domingo, 24 de mayo de 2020

El periodismo es una necesidad social

Pasar al contenido principal CULTURA //// 02.11.2013 El periodismo es una necesidad social Segunda entrega de la sección Párrafos peronistas, escrita por Victoria Palacios, quien analiza los archivos del Peronismo que el compañero Roberto Baschetti ha recogido y publicado. En esta entrega, una enumeración de los conceptos nucleares de Perón acerca del periodismo y los periodistas. Facebook Twitter WhatsApp Telegram Compartir La Asociación de Empresas Periodísticas Argentinas (ADEPA) y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) a través de La Nación, Clarín, y El Cronista retoman el viejo argumento sobre la formalidad y la realidad de la ley después de conocerse el fallo de la Corte sobre la Constitucionalidad de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Algunos conceptos centrales de Perón responden hoy, 60 años después, a este fallido debate y al intento de endosarse la defensa de la libertad de expresión: * “Las mentiras que se propalan no son obra de los periodistas sino de los dividendos de las empresas”. * “Si una condición no puede ser renunciada por el periodista es la de ser un hombre libre”. * “La prensa, como los hombres, como las instituciones, como los gobiernos y aún como los pueblos, orienta su conducta según sus ideales o según sus intereses”. * “Sostengo firmemente, con la plenitud absoluta de mi convicción, que los ideales deben estar por encima de los intereses, y esta norma ética no puede ser violada ni por los hombres, ni por la prensa, ni por los gobiernos, ni por los pueblos, sin grave perjuicio para la justicia y para la libertad que sostienen como pedestales la dignidad del hombre y la dignidad de los pueblos. Esta es para mí una norma básica de la ética social y debe inspirar y regir todas las actividades del periodismo cuando el periodismo quiere serlo de verdad y quiere servir honradamente al interés social”. * “Este principio básico (la ética periodística), se vincula lógicamente, con el tan debatido problema de la libertad. Yo quiero, sobre este punto fundamental del pensamiento y de la vida periodística, exponer la verdad que la doctrina justicialista sostiene en esta cuestión trascendental para el hombre. [...]El justicialismo ha abandonado ya definitivamente el antiguo concepto liberal e individualista de la absoluta libertad, por entender que la libertad absoluta es el medio más propicio para el abuso de la libertad, que conduce a la explotación y a la opresión del poder por parte de unos pocos frente a la debilidad de la inmensa mayoría. […] El justicialismo entiende que la libertad es un medio y no un fin; que no es lógico luchar por la libertad como tal, por sí misma, pero que ella es un instrumento necesario e insustituible para el hombre que ha de usarlo en su propio beneficio, pero también en beneficio de la comunidad”. * “No concibo que se utilice la libertad que ofrecemos a cada ciudadano como medio para atacar o destruir los objetivos fundamentales del pueblo argentino, cuya justicia social, independencia económica y soberanía política, no pueden ser ni siquiera discutidos en nombre de la libertad, desde que esas tres realidades son, precisamente, el fundamento básico de la libertad de nuestro pueblo”. Estos conceptos son desarrollados extensamente en la inauguración de los cursos de la Escuela de Periodismo creada por el sindicato de Prensa el 24 de junio de 1953 y en la magna asamblea de clausura del Primer Congreso Nacional de Periodistas el 8 de septiembre de 1951 en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. A partir de su exposición, Roberto Baschetti actualiza la pregunta sobre el problema de la sustentabilidad del periodismo: “Nuestra aspiración en el orden doctrinario-justicialista, está en realizar ese milagro; pensar que algún día, en nuestra tierra, el periodismo esté en manos de los periodistas; que quien quiera financiar las empresas se conforme con disfrutar de los dividendos, pero que no entre en el dividendo de la noticia, porque ese no es dividendo que le corresponde a él”. En este cruce sobre el periodismo, los medios, y la sustentabilidad, la obstrucción a la ley (real) tiene el tono cínico e imponderable del monopolio en su avance mercantil, mercenario. Facebook Twitter WhatsApp Telegram Compartir Colectivo de Comunicación Paco Urondo 2005-2020 Para comunicarte con la redacción de APU escribinos a agenciapacourondo@gmail.com Suscribirse Email Address * Los contenidos de este sitio están sujetos a una licencia Creative Commons Diseño y desarrollo > gcoop. Cooperativa de Software Libre

