domingo, 24 de mayo de 2020
Hule poema de Néstor Perlongher
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CULTURA //// 02.12.2012
La experiencia dolorosa de los cuerpos
Un comentario sobre lo real y las formas a propósito del poema El Hule.
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Por Victoria Palacios l Un trazo perpendicular, en su anclaje rítmico y semántico, pero central pensando en términos de una “poética de la gravedad” en la década del 80' en argentina, es la necesidad de expandir las fronteras génericas de las disciplinas cuyo interés se centra en la subjetividad. La experiencia de la represión política, social y cultural, y su concresión, a través de distintas formas de violencia sobre los cuerpos, irrumpe en el corazón mismo de la producción poética que prolifera en sus recursos junto a la teoría del conocimiento, el psicoanálisis, la filosofía y la ontología. Frente a esta proliferación vinculada al retorno de un conjunto de lecturas que delimitan sus modos de traducción y representación de las tradiciones e identidades nacionales, el Horror queda situado en un espacio espectral (o imaginario) y productivo sobre el que se articula la representación del sujeto y lo real. O, para ser más precisos, sobre la “irrepresentabilidad del mal” y del dolor inflingido en los cuerpos en el marco de una “lengua culpable”. Sin pensar en “traducir” la lengua de Perlongher, ni muchos menos hacer explícita su irrupción en un campo literario devastado -no es agotar el sentido lo que propone su poesía, sino hacerlo estallar- pienso en Hule:
EL HULE
Punto en el mar: destello en cromo (noctiluca)
Punto en el mar: o noctiluca o destello de cromo en el oleaje, denso, de los muelles
(Una niña de Quilmes perdió su monedero en unos rieles...)
Ahora desean que el olvido baje sus cortinillas de hule(efecto humo) en el pantano, humor amor, y las tres moscas(a fuer de fieras, atrapadas) dulces corroan en la mesa, recta, de sus restos, yacencia suspendida, parentear, el paréntesis,la biela, yela la grela el tul, quieren que baje, yo, olvidar, el fragmento de prosa, parrafado sudor en el sudario, rastro de
ínclita musaraña
incli nación
Ahora desean que el olvido caiga como los flecos de una cortinade hule, o de humo, sobre el pozo: que no se diga: ni sepregunte: naides ha de andar rondeandola comandancia, rumbas do blabancomo los flecos lilas de una cortina de hule sobre el lago de un cuadro, que el olvidocaiga desean turbios centauros de letrinas metálicos en ordenen derredor del pozo acanalado a cuyo.... (derrengar)blindados lo soldados que depilan a la bestia de bleque(dos espaldas) achuran pinchotean logran pinguear retazan en lonjuelas que cuelgan en el arco de las doradas camas, su reposo orean en bronceadas hamacas paraguayas y flatos, gruesos flatos, arrojan al que espera de su ida la vuelta de lo ido, revivir de campanasLADRAN LADRAN los canes que trozaron los vestidos de las hijas en el cepo torneado de la suela y con la contrasuela acariciaron glandes o sienes , llenas superficies de sílfides (cincel), arrastraron corolas por el fango del delta, con camiones de canto rodado apilaron los bultos en la sombra, penumbra enardecida por destellos de noctilucas que enloquece (el pánico) el destrozo de napas de lejía en la irreconocible pantalla de la piel, los moretones glaucos, el retazo de espejo de una córnea en la que el condenado reflejaba, alunándose, la torva mueca del error, el liame eléctrico, enroscado ligamen de articulaciones, retorcía en su convulsión el lanoleo de las sensaciones acolchadas, anestesiadas por el embate de la puntera de charol en el estuque de la boca, saltadas perlas del reír, cincel, desperdigados dientes en el hule, cortinilla de fecos (tul o humo) donde las moscas(a fuer de fieras, atrapadas) rezumaban las tres delicuescente goce de tonturas, la obsesión de los cuerpos. De las partes, en número de manos degolladas pezcuellos aherrojados en chapa, y la mampostería del mamporro, las tortas de rehilado rayón en el estómago, el hule les cubría, ese chulé de paso ponzoñoso, pereza de las yertas que encabritan, ese sulfuroso acuario, ánades claros, anos que se recaman en la estaca, renuevan en el torno de ese fierro el repecho del hades.
Hule en: Poemas Completos, Seix Barral, 1997.
