domingo, 24 de mayo de 2020
Juan Diego Incardona
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CULTURA //// 23.09.2012
Incardona: letras del campo popular
Su último libro, Rock Barrial, continúa la saga matancera. Y está pronto a aparecer su primer libro de poesías, Amor bajo cero. En esta charla el escritor analiza su producción y las influencias en su obra.
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SUMARIO
TEATRO
La Laguna: una historia en el camino
CULTURA FUTBOLERA
“No hay intentos reales de federalizar el fútbol argentino”
PENSAMIENTO NACIONAL
Cooke: militante suramericano
LETRAS
María Ramos, literatura infantil y haikus
******************************************
“El peronismo está en una constante transformación dentro de nuestra cultura”LA PACO URONDO (Por Victoria Palacios): Autor de Villa Celina, El Campito, Objetos maravillosos, Rock barrial...¿lo sacaste este año o el año pasado?Juan Diego Incardona: Rock barrial es el último libro que publiqué pero en realidad es del 2010. Fueron 4 años, cuatro libros desde el 2007 al 2010. En el 2011 no publiqué nada y este año estoy por publicar mi primer libro de poesías.APU: ¿Se llama: Amor bajo cero?JDI: Sí, que va a salir por la Editorial Vox de Bahía Blanca. Para mí es importante y un poco misterioso porque en realidad todos mis libros son de narrativa. Solía escribir poesías simultáneamente sin demasiada pretensión. Gustavo López es un gran editor, “Vox” es una editorial under con un gran catálogo. Venían leyendo mi blog y a él le interesó, me propuso que lo publicara y veremos qué pasa con ese libro.A mí me interesa en lo particular porque no pertenece a la saga que es, la saga matancera, la de Villa Celina de los libros de narrativa sino que son temas diferentes. Un poema, por ejemplo, transcurre dentro del predio de la ESMA que es donde trabajo.APU: ¿Por qué “Amor bajo cero”?JDI: Amor bajo cero es una canción de Bob Dylan que me encanta y las atmósferas de los poemas son así, un poquito frías, angustiosas, existencialistas, no sé cómo denominarla. Me pareció bien el título, me gustó.APU: ¿Tenés fecha?JDI: En realidad le tengo que mandar ahora a fines de septiembre el manuscrito final y dependerá de los tiempos de la Editorial, calculo que antes de fin de año tiene que estar.APU: ¿Cuándo hablás de la saga matancera quiere decir que no está vinculada con esta temática habitual de esa mitología peronista que vos construís en otras obras?JDI: Claro, no está dentro de ese universo. De pronto en algún verso puede llegar a aparecer alguna referencia porque es parte de la escritura de uno. Es una serie dependiente a la que se armó con Villa Celina, El campito, Rock barrial y un texto inédito que todavía no publiqué. Estoy viendo por dónde lo voy a sacar, que se llama Las estrellas federales que vendría a cerrar toda esa saga.APU: Veíamos en vos y en Santoro una visión del peronismo nostálgico, ya terminado que ya fue y que no se repite en el presente. ¿Esto impregna tu poesía ahora?JDI: No comparto. No creo que la obra de Santoro y la mía estén motivadas en la nostalgia, porque sería una evocación de un pasado perdido. Si hay algo que queda claro es que el peronismo no es algo perdido, sino que está en una constante transformación dentro de nuestra cultura. Muchos de mis libros están ambientados en la década del 80', 90' incluso en el 2001 en tal caso sería una nostalgia inmediata, no tan alejada. Busqué mucho trabajar con los símbolos, con las iconografías que son parte del imaginario cultural dentro de un barrio como La Matanza, que me parece se actualizan permanentemente.
Lo mismo la obra de Santoro. Creo que hay cierta temporalidad que rompe con la nostalgia no es sólo que una pintura de Santoro está retratando un paisaje del 45' o del 55', sino que trazan líneas de distintas dimensiones. Daniel trabaja mucho con el arte argentino o cita obras de otros lugares, inscribe en su iconografía peronista una tradición del arte o de la cultura que en realidad es mayor, por otro lado creo que yo con la literatura hago algo similar. Es ver también la obra desde otro lugar, no es sólo una evocación nostálgica o un acontecimiento específico, sino que es una suerte de diálogo en distintos aspectos, de la literatura y de las distintas coyunturas culturales que en realidad la forman. Todo esto es una operación muy íntima que tienen que ver con la imaginación de cada uno.APU: Pensaba que quizás tenía que leerse en clave mítica y no fantástica. Justamente el hecho de que esta lectura sea tan accesible para distintos tipos de edades tiene que ver con lo fantástico y no con lo mítico. La lectura en clave mítica sí lo ubicaría con esta cosa de nostalgia y espacio estanco. Lo fantástico permitiría la actualización de esos símbolos, ¿estás de acuerdo?JDI: Creo que en realidad no hay una sola fuerza que domina, de cualquier creatividad son varias las que están pujando. Hay cierta nostalgia y no la niego, cuando hay evocaciones a ciertos momentos de la infancia pero eso converge con otros intereses. Son motores creativos en la conformación del mundo, no sólo la nostalgia, hay otras emociones que se ponen en juego y es como un cóctel.APU: En Rock barrial, ¿cómo trabajaste?, ¿por qué decís que entra dentro de la misma saga? Pensé que eran crónicas, ¿es novela?JDI: Es un relato similar a Villa Celina con historias nuevas y algunas particularidades. Hay tres poemas y está dividido en dos. La segunda parte del libro es una nouvelle y está escrito con otro lenguaje, transcurre en el 2001, se llama “Toma corriente” y está dividido en cuatro capítulos. Son cuatro medidas de la electricidad, “Volt”, “Ampere”, “Watt”, “Ohm”.APU: “Ampere” lo había leído.JDI: Sí, pero ahora está reformulado ahora se llama “Toma corriente”. Ampere es sólo uno de los capítulos y está escrito como un cuento de Villa Celina que se llama “El túnel de los nazis”. No es tanto el ritmo coloquial que se subordina a un desarrollo argumental, no es tanto la pulsión por contar, sino más que nada una pulsión rítmica, sonora.En un punto me sonaba a “La naranja mecánica”. Es como que no se rompe la verosimilitud porque todo es ritmo donde el lector adjudica sentido a esas palabras que no comprende. Le suenan a algo según el concepto en el que están armadas en una oración. Ese es un ejercicio que practiqué, cité varias obras que trabajan de esa manera.APU: En Bahía Blanca se están dando una serie de transformaciones. Hace unos días se condenó a 14 genocidas, ¿por qué la Editorial que encontraste es de Bahía Blanca? ¿Tiene alguna singularidad?JDI: Es muy loco lo que me contás porque leí la sentencia que salió hace poco y recordé mi participación en el Filba Nacional que se hizo en Bahía Blanca en donde se leyeron algunas cosas, contaron algunas experiencias y yo llevé un libro de Ana María Ponce. Por lo que escuché van a entrevistar a Gisela Tepper, ella es mi compañera en un programa que se llama “Memoria en movimiento”. Nosotros publicamos algunos libros, uno es de Ana María Ponce. Es uno de los pocos casos que existen de una obra literaria escrita en uno de los campos de concentración y que eso se haya salvado. Ana María escribía dentro de la ESMA en plena dictadura, escribió poemas y un cuento. El cuento es impresionante ella te maquilla su propia liberación, va caminando por Once, narra cómo va rozando a la gente, toda una ficcionalización de una chica que estaba encadenada escribiendo eso.
