simulcoop, 2015) y Efectos Secundarios (Ausencia editora, 2017).

Agencia Paco Urondo: Desde hace más de una década que sos parte de la escena poética joven, local, feminista, te definís como una poeta feminista del conurbano, ¿quién es Natalia Iñiguez? ¿La bukowskiana? ¿Natalia Veneno? ¿Son elecciones estéticas o la experiencia se impone?

Natalia Iñiguez: ¿Quién soy? No sé. Me he puesto varios nombres a lo largo del tiempo. Nunca me sentí cómoda diciéndome a mí misma escritora, de chica por ahí pensaba que escritores eran otros u otres, también mujeres que publicaban libros o que iban a la facultad. Más o menos cuando terminé el secundario en 2001 descubrí a Bukowski por unos libros de narrativa, ya me gustaba la poesía pero no encontraba poemas de Bukowski en rioplatense, había algunas traducciones al español que decían palabras como “follar” o “polla” y no me gustaban, entonces jugaba un poco a traducir los poemas del inglés al lenguaje que yo conocía. Me puse ese apodo “bukowskiana” para publicar, también porque me daba vergüenza decir mi nombre, también como un juego. Natalia Iñíguez no sonaba artístico. Me pensaba también como piba en ese momento: escribir sobre sexo, alcohol o bares, traducía los poemas y jugaba con lo que tenía ganas de escribir y se hacían unos poemas medio Frankenstein. La escena independiente en ese momento estaba en los ciclos de lectura, en la FLIA y los varones se permitían hablar en su poesía de estos temas y yo no veía que las mujeres lo hicieran. También escribía sobre lo que yo hacía, lo que hacía los fines de semana ¿qué sé yo? Viajaba para ver una banda y nos quedábamos en bares hasta que cerraban, escabiando, fumando, hablando de la vida y eso era lo que hacía aparte de laburar. Escribía sobre lo que sabía básicamente. No era una cuestión de experiencias o de decisión estética, era simplemente eso. Nunca firmé nada como Veneno; pero las redes sociales, el anonimato y esto de no sentirme a gusto diciéndome escritora, permite subir tus cosas sin poner tu nombre y apellido, no tenía ganas de que alguien que me conociera leyera un poema sobre el suicidio, el alcohol o los bares. Juventud no sé si es una palabra que me represente. Acerca de las escenas estoy segura de que hay más de una como hay muchos feminismos, no sé si soy parte de una escena en particular feminista y joven porque creo que es más amplio. El conurbano, más allá de que muchos pataleen con ese concepto… el otro día alguien dijo “no soy del conurbano soy de tal barrio”. Yo soy de Pablo Podestá pero también soy del conurbano, creo que el territorio marca la identidad, como tantos otros factores, haber nacido y vivido lejos del polo cultural que es CABA, de la misma manera que ser parte de Buenos Aires, no estar tan lejos de CABA, todo eso tiene impronta en mi poesía, lo verán otres y también tiene sus consecuencias. Esta escena está en capital y amerita presencia, viajes. Les que somos del conurbano sabemos lo que es viajar y permanecer y estar, ser parte de una escena significa que tenés algún tipo de presencia, que aparecés en lugares, que te invitan.

 APU: ¿Cuál es la identidad que aporta publicar en fanzines? ¿Qué diferencia encontrás en la organización de un libro? Pienso en tu visión de editora además de la de poeta.

 N.I.: Publicar en fanzines es un ejercicio de autonomía, lo puede hacer cualquiera que tenga ganas de publicar. Obviamente tiene que tener acceso a ciertos conocimientos y materiales, pero es muy fácil, de hecho hace muchos años que estoy dando talleres de fanzine en la escuela. Es una herramienta increíble para autopublicarse. La autopublicación y autodistribución autónoma hacen que la obra tenga un bajo costo y que cualquiera la pueda adquirir. He vendido fanzines a uno o dos pesos, un pucho (risas). Hace que esté al alcance de gente que no tiene acceso a un libro de poesía, pero sí en una feria de fanzines, en un recital puede encontrar algo que le guste o algo nuevo que quiera leer. Los fanzines también tienen esto de intercambio. En la editorial Mutanta tenemos una colección que también editamos fanzines. Un fanzine puede ser un libro, lo que editamos lo pensamos como un libro, es el proceso que tendría un libro. Como escritora fui fanzinera siempre, también me han editado. Como editora con editorial Mutanta siempre pensamos en fanzines, venimos de ese lugar. También descubrimos que había un formato que se llama plaqueta, que es del S. XIX para difundir poesía, según su definición tiene 30 páginas y la del libro tiene 48, entonces Mutanta está ahí en el medio, en el límite entre plaqueta y libro. La editorial tiene un catálogo que tiene que ver con la disidencia de todo tipo, territorial porque somos personas que no vivimos en el polo cultural del centro, la disidencia sexual, somos mujeres y partes del colectivo LGBTQ+, esa es nuestra idea. Recuperar esas voces.

