EL POEMA DE LA LECHE
ningún aleteo propiamente en los occipitales : arrancada
la leche del vaso : no logra beber
el pequeño con pies en la arena dobla gasas
limpios pechos aguados por espinillas mal puestas
golpéanse : ningún rocío para la lengua
así creen calmar : por el vaso roto y la pulpa
sobre el maldito mosaico frío sin madre
ha hecho descendencia
así creen aplastar : la leche en la arena
ningún grito propiamente en el esfuerzo
agrega dolor : al esparcirse sobre tetillas secas
para los labios
la pesadumbre joven multiplica las arenas
creen callar : oh cosa ridícula
su temblor es una muletilla : desterrado el líquido
de la boca arrancado hacia el abandono corre
la leche fuera de los sacos ruines para labios
ninguna enfermedad propiamente : hinchados
de pequeños también sino se quedan solos : creen beber
cavan en la arena maestra una ubre llena
por los vidrios rotos vil de chupar
grita lo que grita : al volcarse sin éxito el alimento
se ve la mugre y atrás
dormidos y despiertos enloquecen las arenas
el músculo gris
ha hecho descendencia : ningún hijo propiamente
logra dormir : arrancados los lieder del aire guardado
amargo
en pechos primerizos ineptos por curas de pie
en lugar de leche gasas blancas : así creen cobrar
el tiempo preso : de miedo de cervato : es el esfuerzo
mismo caldo de interiores? sobre tacañas tetas
ninguna risa exactamente enseña lo que da
hasta el dolor de encías : oh fina estulticia
si la promesa se cumple confunde las arenas
el diente del cabrito en el reparto
crea dolor : estropeada la leche : al servirse
de pechos coléricos en el esfuerzo
no provee : no logra ir : ningún alivio
para el pequeño con cabeza en la arena apila tazas
por el destete : así creen vengar
la decepción del cervato ante la cal nutricia
se llama leche propiamente : el líquido
insomne : pone en el yermo una voz : hacia el anidamiento
recupera lo que da : la impresión facial en la costura
ha hecho descendencia
el trigo falso multiplica las arenas
descarriada la leche de su taza : hacia el monte
por caerse de labios propiamente abiertos
vean lo que da : gasas grises
en lugar de blancas capaces de hartar
críanse : ningún pecho tutela el descanso
el ímpetu de amor influye : al menos si hubiera una barca
para quedarse absortos
oh cosa minúscula fecunda arriba de la arena
hasta que el líquido amanezca : sobrio y solo
repite lo que da : ningún lamento
al recoger la vigilia de los ojos
cuando la hierba crece imita las arenas
ningún placer de enanos
trenzando gasas escolares a la madrugada
logra reir : agriada la leche en su cuna
ha hecho descendencia
oh bonanza ciega : nadie apacigua
pueden echar su consuelo a las malezas : creen merecer
el cántaro y la fruta : en lugar del odre
encuentra : pechos narcóticos : al perdurar
el líquido en su bolsa
percude
también el tedio del sol en la rama llama a multiplicarse
así creen divertir : cayendo y empujando
tirándose arena en el plato limpio para el higo
escuchan : cómo tiembla el cervato
por el almíbar sin curso
pequeños labios rotos puestos juntos
ninguna alegría propiamente en el líquido bebido
a tiempo : ha hecho descendencia
así creen devolver : la leche a su pote original
al vaciar el balde
y rociar un poco la pesada carne
uno se maravilla
siempre que el mundo se arruina se multiplican las arenas
El poema de la leche, en La bruta bruz, de Laura Klein, Colección Gama, Editorial CILC, 2009.
domingo, 11 de enero de 2015
Única razón en Átomos de Alejandro Schmidt
Dejalo ahí
ya no lo toques más
lo que pregunta tu error
no es el acierto
la verdad
sino
por qué se lo ha dejado así
tan valiente
perdido
la mesa del enigma es para todos
y los cabellos de la muerte
mejor dejarlo
mirando en la ventana
del espejo
durmiendo
y si estuvieras cerca
11no escuches si respira
no traigas
su campana
ciego reina el astro
el animal de abismos
en ellos la lección
se alegra
crece
se mojaron los libros
el adivino ha muerto
te abrazan las estatuas
su piedra es la experiencia
el único camino
es un desierto altivo
la única razón
Alejandro Shmidt, en Atomos, colección Gama, CILC, 2009.