Milagrosamente el día que le dicen que la van a trasladar, esconde todas esas hojas, ella podía escribir porque era obligada a hacer algunas tareas, le daban una máquina de escribir porque tenía que redactar cosas y aprovechaba para escribir algún poema y los escondía. El día que la van a trasladar, ella sospecha que la van a matar y esconde todos sus poemas en una canasta con ropa y se los da a Graciela Daleo, finalmente eso se termina salvando y con el paso del tiempo se convierte en un libro. Ese libro de Ana María Ponce es de distribución gratuita, se puede buscar en las librerías populares. Nosotros le podemos mandar uno a la agencia, realmente vale la pena.
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María Victoria Ramos
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CULTURA //// 23.09.2012
“El niño es un lector exigente, no se queda con las apariencias”
Entrevista con la María Victoria Ramos, autora de literatura infantil. Además escribe haikus, como Nieve: “Página en blanco para la breve huella del zorro”.
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AGENCIA PACO URONDO (Por Victoria Palacios): María Victoria Ramos, es poeta, profesora de psicología del arte de la UBA y hace unos años se dedica a la literatura infantil. Publicó en varias antologías y su primer libro de poesía es “El ojo de la tortuga” que es un libro hermosísimo. Ahora acabás de sacar un cuento en Billiken y para Edelvives que es una editorial muy importante de literatura infantil.
María Victoria Ramos: Es verdad en este último tiempo me volqué más a los cuentos de Billiken que en realidad fueron una serie y el último se publicó este sábado 7 de septiembre. Es una serie de cuentos del circo que surgieron a partir de distintas anécdotas y recopilaciones de las propias vivencias infantiles que después uno va trabajando y reescribiendo, siempre con una impronta poética porque uno viene más de esa línea. Siempre está la posibilidad de un presente en la narrativa.
APU: ¿Cómo se llaman los cuentos?
MVR: Los cuentos integran un libro que se llama “El gran salto y otros cuentos de circo”. El libro está inédito pero fue publicado en su totalidad en Billiken, hace dos años que Billiken viene publicando los cuentos. Pero se podría publicar como libro. Por ahora sale en una publicación periódica.
APU: ¿El sábado qué cuento salió?
MVR: El último que salió se llama “Una estrella fugaz” y trata sobre la vida del hombre bala del circo que es un turco, se llama Kail desde el Cenit y atraviesa el cielo de Turquía volando con su túnica y va a trabajar a este circo que es el “Circo Bengalí”. Ahí desarrolla una serie de pruebas un poco arriesgadas y se involucra con los tigres bengala que son tres hermanos que hacen maldades. Ese fue el último que se publicó y el primero que se publicó en Billiken fue “El gran salto” que es un equilibrista que se llama Jabalí y tiene que vencer su propio peso para convertirse en equilibrista.
APU: ¿Ahora van a salir unos Haikus para chicos?
MVR: Sí, varios de los haikus fueron publicados, en realidad la primera serie de haikus que se llama “Los haikus del colibrí” fueron publicados en Tinta Fresca hace unos años. Después de eso escribí un libro que se llama “El libro de los suspiros” que está compuesto íntegramente por haikus, sobre la naturaleza, los pájaros, las flores. Ahora Edelvives seleccionó uno de esos haikus para un libro de lectura para chicos de tercer grado que se llama “El carretel de lectura” y otros haikus ya fueron publicados en una antología de cuentos y poesías que se llama “Cuentos y cantos” que fue publicado por “Guadal” hará dos años atrás.
Y también Macmillan a través de Editorial Estrada va a publicar unos poemas que se llaman “Epitafios de cuentos” que son epitafios de cuentos famosos. El epitafio del espejo de la madrastra o el epitafio del Jinete sin cabeza ya es más en tono humorístico.
APU: ¿Qué es un haiku?
MVR: El haiku es un poema breve, una composición oriental que tiene 17 sílabas, una métrica muy precisa, tiene que tener tres versos y 17 sílabas. Dentro de esas 17 sílabas se busca lograr una impresión de la naturaleza, una percepción. Algo muy sutil que tiene que ser contado en muy pocas palabras. Eso sería el haiku.
APU: Con respecto al Haiku específicamente pero también a nivel general para pensar la cuestión de la literatura infantil, ¿cómo pensás vos el género de la literatura infantil?
MVR: En realidad hay dos cosas que están vinculadas con la poesía y con el haiku. Por un lado la brevedad, me parece que han existido muchos géneros como la microficción que tiene que ver también con ese sentido de condensación que tiene que tener la literatura para captar la atención del niño. El niño es un lector mucho más exigente, no se queda con las apariencias, si no le gusta no lo lee y listo.
En ese sentido la condensación, la brevedad apunta a ese nivel de sustancia que tiene que tener la literatura para captarlos. Después sí, podría hablarse acerca de la especificidad de los géneros que en realidad no tiene que ver con las nomenclaturas que ponen las editoriales, como calificar un libro de 7 a 9 años. No creo en esa cuestión de mercado que condiciona las lecturas, sino más bien que hay niveles de lectura.