El 17 de octubre y los cipayos

Pasar al contenido principal CULTURA //// 23.10.2013 El 17 de octubre y los cipayos Primer entrega de la sección Párrafos peronistas, escrita por Victoria Palacios, quien analiza los archivos del Peronismo que el compañero Roberto Baschetti ha recogido y publicado. Facebook Twitter WhatsApp Telegram Compartir Por Victoria Palacios La importancia de revisar los significados de las fechas históricas permite entender los conflictos propios del uso del culto peronista en la antesala de las elecciones. El cipayo siempre fue demagógico, en lugar de usar el discurso político para dotar de sentido la acción social, provoca un vaciamiento del discurso, a través de la repetición, el uso de frases y sintagmas hechos, y lo que es peor aún, el uso del dogma peronista sin su potencialidad revolucionaria. El movimiento revolucionario que se origina el 17 de octubre de 1945, cuya base es el peronismo insurgente, se transforma en mito fundador como principio ideológico de legitimación de la institución. Siguiendo a Roberto Baschetti en “Mito, memoria y lucha en el 17 de octubre” y de cara a las elecciones, se impone la calidad de la multiplicación de los cipayos en estos días. Se sabe, los cipayos siempre son los “apoderados”, “representantes”, “secretarios” del “establishment”, no importa su procedencia política, pero no provienen del pueblo. La palabra “Pueblo” les hace temblar la boca, lo máximo que se acercan es a “la Patria”, les encanta la palabra “ciudadanía”, es más cool, expresa mejor el sector segregado de la sociedad que representan. En los últimos días, apareció, nuevamente, la repetición de la palabra “democracia” fuera de contexto, vaciada de significado, rebotando en distintos medios para que cada quien reponga su significado como más le gusta. Pero, con un matiz muy extraño, cercano a la palabra “seguridad”, más que a “igualdad”, “libertad” y “fraternidad”, principios de la Revolución Francesa y de la democracia de masas en el mundo. Pero, lo que realmente suena mal de estos nuevos cipayos, es el tono de voz, gutural-nasal, la fragmentación completa de la sintaxis, el uso de oraciones cortas, de tono publicitario, para que invada de un sopetón el imaginario completo de, “la gente”, resucitada, puesta de nuevo en funcionamiento para llegar a mayor cantidad de posibles votantes. La gente nunca fue el Pueblo, y no sólo porque la gente representa grupos sociales dispersos, sino y sobre todo, porque “el Pueblo” es la base del peronismo revolucionario, y durante las dictaduras, su resistencia. La conmemoración del 17 de octubre este año tuvo algunas limitaciones, el “mito” que opera a través del “día de fiesta” en la renovación de sus significaciones, estuvo sesgado por la operación de la Presidenta primero, y luego por la operación mediática contra Juan Cabandié. Episodio que no tiene nada de novedoso, todas las semanas hay alguna opereta distinta, pero lo que es conmovedor en este caso, es comprobar que la violencia mediática instala narraciones “fuera de la ley”, no sólo jurídica, sino fuera de todo código político e ideológico, a destajo, transversalmente, y que no mide poderes en lucha. Pero, más allá del valor del culto y de la fiesta de cada 17 de octubre, no hay que olvidar el dolor y el hambre de los hombres, mujeres y niños que irrumpieron la ciudad en la fecha histórica del 17 de octubre de 1945 en la empatía con Perón por entender sus necesidades, y darle voz a su silencio y no en la imposición de un discurso vacuo con falsas demandas. Cosa que los cipayos no alcanzan ni siquiera a vislumbrar porque lo que les molesta es la politización de la vida, prefieren naturalizar el miedo, los hábitos sociales, los modos de vida, y en conclusión, la opresión. Facebook Twitter WhatsApp Telegram Compartir Colectivo de Comunicación Paco Urondo 2005-2020 Para comunicarte con la redacción de APU escribinos a agenciapacourondo@gmail.com Suscribirse Email Address * Los contenidos de este sitio están sujetos a una licencia Creative Commons Diseño y desarrollo > gcoop. Cooperativa de Software Libre