miércoles, 10 de diciembre de 2014
Interior con amigos, Tendedero, María Teresa Andruetto
Interior con amigos
Cuatro los botones de tu abrigo
y los cables colgando en la habitación
vacía como tus piernas flacas y la luz
fría del fluorescente.
Tres los poetas malditos, los hijos,
los amigos y vos colgada de las nubes,
se diría, siendo libre.
Dos las botas de caña larga sobre el piso
la mirada bizca y el pelo suelto
desprolijo colgando del cielorraso
como tu amigo.
Todo es precario, está por hacerse,
menos tu erotismo que se
desvanece.
María Teresa Andruetto, Interior con amigos, Tendedero, CILC, 2009.
Cuatro los botones de tu abrigo
y los cables colgando en la habitación
vacía como tus piernas flacas y la luz
fría del fluorescente.
Tres los poetas malditos, los hijos,
los amigos y vos colgada de las nubes,
se diría, siendo libre.
Dos las botas de caña larga sobre el piso
la mirada bizca y el pelo suelto
desprolijo colgando del cielorraso
como tu amigo.
Todo es precario, está por hacerse,
menos tu erotismo que se
desvanece.
María Teresa Andruetto, Interior con amigos, Tendedero, CILC, 2009.
Poema de La enagua cuelga de un clavo en la pared de Leonor García Hernando
He tenido el terror de los
bichos humildes en la tormenta.
Me
mortificó la duda. Me mortificaron los grandes helechos ponzoñosos,
los ojos de las modistas, las palabras habladas en la boca de mi
madre.
La
duda comió de mi corazón como un chino inclinado sobre su arroz
cocido.
El
deseo vino con un peso de barco que divide las aguas y termina siendo
sólo veneno blanco cae en gotas de un raro espesor.
La
boca agrandada por el deseo como por trazos de carmín y los ojos
agrandados por la lectura.
Eso
es todo.
Leonor García Hernando, La enagua cuelga de un clavo en la pared, CILC, 2009.
Bonsai
Fondo frugal, jugo de moras atomizadas por un sueño verde, hoja a hoja se deja leer en un tiempo otro en el que el crecimiento inmediato marca el pulso de lo reverdeciente. No hay caballos negros en este sueño verde, el galope se deja oir en una estética de la desaparición como frontera, mimesis, historia, las semillas regurgitan de las mismas raíces, planean sobre un espacio abierto, dado, originario, su lenguaje arcaico recuerda la cripta de las mujeres y sus niños, dados al amanecer, caída de la luz, vertiente de luna y aguacero, templanza y manantial que se hace fuente, atmósfera elíptica que marca la distancia del sol en el verano. La figura es presente latente, participio activo, mito deseado del amor, y sin embargo qué absurdas sus pequeñas ramitas erosionadas día a día por una raíz que se empeña en crecer.
VP
VP
jueves, 3 de octubre de 2013
Presentación de la Colección miliuna Sábado 26 de octubre | 17 hs. Sala Juan L. Ortiz
Ediciones
La Biblioteca presenta
colección
miliuna-poesía
en la crisis
el sábado 26 de octubre de 2013 a las 17 hs.
en
la Sala Juan L.Ortiz de la Biblioteca Nacional.
Librerías
amigables en
http://clinicadeescriturabibliotecanacional.blogspot.com.ar
http://www.bn.gov.ar/actualidad/eventos.php?page=3&safe=2046-coleccion-miliunapoesia-en-la-crisis&CurrentMonth=04/22/2013&fecha=04/30/2013&categoria=14&texto=&fechaposteriores=
sábado, 13 de abril de 2013
Serie: Las tejedoras
Kuei
Mei/ la que duerme en el I’ Ching.