Los adultos también leemos libros para niños y los niños leen libros para adultos, entonces, tiene que ver con las apropiaciones que cada uno puede hacer en distintos momentos de la vida desde una literatura que es muy amplia y nos abarca a todos. Hace poco ganó el premio Hans Christian Andersen, que es como el Nóbel de la literatura infantil, María Teresa Andruetto que es una escritora cordobesa que muchos años vino exponiendo estas ideas, tiene ensayos que habla acerca de una literatura sin adjetivos que es esta cuestión de no calificar como infantil, juvenil, sino que en realidad una literatura que tiene que estar hecha con calidad y cuando eso sucede todo el mundo la quiere leer.
APU: ¿Tenés a mano Haikus para leer ahora?
MVR: Les digo alguno que me acuerdo. Uno que se llama Vagabundo dice, “Dibuja un lomo la caricia y hace nacer al perro”, otro podría ser Nieve, “Página en blanco para la breve huella del zorro”.
APU: ¡Muy bueno! Hay como un boom editorial de la literatura infantil, ¿no es cierto? Me quedé pensando en Harry Potter (risas) ¿Por qué la literatura infantil de golpe está en un momento de tantas ventas? De tanto prestigio y reconocimiento social, ¿qué pensás?
MVR: Creo que se conjugaron varias cosas. Por un lado, por fin tuvo su reconocimiento un espacio que se venía luchando desde hace bastante tiempo, pienso en Graciela Montes, Andruetto, Graciela Cabal. En Argentina a partir de la poesía de María Elena Walsh y de todo lo que ella abrió, porque fue realmente la impulsora de un campo enorme de producción. Después se luchó para que fuera reconocida y que no fuera relevado simplemente a lo escolar que, es el papel que tuvo durante mucho tiempo la literatura para niños, pensar como algo didáctico o escolarizado.
Creo que eso es lo bueno de esta conquista, se abrió un espacio de enorme oferta para que haya llegada a los chicos desde un lugar más genuino y no de tanta bajada moralizante como tenía antiguamente la literatura mal entendida infantilmente. Después a eso se le adosa una cuestión de mercado editorial que también explota un público que tiene más facilidad para captar el mercado, en el sentido que están los mediadores de lectura, los padres que compran los libros para los chicos, porque no sé si los niños eligen directamente los libros. Creo que el mercado se sumó o aprovechó todo esto para sacar su propio rédito.
Pienso en esto obviamente corriéndose un poco de lo mercantil que hay en los libros, libros de series televisivas, libros que traen juguetes, que dejan de ser libros. Si uno se conecta con lo bueno de este boom en el sentido de que hay muy buenos escritores produciendo mucho puede haber un crecimiento para las futuras generaciones lectoras. En ese sentido siempre suma que haya más, habría que correr un poquito las imposiciones que hay en el mercado que no sé si son los deseos genuinos de los lectores.
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Colectivo Otrans
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SOCIEDAD //// 05.09.2012
Género: el colectivo Otrans de La Plata
El colectivo Otrans está iniciándose, incluye tanto masculinidades como femeneidades trans. En esta entrevista su presidenta, Karola Flores peruana nos cuenta cómo se construye el colectivo y sus expectativas políticas.
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Por Victoria Palacios
Agencia Paco Urondo: ¿Cómo se construyó su agrupación y cuál es el punto de partida?Karola Flores: El colectivo Otrans La Plata se constituyó a partir de la reunión de las chicas y los chicos trans de La Plata, entendiendo que a partir de las acciones colectivas se pudieron lograr avances importante para nosotros y nosotras; en nuestro caso particular, la Ley de Identidad de Género fue el logro más importante en materia legislativa, ya que podemos tener nuestra identidad autopercibida en nuestra documentación con sólo realizar una declaración jurada en la dependencias correspondientes. Entonces, decidimos comenzar a juntarnos para comenzar a entendernos como sujetos y sujetas de derecho.
APU: ¿En qué sentido se vinculan sus experiencias personales y su construcción como sujeto colectivo?
KF: Pertenecemos a un colectivo que históricamente fue patologizado por la medicina, criminalizado por el derecho y silenciado por la sociedad, las experiencias personales que vivimos son similares, en este sentido. De allí la importancia de unirnos y organizarnos en un colectivo que nos permita acceder a los derechos que ya existen y dar el debate por los que faltan.
APU: ¿Cuáles son los canales sociales ya establecidos que permiten proteger su fragilidad frente a la violencia sexual?
KF: Justamente, los canales de la organización ciudadana. Gran parte de nuestro colectivo desconoce cuáles son sus derechos, en cuanto a violencia de cualquier tipo, no solamente sexual. Como primera medida nuestro colectivo tiene que conocer sus derechos y sus deberes. Desde Otrans estamos trabajando en conjunto con abogados para instruirnos al respecto y empoderarnos como cualquier ciudadano o ciudadana. En relación a canales específicos, eso depende de cada región donde se esté trabajando.
APU: ¿Qué acciones concretas facilitarían su inserción social?
KF: Básicamente, la creación y su posterior aplicación de políticas públicas orientadas principalmente a la salud, el trabajo y la educación. La identidad trans existe, está en la sociedad hace mucho tiempo, sólo que es relegada al exclusivo consumo sexual. Nosotros y nosotras somos personas con las mismas capacidades que cualquier otro ciudadano u otra ciudadana, si no podemos acceder al trabajo o a la educación es sólo una cuestión de prejuicio negativo.
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Benito Malacalza
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CULTURA //// 02.09.2012
“Tengo una visión de suburbio, no soy tan puramente folclórico”
Por Victoria Palacios l Entrevista con el músico y poeta Benito Malacalza. "No soy tan eminentemente del campo para tocar tan folclóricamente".
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AGENCIA PACO URONDO: Corregime si me equivoco, vos hacés una fusión entre folclore y rock.
Benito Malacalza: Digamos que una ensalada, fusión me parece una palabra medio seria y que se va para algún lado. Música folclórica con rock y música popular.
APU: Sé que tuviste un grupo muy lindo que se llamaba Fanfarrón que fue anterior a esto. ¿Y después?, ¿de dónde venís Benito?
BM: Empecé desde chico, desde que empecé a agarrar la guitarra, a los 17, 18, ya tocaba en bandas, grupos del under porteño, con un montón de gente y, para hacerla corta, en los últimos ocho años estuve tocando en Fanfarrón hasta hace más o menos dos años que me decidí a lanzarme a mi aventura solitaria. Tengo una banda pero, básicamente, son mis canciones y sigo por mi cuenta.