 APU: Tu poética parece oscilar entre una ética des-carnada y una política del cuerpo como antitrinchera, ¿cómo trabajás desde la poesía una política del cuidado? ¿Qué experiencias del dolor que aparecen en tu poesía te parecen irreductibles?

 N.I.: Desde que empecé a pensarme como un cuerpo no ajeno a la mente, como un todo, se empezó a colar en la escritura. Hasta ese momento me autopercibía una persona más mental, ni siquiera sentimental: de la mente, del conocimiento y todo ese mambo. Pensaba que todo lo corporal era ajeno. Y eso que, como mujer, he atravesado procesos corporales, la pubertad, he estado embarazada dos veces y los cambios y la experiencia en el cuerpo la seguía viviendo ajena. Hasta que la enfermedad se coló en la escritura de tal forma que no pude sacarla. Se fue mezclando tanto la escritura ahí en el cuerpo: uso la escritura para explicarme a mí misma. Estos procesos y la condición con la que vivo se colaron en la escritura. La idea de la política del cuidado, lo que les demás hacen por el cuidado de nuestro cuerpo, lo que hacemos nosotres con eso, lo que hacemos para cuidarnos y nos sirve, poner en el centro la idea de una experiencia vivible y no otra cosa, no es posible pensarlo por fuera de la política del cuidado. También posicionarme como mujer, como hija, madre, nieta y cuidadora. A quiénes cuidamos, quiénes nos cuidan, no puede estar por fuera de lo que escribo, es lo que hago para explicarme. Si la experiencia del dolor es irreductible también aparece en la poesía de muchísimas formas, el físico, lo emocional. Vivir una vida con dolor rompe el binarismo salud - enfermedad y mi condición discute con ese problema viejísimo que es el cuerpo contra la mente y no podía no ponerlo en mi poesía, porque es parte de mi identidad.

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domingo, 8 de marzo de 2020

Para Todes, Tode

08.03.2020

Muestra: “Para Todes, tode”, la asamblea al Museo 

La exposición transfeminista, curada por Kekena Corvalán recupera el sentido federal e inclusivo del Centro Cultural Kirchner. Por Victoria Palacios

Videoinstalaciones, esculturas, fotografías, santuarios paganos, prácticas visuales de literatura de cordel, mixturas riquísimas de íconos feministas como golosinas invaden el museo acompañando prácticas de cuidado y conversatorios en las distintas salas. El recorrido, abierto, ordenado casi por afinidades sensoperceptivas, es acompañado por una bandera excelsa del grupo Tejiendo feminismos, que unifica colectivas de mujeres y disidencias del país, desde las ex-detenidas desaparecidas en dictadura, hasta sindicalistas y mujeres de los pueblos originarios. Recuperando las producciones territoriales de los movimientos feministas, esta muestra es una ventana para entender el cruce actual de un modo de producción artística que intenta explorar otros modos de vinculación colectiva, y en cierto sentido de vida. La muestra evita las evidencias o los mensajes directos, y obscenos, de los medios de comunicación, en la exposición de la violencia que sufrimos las mujeres y disidencias, abunda en íconos feministas que estallaron estos años en asambleas y marchas, sin menospreciar la exploración por nuevos materiales, incluso se pueden observar mensajes irónicos hacia afuera pero también hacia dentro de esta gran ola que no deja de crecer. Los debates de hace unas décadas sobre la relación del arte, la política y el psicoanálisis o en términos más generales de la ética y la estética parecen estar en su punto de ebullición. La valoración estética de economías feministas tanto en el uso como en el descarte muestran una vez más la importancia de las redes que tenemos que seguir tejiendo para darnos cobijo y ampararnos en este mundo que intenta vulnerarnos cada día. En este sentido, la curadora Majo Vidal propuso que la muestra se integre al Archivo de Arte Feminista de la Universidad de Rutgers por considerarla como la muestra más grande de arte feminista y de géneros realizada por mujeres y disidencias. A disfrutarla.


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domingo, 15 de diciembre de 2019

Es tiempo de soltar la lengua

 15.12.2019

Es tiempo de soltar la lengua 

Se presentó Soltar la lengua en CABA, un potente libro poético-visual de impronta feminista y militante. Agencia Paco Urondo entrevistó a su autora, Tamara Padrón Abreu. Por Victoria Palacios.

El viernes pasado se presentó Soltar la lengua en CABA, un potente libro poético-visual de impronta feminista y militante de editorial El Colectivo. APU dialogó con su autora, Tamara Padrón Abreu.

Agencia Paco Urondo: ¿Cuál fue la convocatoria para la edición de Es tiempo de soltar la lengua?

Tamara Padrón Abreu: Inicialmente no fue una propuesta colectiva sino mucho más reducida, pero abocada al cruce de dos disciplinas artísticas como la visual y la poesía, así como la puesta en acto de un dispositivo de militancia y del derecho soberano de decidir. Pero producir un libro con esta impronta no podía anclar en una sola voz. Entonces empezamos a pensar en incluir a compañeras militantes, que nos cruzamos en encuentros, en marchas y en otras antologías. Pienso en Martes Verdes que fue una antología de referencia. Con este criterio decidimos invitar a poetas a participar, por esto hay poetas chilenas, de la Patagonia, de CABA y de España. Militantes que le ponen el cuerpo a esto, porque la experiencia es intransferible. No es lo mismo escribir cuando pasa por el cuerpo desde el territorio. También pensamos que la legalización, la despenalización del aborto como criterios temáticos, incluye otros como la violencia de género, de Ni una menos. Le decimos no a las madres niñas, así como hablamos de los abusos, de los incestos, realidades que están todas atravesadas.

