domingo, 11 de enero de 2015

El poema de la Leche en La bruta bruz de Laura Klein

EL POEMA DE LA LECHE
ningún aleteo propiamente en los occipitales : arrancada
la leche del vaso : no logra beber
el pequeño con pies en la arena dobla gasas
limpios pechos aguados por espinillas mal puestas
golpéanse : ningún rocío para la lengua
así creen calmar : por el vaso roto y la pulpa
sobre el maldito mosaico frío sin madre
ha hecho descendencia
así creen aplastar : la leche en la arena
ningún grito propiamente en el esfuerzo
agrega dolor : al esparcirse sobre tetillas secas
para los labios

la pesadumbre joven multiplica las arenas

creen callar : oh cosa ridícula
su temblor es una muletilla : desterrado el líquido
de la boca arrancado hacia el abandono corre
la leche fuera de los sacos ruines para labios
ninguna enfermedad propiamente : hinchados
de pequeños también sino se quedan solos : creen beber
cavan en la arena maestra una ubre llena
por los vidrios rotos vil de chupar
grita lo que grita : al volcarse sin éxito el alimento
se ve la mugre y atrás

dormidos y despiertos enloquecen las arenas

el músculo gris
ha hecho descendencia : ningún hijo propiamente
logra dormir : arrancados los lieder del aire guardado
amargo
en pechos primerizos ineptos por curas de pie
en lugar de leche gasas blancas : así creen cobrar
el tiempo preso : de miedo de cervato : es el esfuerzo
mismo caldo de interiores? sobre tacañas tetas
ninguna risa exactamente enseña lo que da
hasta el dolor de encías : oh fina estulticia

si la promesa se cumple confunde las arenas

el diente del cabrito en el reparto
crea dolor : estropeada la leche : al servirse
de pechos coléricos en el esfuerzo
no provee : no logra ir : ningún alivio
para el pequeño con cabeza en la arena apila tazas
por el destete : así creen vengar
la decepción del cervato ante la cal nutricia
se llama leche propiamente : el líquido
insomne : pone en el yermo una voz : hacia el anidamiento
recupera lo que da : la impresión facial en la costura
ha hecho descendencia

el trigo falso multiplica las arenas

descarriada la leche de su taza : hacia el monte
por caerse de labios propiamente abiertos
vean lo que da : gasas grises
en lugar de blancas capaces de hartar
críanse : ningún pecho tutela el descanso
el ímpetu de amor influye : al menos si hubiera una barca
para quedarse absortos
oh cosa minúscula fecunda arriba de la arena
hasta que el líquido amanezca : sobrio y solo
repite lo que da : ningún lamento
al recoger la vigilia de los ojos

cuando la hierba crece imita las arenas

ningún placer de enanos
trenzando gasas escolares a la madrugada
logra reir : agriada la leche en su cuna
ha hecho descendencia
oh bonanza ciega : nadie apacigua
pueden echar su consuelo a las malezas : creen merecer
el cántaro y la fruta : en lugar del odre
encuentra : pechos narcóticos : al perdurar
el líquido en su bolsa
percude


también el tedio del sol en la rama llama a multiplicarse

así creen divertir : cayendo y empujando
tirándose arena en el plato limpio para el higo
escuchan : cómo tiembla el cervato
por el almíbar sin curso
pequeños labios rotos puestos juntos
ninguna alegría propiamente en el líquido bebido
a tiempo : ha hecho descendencia
así creen devolver : la leche a su pote original
al vaciar el balde
y rociar un poco la pesada carne
uno se maravilla


siempre que el mundo se arruina se multiplican las arenas

El poema de la leche, en La bruta bruz, de Laura Klein, Colección Gama, Editorial CILC, 2009.

Única razón en Átomos de Alejandro Schmidt


Dejalo ahí
ya no lo toques más
lo que pregunta tu error
no es el acierto
la verdad
sino
por qué se lo ha dejado así
tan valiente
perdido
la mesa del enigma es para todos
y los cabellos de la muerte
mejor dejarlo
mirando en la ventana
del espejo
durmiendo
y si estuvieras cerca
11no escuches si respira
no traigas
su campana
ciego reina el astro
el animal de abismos
en ellos la lección
se alegra
crece
se mojaron los libros
el adivino ha muerto
te abrazan las estatuas
su piedra es la experiencia
el único camino
es un desierto altivo
la única razón


Alejandro Shmidt, en Atomos, colección Gama, CILC, 2009.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Interior con amigos, Tendedero, María Teresa Andruetto

Interior con amigos

Cuatro los botones de tu abrigo
y los cables colgando en la habitación
vacía como tus piernas flacas y la luz
fría del fluorescente.
Tres los poetas malditos, los hijos,
los amigos y vos colgada de las nubes,
se diría, siendo libre.
Dos las botas de caña larga sobre el piso
la mirada bizca y el pelo suelto
desprolijo colgando del cielorraso
como tu amigo.
Todo es precario, está por hacerse,
menos tu erotismo que se
desvanece.

María Teresa Andruetto, Interior con amigos, Tendedero, CILC, 2009.

Poema de La enagua cuelga de un clavo en la pared de Leonor García Hernando

He tenido el terror de los bichos humildes en la tormenta.
Me mortificó la duda. Me mortificaron los grandes helechos ponzoñosos, los ojos de las modistas, las palabras habladas en la boca de mi madre.
La duda comió de mi corazón como un chino inclinado sobre su arroz cocido.
El deseo vino con un peso de barco que divide las aguas y termina siendo sólo veneno blanco cae en gotas de un raro espesor.
La boca agrandada por el deseo como por trazos de carmín y los ojos agrandados por la lectura.