APU: Para ubicar tu estilo musical: ¿Algo parecido a Arbolito, a los Tekis?
BM: Me encantan Arbolito y los Tekis. No, soy más urbano, me pondría más cerca de Palo Pandolfo, por ejemplo pero me encanta Cafrune, me encanta todo el folclore. Tengo una visión más de suburbio, no soy tan puramente folclórico. Me gusta tocar folclore de peñas pero, básicamente, trato de mostrar por donde le entro a la veta entre los suburbios, me cié toda la vida en Lanús y el Gran Buenos Aires y me parece que eso también me nutrió. No soy tan eminentemente del campo para tocar tan folclóricamente.
APU: ¿Pero tenés presencia de guitarra criolla?
BM: Sí, absolutamente, ese es el sonido que me gusta, el acústico, por más que me guste jugar con la tecnología, lo que más me gusta de la música popular de acá es eso, la criolla, las voces.
APU: Y ahora estás lanzando este nuevo disco “Escalera al suelo”
BM: Sí, es como una pequeña broma a escalera al cielo de Led Zeppelin que es un tema tan cliché, remanido, del rock anlgosajón –que me encanta- y quería hacer un chiste porque siempre hay una cosa peyorativa hacia la música de acá y que el rock internacional es más pro, más cool. Es una pequeña broma el disco se llama Benito Malacalza y la Beni-Banda, porque armé una banda con varios amigos.Muy buenos músicos, que son Diego Techeyro que toca cajón, guitarra y vos, también participó Nacho Buquet que ahora está viviendo en Berlín por un tiempo ambos tocan también en Toboganes a Marte. Otro que me acompaña es JP Pablito Bensignor que también tocaba en Fanfarrón y ahora toca conmigo y por último hemos sumado a Pablo Suárez que es un gran bajista de Capital Federal que toca en los proyectos de Héctor Pomo el batero de invisible así que esa es la banda actual.
APU: Otra de tus actividades, además de músico es tu trabajo como escritor. ¿Escribís poesía?
BM: Me gusta escribir poesías, textos, narraciones, me gusta trabajar con pequeños cuentos.
APU: ¿Cuáles son tus influencias?
BM: Influencias tengo de pequeño a Horacio Quiroga, a muchísimos clásicos. Me encanta José Hernández, todos los clásicos de la literatura popular.
APU: El tema de la identidad te gusta en la lectura también.
BM: Esteban Echeverría también, Roberto Arlt.
APU: ¿Y el tema de Leónidas Escudero?
BM: Me encantan los artistas que tienen una humildad de prepo, mostrar su donaire me parece que tienen algo más visceral que de maquillaje y de cosmética. Me gustan esos tipos que son como difíciles de entrarle, eso me parece muy interesante porque tiene mucho que ver con esta época. Con sacarse la careta y pelar de verdad, porque está lleno de gente que dice cosas y no dice nada.
APU: ¿Cómo se plasma eso en tu canción?
BM: Hice un cachet muy importante que lo inicié en SADAIC de composición de letras y poesías con Graciela Perocio, me enamoré de su forma de enseñar. A partir de eso empecé a mejorar un poco lo que escribía y no ser tan facilongo, buscarle la profundidad a lo que uno escribe que no sea llenar con palabras una canción. Es una cosa muy difícil porque Graciela no es compositora de canciones. Fue todo un desafío de ver como se introduce la poesía en la lírica de una canción.
APU: ¿Cómo hacemos para localizar tu disco?
BM: El disco va a estar en 20 días o un mes. El disco lo grabé en MCM Records que es un estudio muy importante de Buenos Aires, le agradezco mucho a Altano que me permitió grabar ahí, el ingeniero es Juan Armani y el productor es Guillermo Porro, es un chico joven que está produciendo cosas muy interesantes en Buenos Aires y yo tuve la suerte que me produzca el disco. Así que estoy súper contento con todo este envión.
APU: ¿Dónde podemos encontrar el disco?
BM: Seguramente va a estar en todas las desquerías independientes de Capital y Gran Buenos Aires. Vamos a tener una distribución así que la idea es lanzarlo con humildad con mucha fuerza por el lado de DBL que es la gran distibuidora del país.
APU: Nosotros siempre tratamos de poner en jugo esto de las producciones, ver como se establecen hacerlo transparente porque es algo velado, como que nadie quiere hablar.
BM: A mi me gusta mucho hablar de estas cosas porque si no parece que queda todo entre los pro y los no pro y la independencia artística, a partir de la FLIA y un montón de hechos gigantescos, hacen que uno se tome muy en serio esta elipse del circuito comercial, sin salir pero mirando desde el costado para tratar de generar posibilidades distintas. Que no sea todo lobby y cerrazón sino que sea compartir con artistas y productores nuevos que tienen otra mirada de la guita, la producción, de generar el espectáculo, el arte.
APU: Sí, y los contenidos también.
BM: La independencia no se puede quedar afuera de los contenidos. No hay nadie que haga arte independiente en gráfica, en cine, en lo que quieras, que no tenga contenido porque se muere. No existe eso., por eso s tan importante el arte independiente, porque tiene contenidos.
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Ray Collins
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CULTURA //// 18.08.2012
Zappietro (Ray Collins); "Lo importante es contar buenas historias"
Entrevista al historietista Eugenio Zappietro, conocido entre sus colegas como Ray Collins.
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Por Victoria Palacios
AGENCIA PACO URONDO: Te presenté con tu nombre pero aclaré que en el medio de las historietas es conocido como Ray Collins. ¿No es cierto?
Eugenio Zappietro: Efectivamente.
APU: ¿De qué generación es?
EZ:Tengo unos cuántos años, la generación se ha perdido, yo digo que no cumplo años, que se me calcula la edad por el carbono 14. (risas).
APU: Estaba nombrando las marcas de Ray Collins, mencioné “Precinto 56” ,del que hablábamos el otro día con Lito Fernández. También “El cobra” y una historieta de la que no escuché hablar mucho pero, que yo adoré en mi infancia, se llamaba “Henga” con la saga “Henga – Hor”.
EZ: Una historieta que tenía lugar 9 mil años a.c. con mucho destiempo. Se hizo con un excelente dibujante, hoy desaparecido, que fue Juan Zanotto. Fue una novedad porque no había antecedentes de eso, en cuanto a la fecha en que ocurre ,y se pudo instituir que 3 mil años a.c. también se peleaban dos esposos. En Italia se hizo una película, se llama Short. Seguí Henga durante mucho tiempo, después hubo una pausa hasta que el escritor Alfredo Julio Grassi crea el hijo de Henga que era Hor. Cuando yo vuelvo sigo con Henga y él con Hor es decir que la misma familia la hicieron dos guionistas alternativamente. Con los 10 primeros capítulos de Henga se hizo la película.