De mis
sombras, es
la que
sigue
obediente
y rastrera
construyendo
imágenes.
Polen
brillando en el jardín, semilla
de sacros
tacos.
Pelvis o
corazón,
en el
sueño eras cuerpo
sobre
cuerpo desnudando
tiempo.
Ahora se vuelve
otro
disfraz nocturno.
Yo como
viuda negra
tejo y
destejo
el ropaje
que endulza
mis
paneles de palabras.
¿
Esclavizarme?
¿ Mi
imagen, tu propiedad?
Hay en un
sector de jardín
un espacio
estrictamente poético
donde mis
voces
bailan y
trepan
junto a
abejas
que
esperan
sol.
Tráfico
Débora
acaricia la mirada
de sus
hijas,
sabe que
no hay sintaxis de la muerte
que pueda
extirparle
su fe.
Débora
canta la mudanza
de las
fuentes claras,
de los
frescos ríos
en
degradé.
Las ideas
brillan pálidas,
como
chispas erráticas
por
instantes estallan,
y luego se
retiran
como
bruma.
Dark,
dark, dark
They
all go into the dark.
Sus
párpados espera
exhalan y
caen.
Piensa que
eran seis las que se llevaron.
Y sueño
que sueña otro sueño,
cae
rendida en muerte.
Donde
antes lo veía
ahora sólo
sueños,
pero
leche,
blanca
leche de tus senos,
la más
chica
sube tu
remera
y mama,
rendida no
se debe.
El
desierto contractual
cubre el
cuerpo de las nenas
como
ejércitos
sin
virginidad.
Las
tejedoras
Ellas
cantan
destinos
ciegos,
tristezas sangre a orillas
del mar,
al pie
de las
olas.
Cuando
creo que me han dejado
sola y
dormida
en las
noches negras
me salvan.
Tejen
y destejen
la cifra para salir
del
arti.cio del tiempo y del espejo,
porque
sumergida he olvidado
la sombra
de la que antes fui.
No hay
silencio más triste que deseo
-
murmuran. Pero saben que Medea
sólo
convalidó sus palabras
por
venganza. Nacen y mueren
en cada
instante que ahondándose
en la
profundidad, deja sus restos
de espuma:
en las costas
blandas y
húmedas.
Como no
tienen memoria, sus secretos
son
retorno de goces ancestrales:
origen,
nacimiento, iniciación...
mama
menguante
mama
tambor.
La
canción de la huesera.
Se jactaba
de ser arrojo, iridiscencia
tibia de
la diosa. Buscaba
lo no
dicho en los surcos
incandescentes
de la arena.
Aullido
sórdido de una hembra de plástico.
“Ahora
que es
toda
afuera
de carne
toda
adentro
desierta”.
Sólo una
sombra
en la
cascada arti.cial.
Mi olfato
de fragancia de lágrimas
se bordaba
a las vertientes
del
acuario, llano, chato, adonde
descendían
las bestias,
en un
intento fatuo de salvar al pez fosforescente
que se
abrumaba en los bordes metálicos.
Aullido
sórdido de una hembra de plástico.
La
desnudez sacra
reducida
a un solo
gesto:
Quirófanos,
ironía
estética, féminas
in.ables
como muñecas.
Yo misma
soy la
enemiga.
En el
cerro del espejo
canto a la
mujer.
Y mi voz
es sueño, conjuro
hundido
sobre la
atmósfera blanda,
sacrificada.
El
Panal de Eurídice
Recordarte
-Libando-
Íntima
contracción
regocijada
en el
tacto de una imagen.
En la
búsqueda soy
un
espejismo tuyo
un
despojo,
eco de un
bramido de soledades. Y mi voz,
ese
simulacro desplumado en la ilusión primera:
perdurar
en la noche. Porque no canto,
lloro. Y
en la fría incertidumbre
aguardo
bajo la lámpara
la sombra
hacia el otro.
- Ardor-
En mi
cuerpo se revela la pérdida
que calla
el deseo del nombre.
Poemario distribuido en cajita viajera(2003)
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