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Así habló Penélope de Tino Villanueva

La reflexión sobre este hermoso libro, es sobre el posicionamiento, una ardua extensión sensible que se sitúa en la frontera de la frontera, contar el mito desde Penélope, que es la mujer, que es la madre, que es inmigrante, y justamente cuyo posicionamiento conmueve al sì mismo que es Tino Villanueva. Prometo traducir esta iluminación cuando pueda sentarme y desplegar la anécdota de su hermosa escritura... CÓMO ESPERO Hoy sentada junto a la ventana, mi alma nada hasta adentrarse en el profundo azul añil del mar. Soy mujer en espera, enamorada de un hombre, del amor que nos teníamos, enamorada. Me juré esperar, y con pasión aún espero, incluso cuando ya el sol su fuerte brillo ha perdido. Recojo mi pena y al lecho la arrastro, y allí aguardo algo más hasta que el dulce sueño se me posa en los párpados. Al día siguiente me levanto, y me oigo palabras rebosantes de esperanza, …y vuelvo a esperar. Son estas las cosas que me digo en alto, pa

Bob Marley - One Love (spanish subtitles)

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El poema de la Leche en La bruta bruz de Laura Klein

EL POEMA DE LA LECHE ningún aleteo propiamente en los occipitales : arrancada la leche del vaso : no logra beber el pequeño con pies en la arena dobla gasas limpios pechos aguados por espinillas mal puestas golpéanse : ningún rocío para la lengua así creen calmar : por el vaso roto y la pulpa sobre el maldito mosaico frío sin madre ha hecho descendencia así creen aplastar : la leche en la arena ningún grito propiamente en el esfuerzo agrega dolor : al esparcirse sobre tetillas secas para los labios la pesadumbre joven multiplica las arenas creen callar : oh cosa ridícula su temblor es una muletilla : desterrado el líquido de la boca arrancado hacia el abandono corre la leche fuera de los sacos ruines para labios ninguna enfermedad propiamente : hinchados de pequeños también sino se quedan solos : creen beber cavan en la arena maestra una ubre llena por los vidrios rotos vil de chupar grita lo que grita : al volcarse sin éxito el alimento se ve la mugre y atrás

Única razón en Átomos de Alejandro Schmidt

Dejalo ahí ya no lo toques más lo que pregunta tu error no es el acierto la verdad sino por qué se lo ha dejado así tan valiente perdido la mesa del enigma es para todos y los cabellos de la muerte mejor dejarlo mirando en la ventana del espejo durmiendo y si estuvieras cerca 11no escuches si respira no traigas su campana ciego reina el astro el animal de abismos en ellos la lección se alegra crece se mojaron los libros el adivino ha muerto te abrazan las estatuas su piedra es la experiencia el único camino es un desierto altivo la única razón Alejandro Shmidt, en Atomos, colección Gama, CILC, 2009.

Interior con amigos, Tendedero, María Teresa Andruetto

Interior con amigos Cuatro los botones de tu abrigo y los cables colgando en la habitación vacía como tus piernas flacas y la luz fría del fluorescente. Tres los poetas malditos, los hijos, los amigos y vos colgada de las nubes, se diría, siendo libre. Dos las botas de caña larga sobre el piso la mirada bizca y el pelo suelto desprolijo colgando del cielorraso como tu amigo. Todo es precario, está por hacerse, menos tu erotismo que se desvanece. María Teresa Andruetto, Interior con amigos, Tendedero , CILC, 2009.

Poema de La enagua cuelga de un clavo en la pared de Leonor García Hernando

He tenido el terror de los bichos humildes en la tormenta. Me mortificó la duda. Me mortificaron los grandes helechos ponzoñosos, los ojos de las modistas, las palabras habladas en la boca de mi madre. La duda comió de mi corazón como un chino inclinado sobre su arroz cocido. El deseo vino con un peso de barco que divide las aguas y termina siendo sólo veneno blanco cae en gotas de un raro espesor. La boca agrandada por el deseo como por trazos de carmín y los ojos agrandados por la lectura. Eso es todo. Leonor García Hernando, La enagua cuelga de un clavo en la pared , CILC, 2009.

Bonsai

Fondo frugal, jugo de moras atomizadas por un sueño verde, hoja a hoja se deja leer en un tiempo otro en el que el crecimiento inmediato marca el pulso de lo reverdeciente. No hay caballos negros en este sueño verde, el galope se deja oir en una estética de la desaparición como frontera, mimesis, historia, las semillas regurgitan de las mismas raíces, planean sobre un espacio abierto, dado, originario, su lenguaje arcaico recuerda la cripta de las mujeres y sus niños, dados al amanecer, caída de la luz, vertiente de luna y aguacero, templanza y manantial que se hace fuente, atmósfera elíptica que marca la distancia del sol en el verano. La figura es presente latente, participio activo, mito deseado del amor, y sin embargo qué absurdas sus pequeñas ramitas erosionadas día a día por una raíz que se empeña en crecer. VP