APU: Tiene como un carácter más épico. ¿No es cierto?
EZ: Claro, incluso, había una componente de ciencia ficción que me sugirió el dibujante, que él lo veía como un enviado de otra galaxia. Un iniciado.
APU: Usted me dijo que no había sido creador de Bárbara, para mí venían juntos Henga, Hor y Bárbara. Era esa mezcla entre estos personajes, salvajes por un lado y de una alta nobleza por otro lado ¿No?
EZ: En alguna medida les faltaba naturalmente la condición humana. Más allá de las aventuras y de las contingencias que los personajes tenían que pasar en la aurora del mundo, cuando el mundo empezaba a ser, por los mismos conflictos de hoy. Es un poco como Nippur de Lagash, es decir, había un alto sentido de la nobleza que era natural, no tenían tiempo para ejercer la perversidad más allá de las dificultades para vivir,-no había Tweeter no había nada, ni desodorante- (risas). Henga era un poco la esencia de la condición humana. La historia era plantar una aventura de ese tipo y creo que se logró.
APU: ¿Por qué cree que en una historieta es importante escribir una buena historia?
EZ: En todo es importante, en televisión, en cine. Es importante contarle al lector una buena historia, es una ofrenda de respeto para él, más allá del lucimiento personal de cada uno, más allá de la ambición que se tenga cuando se está escribiendo eso. El dibujante que la narra en una segunda instancia y se funden las dos como con Lito, por ejemplo. Con él tenemos un matrimonio antiguo. Hemos llegado, como con algún otro también, a resolver cuando termina uno y comienza el otro, es decir, no hay una separación.
APU: Una fusión total en la creación.
EZ: Esa es una fusión, vuelvo a repetir, que se logra sin un plan previo. Con Zanotto, por ejemplo, cuando la película llega, solicité y casi exigí que Juan también fuera el coautor porque era un heredero de los mejores dibujantes españoles, De la Fuente, Maroto. Él me sugería, a veces un ámbito, o más bien yo se lo preguntaba.
No lo conocía de antes, volví a la historieta después de seis o siete años sin hacerla, había empezado en Misterix y se hizo una sociedad que era muy imbricada, es decir, lo más importante para los dos era hacer a Henga. Realmente, a veces los resultados superan lo que uno desea, no es una aventura más, una idea más, era un poco la proyección de los dos, como si nosotros desde Buenos Aires hubiéramos ingresado en la edad de hielo mucho antes que saliera la película.
APU: ¿En que están trabajando ahora? El otro día Lito mencionó un proyecto pero dijo que no lo iba a contar.
EZ: Es una idea a la que estamos dándole vueltas, un tema que no se hizo mucho, de fines del siglo XIX pero el tema es de él, él dio el puntapié inicial, transcurre en África pero no sabemos si lo vamos a dejar ahí o a proyectar hacia delante, antes de la Primera Guerra Mundial. Ha hecho unos diseños preciosos, la madurez de Lito como diseñador me obliga a esmerilarme un poco y a revalidar.
Con él he hecho mucho, tanto que creo que es el dibujante con el que más he trabajado. Había mucha producción en esos tiempos y creo que ni siquiera había tiempo para pensarlo pero Lito trajo una idea de ámbito que es esa, que se conoce muy poco y que se puede traer a nuestro tiempo, de mi lado, desde una mirada moderna. Una mirada de hoy a hace ciento pico de años atrás.
Ojalá salga. Todavía no lo tenemos muy claro porque tiene mucho trabajo él también, yo me dedique un poco a la novela, hice tres de Precinto 56, una logró un premio en noviembre del año pasado.
APU: ¿Se consigue en el mercado argentino?
EZ: Sí, se llama “Mi nombre es Zero Galván”. Unas semanas antes salió Precinto 56, que es la primera novela –esta fue la segunda- y ya edité la tercera que nada que ver con la historieta. Es el mismo personaje pero agiornado a estos tiempos, es decir, aprovechando a otros héroes, Súperman, Batman otros que cumplen años, lo podemos hacer viajar un poco en el tiempo.
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CULTURA //// 30.07.2012
Homilía ante el fallecimiento de Héctor Tizón
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Por Victoria Palacios I Esta mañana falleció a los 82 años el escritor argentino Héctor Tizón, autor entre otras innumerables obras de A un costado de los rieles (1960); El cantar del profeta y el bandido (1972); El traidor venerado (1978); La casa y el viento (1982); El viaje (1988); Tierra de frontera (1998); El viejo soldado(escrito en el exilio, publicada en 2002). La impronta de su huella reúne y diferencia modos de leer tradiciones literarias. En la Inauguración del III Congreso Internacional de la Lengua decía:
"Entre las condenas que el iracundo Dios del desierto dicto para los hombres esta la de la confusión de las lenguas. Hasta entonces y mucho antes de que ese Dios hiciera nacer a su hijo en la indigencia y en uno de los lugares mas inhóspitos de su creación, en toda la tierra se hablaban las mismas palabras y una sola lengua, esto un poco después de que a la primera pareja humana sucedieran varias generaciones y se crearan las lumbreras de la noche y del día. Entonces, cuando el Dios iracundo de palabras ásperas y vengativas, a quien los hombres temían mirar, supo que aquellos hombres que había creado a su imagen y semejanza, intentaban construir una torre para llegar al cielo su morada acudió entonces para ver ese portento. Y entonces Dios dijo: «Descendamos y confundamos allí sus lenguas para que ninguno entienda el habla de sus compañeros». Así los esparció Jehová sobre la faz de la tierra.
La historia de la civilización ha sido también la del obstinado esfuerzo de los hombres por superar la condena de aquel mito fundante.
Pero he aquí que, en otra parte del Libro de los libros, encontramos, o se nos dice, que al principio fue el Verbo y el Verbo era Dios, y en él está la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Desde ese caos primitivo el hombre es hombre porque habla, porque la palabra es el único nexo verdadero entre los hombres. Y todo lo que tienda a ensombrecer el habla empobrece y deshumaniza. El idioma, las palabras, sirven para salvar las cosas del caos.Porque la palabra es una elección entre la vida y la muerte.