 APU: ¿Qué características tiene el libro?

TPA: Desde la imagen nos pasó lo mismo, el libro se fue complejizando, fue creciendo monstruosamente. En una primera instancia pensamos en una selección de 20 poemas e invitamos a compañeras siguiendo el criterio que contaba. Nos hubiese gustado invitar más pero excedía lo que podíamos hacer. Entonces pensamos que participen las colectivas poniendo el cuerpo en una secuencia de poses. APU: ¿Qué colectivas participan? TPA: Ponen el cuerpo las Feminacidas, Colectiva Feminista la Revuelta, Poetas por el derecho al Aborto Legal, Territorio Feminista, Murga Feminista, La Minuta, entre otras. Esto generó una forma de enredarnos, por ejemplo teníamos un fotógrafe que sacaba una foto de una colectiva que es patagónica, también a La Revuelta -que es una colectiva de Neuquén, fundacional en esta lucha, es innegable su participación en todo lo que ha sido la campaña- le sacó una foto una artista de Neuquén, una colectiva de Córdoba, a partir de esa foto, se armó un afiche que está en el libro. Es decir, armar el libro fue una forma de cruzarnos y enredarnos. Por otra parte, el libro tiene un montón de códigos QR para que se puedan linkear las colectivas, las artistas visuales y las escritoras. Entonces, a partir de la inclusión de los códigos QR, fuimos tejiendo esa red. Y las compañeras de la Campaña Nacional por el Aborto Legal Seguro y Gratuito nos hicieron el Prólogo. Con respecto a las fotos, cada una fue pensada exclusivamente para el libro. La idea era que no fueran de registro sino que fueron creadas a partir de un diálogo entre quien toma la foto y quienes participan posando. Y así fueron cambiando, fueron mutando los diálogos con los textos y eso generó que se abran significados.

 APU: ¿Hay algún criterio diferenciador en la inclusión de compañeras de Neuquén, Chile, España o CABA?

TPA: El criterio -más allá de la red que venimos compartiendo desde distintos lugares de militancia, como la colectiva de poéticas patagónicas, los encuentros de poéticas y migraciones, siempre pensando en la despenalización del aborto- fue ver las distintas modalidades en que se organizan los discursos. Si bien nos une la militancia; hay diferencias en las miradas y plasmar eso en un libro nos interpelaba.

 APU: ¿Cómo financiaron el libro?

TPA: Un montón de compañeras escritoras quisieron participar, primero lo financiamos con una preventa. Si bien es un libro acotado de 80 páginas, y que deja afuera a un montón de colectivas; es un libro costoso, un libro entero de papel ilustración es muy caro sobre todo en esta crisis. Pero queríamos que sea de calidad apostando a la estética y al diseño.

 APU: ¿Habrá otras presentaciones en lo inmediato?

 TPA: Habrá muchísimas presentaciones, la idea es que sea en cada uno de los territorios de las redes feministas. Vamos a presentarlo a la Patagonia, porque es un libro gestado ahí, también vamos a Valparaíso y La serena. En un momento lo íbamos a presentar en la Feria del Libro, pero como en Chile pasaron cosas, lo vamos a hacer en un ámbito militante. Recibí invitaciones de muchos lados. La idea es que el libro sea una herramienta que nos concentre, nos visibilice y nos muestre. Luego de vender este libro, queremos armar otro con la misma temática pero proponernos como coordinadores y que participen diversos poetas, más artistas y colectivas y que siga girando hasta que sea ley.

Participantes Tamara Padrón Abreu/ textos Leandro Martín/ fotografía Textos/ Colectiva Feminista la Revuelta (Rosa Alcayaga Toro- Natalia Carrizo- Florencia del Campo- Fanny Campos Espinoza- Edith Galarza- María Insúa- Julieta E. Santos Fotografía/ Constanza Fort- Tati Nawelkir-Fernando Locatelli- Flor Castelo- Francis Morosini Poner la cuerpa/ Poetas por el Aborto Legal (Florencia Codagnone- Andi Nachón- Lucía Dorín- Marta insúa) Feminacida- La Minuta- Murga de Base- Melisa Fort- Camila Formigo- Julieta E. Santos- Mara Nievas- Jazmín Laurenti- Paloma Edith Galarza- Colectiva Feminista la Revuelta

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Encuentro Nacional de Poesía y Crítica(2022) Otra vez Trilce. La vanguardia mañana (2022). Ponencias. Ensayos. Pensamientos

  En el siguiente enlace se puede leer mi ponencia "Experiencia y pobreza en La Partera Canta de Arturo Carrera ” llevada a cabo en e...