Pienso en la experiencia redentora del encuentro de una lengua originaria y abrazada como madre, Hule, en la percepción inmediata del mínimo fulgor, y a su vez la visión de la cortina de caucho cayendo como olvido en una multiplicación de implicancia dolorosa: olvidar significa entrar en lo dado como fragmentación por la ultramercantilización de lo existente en desmedro de la “fluidez” y la reunión. Por eso su poesía avanza hipérbolicamente por contagio de resonancias rítmicas como círculos concéntricos que desdibujan el verosímil en su acaparación, como una cooptación pero al revés, no es la poesía la cooptada sino la que lo envuelve todo en un espiral de humo que intenta hacer estallar también lo real, si fuera posible, instaurado como violencia, como mutilación y profanación de “cadáveres”. Frente a la Historia como destino, contrucción absoluta que no permite puntos de fuga en la idea de un nosotros, la imposibilidad de destruir lo real se muestra en el cuerpo del torturado, verdad terrible pero antigua: la prueba de que un cuerpo ha sido sometido a lo real, es la herida, la sensibilidad a la violencia es un componente individual, ¿cómo agotar el sentido de las experiencias del dolor? La distorsión que puede observarse en el exceso de las formas y del sentido y la modestia frente al dolor se impone como un recurso frente a la insistencia de lo real.
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Gabriela Cabezón Cámara
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CULTURA //// 16.11.2012
Le viste la cara a dios: Una ficción corrosiva del problema de la trata de mujeres
Entrevista radial a su autora Gabriela Cabezón Cámara.
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APU (Por Victoria Palacios): Este libro surgió a partir de una propuesta, de una convocatoria que hizo la editorial española sigueleyendo.es en e-book y el motivo inicial fue hacer una versión de los clásicos infantiles pero para adultos...
Gabriela Cabezón Cámara: Sí, más que hacer una versión, yo diría que la propuesta fue usarlo como disparador. A mí me dijeron: Tú haz el de la bella durmiente...Yo contesté, ¡no! Se la pasa durmiendo, pero Cristina Fallarás, la editora, me dijo dale, hacelo, hacelo, me insistió mucho y me salió este libro.
APU: Y apartir de esto estábamos pensando cómo se vinculaba con el tema de la trata de mujeres, es decir este motivo argumental, qué te permitió, cómo te posicionaste en el cuerpo de las víctimas de la trata...
GCC: Mirá lo que yo pensé cuando me puse a pensar en la bella durmiente, obviamente fue en esa mujer dormida, o sea siempre, siempre en la cama, siempre dormida, siempre en otro lugar en un punto, ¿no? Digo, lo de siempre en la cama por razones obvias y lo vinculé con algo que yo habia leído alguna vez testimonios sobre personas torturadas, casos locales, en la dictadura, uno o dos de ellos, yo no recuerdo el número, hablaban que se habían desdoblado, que habían sentido que habían hecho un viaje astral.
APU: Yo también lo leí...
GCC: ¿Vos lo leíste? Bueno, yo a partir de eso imaginé que una persona en situación de violación constante que sufre lo mismo que tortura constante para no morirse tenía que hacer algo parecido, tenía que desdoblarse, tratar de no sentir el cuerpo y sentirse en otro lado. Estamos hablando de un grado de alienación tremendo, de dolor extremo, entonces a dolores extremos, remedios extremos y a mi me pareció que una persona en esa situación tenía que desdoblarse sino se moría.
APU: Hola Gabriela, habla José Cornejo, quería preguntarte cómo pudiste reconstruir...¿vos decías que charlaste entonces con víctimas de tortura?
GCC: No, yo lo leí sobre todo en testimonios desde el Nunca Más hasta acá...
APU: Y viste que sobre todo con el Nunca Más hay un debate, también con la película La noche de los lápices, entre otros ejemplos, en algún punto la descripción de la violencia aplicada muchas veces ayuda a despertar conciencia, o por lo menos, denunciar un problema que existe, pero muchas veces genera el efecto contrario, como de negación, ¿cómo lo ves eso?
GCC: Mirá a quién le puede generar un efecto de negación algo tan contundente, tan abundante, es raro, si vos me decís que una persona me contó esto, vos podés no creerle, podés preferir no creerle, pero estamos hablando de miles y miles de personas, evidencias y víctimas que se encontraron por todos lados, no sé cómo hacés para negarlo, lo mismo pasa con el caso de la trata de mujeres, a partir del caso de Marita Verón, un montón de chicas empezaron a contar lo que les pasó, elegir negar eso, es una cuestión ética, ética en sentido de no ética, hay casos declarados, no podés negarlo.