La literatura defiende la individualidad, lo concreto de las cosas, los colores, los sentimientos, lo sensible contra lo falsamente universal, que agarrota y nivela a los hombres contra la abstracción que los esteriliza, frente a la Historia, que pretende encarnar y realizar lo universal. La literatura contrapone lo que queda en las imágenes del devenir histórico [...]. La literatura defiende la expresión y el desecho contra las reglas y recuerda que la totalidad del mundo se ha resquebrajado y que ninguna restauración puede fingir la reconstrucción de una imagen armoniosa y unitaria de la realidad, porque seria falsa.
El fenómeno y el efecto de la globalización se confunde con el del imperio o del imperialismo; por cierto, no es nuevo, la globalización o mundialización del imperio británico fue impuesta por su flota, la de los árabes por la fuerza de las espadas de sus mesnadas y la subsecuente difusión de su cultura, la española por la espada, la cruz y por la lengua recién fijada por Nebrija así como la actual por el sedicentemente sacralizado mercado y el progreso de las técnicas y de las comunicaciones.
La nivelación producida especialmente por los medios de comunicación que proponen e imponen a escala planetaria los mismos modelos, se contrapone a diversidades cada vez mas salvajes. Esta es la historia de nuestros días signados por el progreso, pero creer ciega y confiadamente en el progreso como los positivistas del siglo XIX es, hoy día, ridículo.La nivelación producida especialmente por los medios de comunicación, que proponen a escala planetaria idénticos modelos, se contrapone a diversidades cada vez más salvajes. Esta es la historia de nuestros días.
Una de las maneras mas formidables de resistencia al rasero de la globalización, que nos pretende objeto del discurso monocorde del mercado es la lengua y, sobre todo la lengua literaria.
El use de la palabra oral o escrita parece anublarse ante el avarice de las técnicas de transmisión instantánea, lo que era diferido nos llega en tiempo real; antes éramos los destinatarios de la información, ahora nos convertimos en meros testigos de la historia de los hombres. Pero la imagen no es la cosa ni la noticia es el acontecimiento. Como se ha dicho, ninguna mirada es original ni soberana y ninguna percepción esta a salvo de ser manipulada. Ya no se difunden ideas, conceptos ni ideales. Se generan creencias a través de las imágenes publicitarias. Y el use de la lengua resulta subsidiario.
Pero no quiero pecar de ingenuo y estoy lejos de sacralizar las palabras por las palabras mismas; porque si bien es cierto que Calderón, Quevedo, Cervantes llevaron el idioma castellano a su mayor nivel de dignidad y excelencia, al servicio de lo mejor del corazón humano, no es menos cierto que el mal se expresa con palabras, usa la lengua: Hitler surgió de una montaña de palabras y las palabras, manipuladas por el Dr. Goebbels, evangelizaron sobre lo canallesco y precedieron al Holocausto.
El mayor don (poder) de la literatura, o de la lengua literaria es crear palabras, volviendo cada vez al origen de la vida. La libertad es quizá su mayor don. Nacido en una remota provincia, en las fronteras del virreinato, donde casi todo parece una exageración —la pobreza así como el desierto y las montañas— en esos días en que nací a la vida del conocimiento, la única literatura argentina era la rioplatense. Lo demás en este país era como una tierra baldía de confuso presente en donde campeaba una actitud servil hacia la metrópoli subcolonial, la ciudad portuaria, puerta de entrada de millones de personas de casi todo el mundo, esperanzadas en su grandeza conjetural. Ese fue el tiempo en que nació en mí la pasión por las palabras, el habla, la lengua y ese sentimiento había tomado la forma de la obstinación: yo debía optar por el habla de mis paisanos o por el castellano de los libros de la biblioteca de mi padre ya que no había otra a mi alcance. Y me dije que ese dilema lo resolvería el azar. Pero hay azares que duran toda la vida.
Mi infancia transcurrió en la Puna, en la alta meseta andina, fría y barrida por los vientos. Allí, en los remotos márgenes de su cultura estaba la derrota porque el dios del mal la había transformado de tierra fértil en estéril paramera. Pero, en contraposición, un mensaje mesiánico avivaba la esperanza en el corazón de sus pobres pobladores; el mismo que en el pasado había encendido las rebeliones de Tupac Amaru y de Bolívar. Este es, creo yo, el trasfondo de mi narrativa, aprendido por tradición oral de mis niñeras cuando al caer la noche, ya en cama y dispuesto a dormir, me rogaban que estuviese callado, cerrara los ojos, y escuchara en las sombras el murmullo del líquido dorado deslizándose por las entrañas de la tierra, porque nuestros dioses habitan las cuevas del subsuelo desde que los ancestros fueron derrotados por la invasión que volvió el mundo al revés.
Aquellas mujeres de mi casa me transmitieron la concepción que el hombre antiguo tenía acerca del mundo, de las relaciones del hombre con el universo y de las relaciones de los hombres entre sí, todo ello dicho con los vestigios del poder del lenguaje arcaico y el aporte de la lengua del conquistador, impuesta a través de los siglos; la versión de los credos confusos, esa sabiduría mágica, recóndita, transmitida a las generaciones por boca de la gente común que nos hablaba de la vida y de su tiempo. Mi conflicto inicial entonces surgió de la confrontación entre el habla entrañable de los que me criaban y la lengua de la escuela, o sea la lengua de los libros; la lengua de los libros y el habla de mi entorno vital.
Insensatamente como aprendiz, deseché el entorno vital, y comencé de niño a escribir en el extraño español de los libros, y de esas páginas no quiero ahora acordarme. Recién mucho después, de lejos, lo pude ver con claridad: mi mundo, mis vecinos, mi rincón, lo único que de verdad conocía, no era prestigioso; no era sino un pobre confín, alto y desolado, perdido en el mundo, e, inconscientemente quizá, apelé a la universalidad que me proporcionaría un castellano en lo posible incontaminado. Quería huir yo también del peligro del regionalismo, que contamina la obra, la engrilla y la acota. Y entre la lengua regional, espuria y rica pero circunscripta, tendían a naufragar mis cometidos.