Eso es todo.

Leonor García Hernando, La enagua cuelga de un clavo en la pared, CILC, 2009.

Bonsai



Fondo frugal, jugo de moras atomizadas por un sueño verde, hoja a hoja se deja leer en un tiempo otro en el que el crecimiento inmediato marca el pulso de lo reverdeciente. No hay caballos negros en este sueño verde, el galope se deja oir en una estética de la desaparición como frontera, mimesis, historia, las semillas regurgitan de las mismas raíces, planean sobre un espacio abierto, dado, originario, su lenguaje arcaico recuerda la cripta de las mujeres y sus niños, dados al amanecer, caída de la luz, vertiente de luna y aguacero, templanza y manantial que se hace fuente, atmósfera elíptica que marca la distancia del sol en el verano. La figura es presente latente, participio activo, mito deseado del amor, y sin embargo qué absurdas sus pequeñas ramitas erosionadas día a día por una raíz que se empeña en crecer.

VP

jueves, 3 de octubre de 2013

sábado, 13 de abril de 2013

Serie: Las tejedoras






Kuei Mei/ la que duerme en el I’ Ching.
De mis sombras, es
la que sigue
obediente y rastrera
construyendo imágenes.
Polen brillando en el jardín, semilla
de sacros tacos.
Pelvis o corazón,
en el sueño eras cuerpo
sobre cuerpo desnudando
tiempo. Ahora se vuelve
otro disfraz nocturno.
Yo como viuda negra
tejo y destejo
el ropaje que endulza
mis paneles de palabras.
¿ Esclavizarme?
¿ Mi imagen, tu propiedad?
Hay en un sector de jardín
un espacio estrictamente poético
donde mis voces
bailan y trepan
junto a abejas
que esperan
sol.



Tráfico
Débora acaricia la mirada
de sus hijas,
sabe que no hay sintaxis de la muerte
que pueda extirparle
su fe.
Débora canta la mudanza
de las fuentes claras,
de los frescos ríos
en degradé.
Las ideas brillan pálidas,
como chispas erráticas
por instantes estallan,
y luego se retiran
como bruma.
Dark, dark, dark
They all go into the dark.
Sus párpados espera
exhalan y caen.
Piensa que eran seis las que se llevaron.
Y sueño que sueña otro sueño,
cae rendida en muerte.
Donde antes lo veía
ahora sólo sueños,
pero leche,
blanca leche de tus senos,
la más chica
sube tu remera
y mama,
rendida no
se debe.
El desierto contractual
cubre el cuerpo de las nenas
como ejércitos
sin virginidad.


Las tejedoras
Ellas cantan
destinos
ciegos, tristezas sangre a orillas
del mar, al pie
de las olas.
Cuando creo que me han dejado
sola y dormida
en las noches negras
me salvan. Tejen
y destejen la cifra para salir
del arti.cio del tiempo y del espejo,
porque sumergida he olvidado
la sombra de la que antes fui.
No hay silencio más triste que deseo
- murmuran. Pero saben que Medea
sólo convalidó sus palabras
por venganza. Nacen y mueren
en cada instante que ahondándose
en la profundidad, deja sus restos
de espuma: en las costas
blandas y húmedas.
Como no tienen memoria, sus secretos
son retorno de goces ancestrales:
origen, nacimiento, iniciación...
mama menguante
mama tambor.

La canción de la huesera.
Se jactaba de ser arrojo, iridiscencia
tibia de la diosa. Buscaba
lo no dicho en los surcos
incandescentes de la arena.
Aullido sórdido de una hembra de plástico.
Ahora que es
toda
afuera de carne
toda
adentro desierta”.
Sólo una sombra
en la cascada arti.cial.
Mi olfato de fragancia de lágrimas
se bordaba a las vertientes
del acuario, llano, chato, adonde
descendían las bestias,
en un intento fatuo de salvar al pez fosforescente
que se abrumaba en los bordes metálicos.
Aullido sórdido de una hembra de plástico.
La desnudez sacra
reducida
a un solo gesto:
Quirófanos,
ironía estética, féminas
in.ables como muñecas.
Yo misma
soy la enemiga.
En el cerro del espejo
canto a la mujer.
Y mi voz es sueño, conjuro
hundido
sobre la atmósfera blanda,
sacrificada.

El Panal de Eurídice
Recordarte
-Libando-
Íntima
contracción regocijada
en el tacto de una imagen.
En la búsqueda soy
un espejismo tuyo
un despojo,
eco de un bramido de soledades. Y mi voz,
ese simulacro desplumado en la ilusión primera:
perdurar en la noche. Porque no canto,
lloro. Y en la fría incertidumbre
aguardo bajo la lámpara
la sombra hacia el otro.
- Ardor-
En mi cuerpo se revela la pérdida
que calla el deseo del nombre.




Poemario distribuido en cajita viajera(2003)

Encuentro Nacional de Poesía y Crítica(2022) Otra vez Trilce. La vanguardia mañana (2022). Ponencias. Ensayos. Pensamientos

  En el siguiente enlace se puede leer mi ponencia "Experiencia y pobreza en La Partera Canta de Arturo Carrera ” llevada a cabo en e...