APU: Entonces, vos asumiste el dolor del cuerpo de las víctimas a través de una conciencia que se desdobla con el uso de la segunda persona singular y el delirio místico, ¿y cómo funciona la violencia del lenguaje en esta segunda persona del singular?
GCC: Si estás en esa situación tremenda, te desdoblas, bien podría suceder que, por ejemplo, te hablaras a vos misma y a partir de ahí surgió la segunda persona, o sea una persona partida en dos, otra gente lo lee de otra manera, algunos piensan que habla el violador u otros de los personajes semejantes, yo lo pensé de esta manera, entonces esa persona que está alejada de sí misma, alienada de su propio cuerpo, tiene que objetivarse, porque ese cuerpo para esa persona también es una cosa, una cosa a la que le están pasando cosas horribles y eso es irse lo más lejos que puede y vas contando lo que le pasa.
APU: Claro, ese es el distanciamiento que se genera de esa víctima que se construye como objeto que nos interpela, que de alguna manera nos hace responsables también en el uso del lenguaje, yo pensaba en el niño proletario de Osvaldo Lamborguini, que no está escrito en segunda, pero que construye esa misma violencia que nos hace cómplices, y nos hace ver desde otro punto de vista que es el que no esperábamos.
GCC: Sí, el de los malos (risas). Yo lo que me di cuenta cuando lo escribía es que no hay ninguna voz más interpelante que la voz en segunda, eso es lo que descubrí... La idea de hacer responsable al lector no es algo que haya pensando en ese momento, lo que sí puede pasar es que te pongas en ese lugar.
APU: Pero, también hay un exceso en el uso del lenguaje, donde se cruzan un montón de recursos y registros. Lenguajes de la vida cotidiana desde distintos ámbitos, aparecen todos los frentes en contraste, entonces siempre en algún momento nos vamos a sentir partícipes de ese lenguaje, de alguna manera nos toca, entonces se ve cómo la vida cotidiana permite construir una idea de género que hace posible esto...
GCC: Y sí, la construyen todo el tiempo, sino no existiría, yo no estoy muy de acuerdo con la campaña que intenta inhibir el fenómeno de la trata de mujeres convenciendo a los consumidores, sobre todo a los varones, los prostituyentes de que no vayan, porque me parece que no los van a convencer, pero que sin clientes no hay trata es cierto. Si no considerás a otra persona un pedazo de carne no sucedería esto. Es muy transparente, y bueno empezás a ver cualquier tipo de publicidad de objetos domésticos o jugueterias pasa lo mismo, ahí es donde se nota mucho...Yo todavía no veo una publicidad de lavarropas en la que haya un varón. Y en el lenguaje cotidiano la palabra minita por ejemplo, la palabra puta, etc. etc. etc. De esa manera el lenguaje es excesivo también por una cuestión estilística, yo escribo de esa manera, como un estilo barroco, y porque también quería relatar algo efectivo y muy difícil de decir que es el dolor muy extremo. Y en cuanto a los registros, en general son del habla cotidiana, pero si lo empezás a leer en voz alta te das cuenta que tiene una base como de octosílabos.
APU: Sí, esto tiene que ver con el registro poético que tiene, ¿no? Es muy musical.
GCC: Sí, tiene que ver con la gauchesca, con la cumbia...
APU: Y la velocidad con la que se lo lee tiene que ver con la música, bueno recomendamos entonces Le viste la cara a dios, colección Incidencias, que dirige Ana Longoni, de la editorial La isla de la luna.
GCC: Sí, este es el primer libro de la colección, ahora está por salir otro libro del ex-ministro de cultura de paraguay de Ticio Escobar.
La tapa, de confección artesanal, fue serigrafiada por la artista Mariela Scafati, diseñada por Leandro Jacob e impresa en Superabundans Haut, en una prensa tipográfica de 1905
Gabriela Cabezón Cámara nació en Buenos Aires en 1968, estudió letras en la UBA, su primera novela La virgen cabeza fue publicada por Eterna Cadencia en el 2009, fue finalista del memorial silverio cañada de la semana negra de Guijón. Le viste la cara a dios fue publicada como e-book por la editorial española sigue leyendo.es
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