Yo quería ser cronista de mi pueblo, pero con un instrumento universal. ¿Cómo contar la aventura del hombre y su morada, sus asombros, la presencia o ausencia de sus dioses en un lenguaje que conmoviera, es decir un lenguaje de amor que contagiase? Esa perplejidad en mí no fue resuelta sino cuando por azar abandoné el rincón de mi infancia y me radiqué —nunca mejor empleado este verbo— en México. Allí aprendí que en este ancho mundo podía compartir un pensamiento y una concepción del tiempo que no me eran ajenos.
En realidad respecto de la lengua y su use (o mal uso) se debe aplicar también el principio del objetivo asignado por Hegel a la filosofía: asumir su tiempo en el pensamiento, asumirlo en la forma como se expresa el pensamiento, esto es la lengua. En estos tiempos en que lo instantáneo parece recusar o poner en ridículo lo eterno, se nota también un doble juego de la historia. Loables e imprescindibles esfuerzos, como este Congreso, conviven con los espurios aportes de la historia reciente y no nos resulta posible sin avergonzarnos, ocultarnos detrás de palabras o metáforas maliciosas. Y debemos incorporar, acongojados, a la lengua, aberraciones como Auschwitz, exterminio; desaparecidos o daños colaterales. Y tratar de convivir, con dignidad, la indignidad de ciertos acontecimientos históricos abrumadores.
En estos tiempos en que se considera que la obtención de beneficios es el único medio de salvación de la humanidad y en que el volumen de ventas es la prioridad absoluta, unas palabras finales que sirvan como homenaje a los pueblos que sufren. Estas palabras se leen en el epitafio del monumento funerario de Hafez Shiraz Fars, maestro sufí del siglo XIV en Irán, que dice: «Ven embriagado cuando vengas a mi tumba, de una borrachera que nunca decrezca. Lleno tu ánimo de un fervor que engendre amor, y de esperanza lleno. Ten presente que la alegría de este mundo es corta; pasará con los años vividos. Lo importante es lo que al final quedará de esta embriaguez que llevas en tu alma».
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CULTURA //// 19.12.2012
“Mientras testimoniaba, sentía que me iba liberando de la cáscara de la víctima”
Entrevista con Angela Urondo Raboy, a partir de su testimonio de la recuperación de la identidad en ¿Quién te creés que sos?, su libro de reciente aparición.
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APU (Por Victoria Palacios): Queríamos charlar sobre tu libro ¿Quién te creés que sos?. La idea es que nos cuentes como te fue en la presentación y hablar un poco del libro y de qué trata. Es un libro de la colección Confesiones de Capital Intelectual y me llama la atención. ¿Por qué Confesiones y no Testimonios?
Ángela Urondo Raboy: La verdad es que yo no elegí el nombre de la colección. Le hubiese puesto otro nombre, confesiones me remite al confesionario de iglesia pero es algo que corresponde a la editorial y me excede. La presentación estuvo buenísima, fue el día lunes 10 de diciembre en la sala Juan L Ortiz, un hecho que fue muy importante para mí, porque Juan L fue un poeta muy querido por mi papá, él lo rescató junto al grupo de poetas de Poesía Buenos Aires por primera vez porque no había sido editado todavía. Los panelistas fueron Camilo Juarez, que es de H.I.J.O.S, hijo del cineasta Quique Juarez; Alfredo Guevara, hijo, el papá fue nuestro abogado por los juicios de Mendoza, o sea que conocía todos los hechos a la perfección; Cristina Banegas, que estuvo maravillosa, recitó espléndidamente fragmentos del libro. Además de todo lo que ella podía transmitir como actriz, desde lo personal me atravesaba con hondura su participación porque de joven ella había empezado a escribir poesía y mi papá se la corregía. Y con eso cerraba un círculo que se completa con la participación de Horacio Verbitsky, que hizo una lectura del valor literario del libro que me dio mucha emoción. La quinta panelista, Adriana Martínez, que no era panelista y cerró este día, tiene una doble carga también, porque además de ser cantante lírica pero de repertorio latinoamericano, ella es la persona que me asistió en mi venida al mundo, fue la partera de mi mamá. Toda la presentación fue muy honda y cargaba de sentido y sensibilidad. Ese día llovió a cántaros y sin embargo asistieron como cien personas. Algo que dije ese día y que ahora lo vuelvo a pensar es que más que un libro me paría a mí misma. A mi identidad.
APU: En el libro –a ver si esto fue conciente o es algo que quizás yo leí- hay una intención bastante profunda de testimoniar. Del testimonio como una desvictimización.
AUR: Empecé a escribir más o menos en 2008, en realidad mi primer oficio es el de dibujante, la pluma pero para lo virtual, y me encontré necesitando escribir para expresar puntualmente algunas cosas que mediante otras vías de expresión no lograba. Era un momento en que necesitaba explicarme algunas cosas a mi misma así que empecé a escribir en un blog donde lo hice durante mucho tiempo –la verdad- para mí. Eso lo leyó personal de la editorial, les gustó y, alrededor de 2010, me invitaron a trabajar en este libro.
En ese momento estaba empezando el juicio de Mendoza contra los genocidas que participaron del operativo que acaba con la vida de mis padres y con mi identidad y simultáneamente, en Buenos Aires empezaba el juicio para la restitución de la misma. Un momento en el que confluían muchas luchas muy importantes así que le pedí a la editorial que esperase a que atravesara estos juicios y me dieron todo el tiempo del mundo, me tuvieron toda la paciencia y me dieron la oportunidad de escribir durante estos juicio en los que, por supuesto, fui testimoniante y quedé como impregnada de ese espíritu de los juicios y realmente, mientras transcurría sentía que me iba liberando de esa cáscara de la víctima que había sido impuesta, sobre todo –más allá de la pérdida de los padres- creo que el estigma de la víctima estaba más relacionado a la impunidad que habíamos tenido que soportar. A medida que ésta se iba haciendo más chiquitita me iba sintiendo más restituida en mis derechos y un poco hay de eso en el libro que está contado mientras ocurría. No es lo mismo un Estado que te quita que un Estado que te restituye, esto es algo muy valioso que te ubica en otro lugar.
APU: En la escritura del libro también se ve un pasaje entre procesos más exteriores y otros procesos que están pasando por otro lado de tu cuerpo, de tu lenguaje. Por ejemplo, en la estructura que armaste(el libro tiene cuatro partes) Documentos(palabras inapelables), Crónicas(palabras hacia fuera), Conclusiones(palabras interiores) y después el cierre con Correspondencias(palabras nuestras), donde intentás reponer algo de lo ausente, de reponer un diálogo inconcluso.
AUR: Sí, en realidad, cuando empecé, comencé a escribir cosas que eran casi crípticas, muy Palabras interiores y me di cuenta que tenía que ofrecer mucha información para que estas palabras interiores fuesen comprendidas así que empecé por lo macro, por lo más amplio que podía hacer, entonces ahí elegí palabras de otras personas para contar la historia, di documentos para dejarlo instalado y en la segunda parte –Crónicas(Palabras hacia fuera)- todas las vivencias de los juicios, de la identidad y finalmente, este tercer capítulo en donde está la parte más subjetiva, donde hay algunas poesías, sueños, cosas que tienen más que ver con las conclusiones privadas.
APU: Esto lo trabajaste mucho en el blog Infancia y dictadura, el tema de los sueños. ¿Partiste de una experiencia personal a través de lecturas, psicoanálisis?
AUR: En principio, en mi historia personal, los sueños siempre fueron el hilo conductor de esta historia anterior que había quedado perdida. Crecí sin saber cuál había sido mi historia y cuál había sido el marco en que perdí a mis padres. Me habían dicho que ellos murieron en un accidente de auto, entonces lo vivía con ese discurso que no era compatible con las pocas cosas que yo recordaba a través de los sueños, entonces los sueños, para mí, se volvieron algo muy importante porque allí se refugió esa memoria que no terminaba de ser memoria y que dejaba a la luz las cosas que eran falsas. El blog al que te referías se desprende de pedacitos.
Después de varios años de hacerlo, sentí que tenía que empezar a escribir fuera de mi ombligo y me pareció que por mi historia había conocido a mucha gente que había tenido que atravesar la dictadura durante la infancia e Infancia y dictadura se trataba de eso, de la visión infantil a veces onírica, a veces un poco más simbólica, sobre la dictadura. No es un trabajo que esté haciendo sobre memorias de hijos de desaparecidos. Es un trabajo más amplio en el que incluyo el impacto de la dictadura sobre la infancia en general, de cualquier dictadura sobre cualquier infancia. Y es un trabajo que me gustaría profundizar y editar también.
APU: Sí, claro. Es muy interesante. Hay una parte del libro en que se produce un extrañamiento muy grande, en la sección “Crónicas”, que se llama “Alivio”. En ese momento, dentro de la historia que contás, se mezcla la cuestión cinematográfica o, si se quiere, toda la puesta por la que también tenés que recurrir a los medios, etc. y por otro lado, todo este otro proceso interior que te lleva a decir: “Mi cuerpo se desmorona”, como un momento de “ya no más”.
AUR: No, realmente fue literal, no hay poesía, la gente, cuando lea el libro, va a entender que es realmente un relato –y el libro entero lo es- de cómo fui atravesando interiormente esas etapas que tienen que ver con la recuperación. Por momentos hablo de la recuperación de la identidad, de la familia, de la historia o, en ese sentido, cuando estoy hablando de la recuperación de los derechos. Siento que hasta el año pasado que tuve justicia, viví muy disminuida en mis derechos y para quien nunca lo estuvo capaz eso es incomprensible pero hay que estar en esa situación y lo que intenté fue darle al lector todas las herramientas posibles para que pudiera ponerse en ese contexto que lleva a ese alivio que provoca volver, restituirse en los derechos.
Ser de vuelta un sujeto de derecho pleno y a partir de ahí, siento que me reintegro en la sociedad con mucho menos enojo, con mucha más pertenencia, con un sentido positivo, con un montón de cosas. Hay una cantidad de mezclas de sensaciones, de olores, que se asociaron en ese recorrido y que se pusieron en evidencia ahí, esa relación está en Alivio. Fue como sacar toda el agua no llorada.
APU: En este vínculo profundo que mencionás entre la restitución de derechos y la recuperación de una identidad mencionás en “Niños perejiles” la necesidad de reconocer legalmente el niño ex detenido desaparecido, ¿podrías ampliar esto?
AUR: En principio durante los juicios, me fui dando cuenta de nuestro rol poblacional, no estamos siendo tenidos en cuenta ni en la estadística. Siempre se describan hechos que les hicieron a los adultos, y que muchas veces implicó, no sólo como consecuencia, sino en lo inmediato el maltrato a los niños. Pero no hay una legislación que lo contemple. Esto, seguramente, tiene que ver con la historia de la legislación de los derechos de los niños, por ser considerados como objetos de tutela y no como sujetos de derecho y que ahora nos ubica en otro lugar con respecto al lugar de los niños no sólo en los centros clandestinos de detención sino también en situación de encierro. El tema es que si bien viene cubriendo un derecho preexistente, no es de aplicación retroactiva, pero desde que se asume la existencia es tenido en cuenta. Esto realmente es muy importante porque toda la brutalidad y la crueldad que tuvieron con los niños se evidencia teniendo en cuenta los derechos de los niños. Desde el CELS nos estamos planteando estas cuestiones que comienzan a reconocerse también en la Secretaría de Derechos Humanos.
Ser, era la cuestión
Texto de Angela Urondo Raboy, publicado el 8 de agosto en su cuenta de Facebook
Desde el día de ayer, puedo decir que soy legalmente Raboy y Urondo. El Estado democrático y la justicia de la verdad, acaban de hacer efectiva mi restitución, legitimando mi identidad, otorgándome finalmente (o principalmente, según se mire), el nombre que me significa. Nombre que concadena y enraíza, nombre que identifica como miembro de la familia a la que correspondo, devolviéndome hija de mi madre, inscribiéndome por primera vez hija de papá, reinscribiéndolos a ellos, padres míos, restituyéndolos simbólicamente a su rol. Ningún logro puede compararse al que acabamos de alcanzar. Enmarcado junto al reencuentro con mi historia y al nacimiento de mis hijos, como un momento de los más felices y significativos de mi vida. Gracias familia. Gracias amigos. Gracias a todos los que me acompañaron y me apoyaron en este duro proceso. Gracias CELS, infinitas gracias, a quienes trabajaron en esta causa: Diego Ramón Morales, Carito Varsky, Gastón Chillier, Perro Verbitsky, Laura Conte, Paola García Rey, Facundo Capurro, María José Guembe y a todos los que me estoy olvidando de mencionar, pero que valoro cada granito de arena que fueron aportado a esta que fue una construcción colectiva. Gracias a todos, soy. Ángela Urondo Raboy
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