Negros de mierda

Pasar al contenido principal CULTURA //// 16.12.2012 “Militamos y lo hacemos con alegría” Entrevista con Rafael Berecoechea, integrante del colectivo cultural, militante, nacional y popular Negros de Mierda. Facebook Twitter WhatsApp Telegram Compartir APU (Por Victoria Palacios): Negros de mierda, Negros de Perón ¿Hay varios movimientos ahí? Rafael Berecoechea: En realidad, Negros de Perón surge a partir de una serie de denuncias que tuvimos el año pasado en el Facebook, es una cuestión sólo de Facebook por el nombre pero es todo lo mismo, negros de mierda. APU: Hablemos un poco de las actividades que están llevando a cabo. ¿Qué es esto de Sótano Negro? RB: Sótano negro es una experiencia que arrancamos con la posibilidad de llegar a los compañeros que no pueden pagar una entrada de teatro, convocando a otros compañeros artistas también. Un espacio de difusión cultural donde también se suman expresiones artísticas variadas y donde también tocan algunos compañeros músicos no tan reconocidos con la posibilidad de compartir el escenario con músicos conocidos. APU: Generalmente lo organizan en Hurlinghan ¿Tienen también un lugar en Capital? RB: Estábamos haciéndolo también en Capital en un local que teníamos que era un sótano, por eso lo llamamos Sótano Negro. Ese local ya no lo tenemos por eso seguimos con lo de Hurlingham pero seguimos buscando local en Capital. La idea es esa rescatar la producción artística del territorio y sumarle la posibilidad de que otros compañeros artistas de distintas expresiones y que son más conocidos participen también. APU: ¿Cómo se llamaba la convocatoria de poesía? En este año 2012 no estuvo. RB: No, este año la tuvimos una sola vez, por distintos motivos. Se llama “Chiquero de poetas”. APU: ¿Cómo surgió esta agrupación de los Negros de Mierda? RB: Justamente estamos sobre la fecha del aniversario de los Negros de Mierda. Surgieron con la efervescencia del Facebook y fundamentalmente nosotros después de toda la movida de la ley de medios y a partir de los cruces en el Facebook haciendo comentarios a favor del gobierno, dijimos, vamos a juntarnos y a comer los chorizos de Negros de Mierda. Ahí arrancó todo, en Hurlingham en una cortada de tierra que es precisamente donde vamos a hacer ahora el tercer aniversario y donde vamos a largar un centro cultural en ese galpón que nos vio nacer. APU: ¿Cómo se va a llamar el centro cultural? RB: Lo más probable es que se llame “Llámale H”, es uno de los nombres en discusión. APU: ¿Cuál es la cortada en la que generalmente hacen el encuentro? RB: Es Bolivar, contra las vías del ferrocarril Urquiza. Bolivar y Vergara. APU: Cuando fue la operación del Grupo Clarín contra los presos que supuestamente sacaba el kirchnerismo para los actos, en su momento hubo mucha confusión y se marcaba a Negros de Mierda como participantes de esa actividad ¿Eso era parte de una confusión generalizada por parte del diario? RB: Tal cual, lo que pasa que ahí los medios involucraban hasta La Cámpora. Hacen un paquete de cosas para tratar de pegar. La afinidad con todo esto que pasó y Negros de Mierda es fundamentalmente porque Víctor Ortell participó mucho tiempo de nuestra agrupación y con los compañeros de Vatallón empezamos caminando juntos y ellos decidieron tomar otro camino. Todo arranca a partir de una nota de Perfil de hace tres años con la foto de D’Elía y nosotros. APU: Claro, de ahí viene la confusión. Me pareció bueno dejarlo claro, además de ser una operación de Clarín en particular no tenía nada que ver con ustedes pero es algo que estaba dando vueltas. RB: Tal cual. APU: Recordaba algunos asados como convocatoria para este movimiento que empezó a surgir y ahora tiene tanta gente. RB: La idea es esa, militamos y lo hacemos con alegría, hacemos nuestro trabajo político y cultural pero también nos damos el tiempo para celebrarnos en nuestro trabajo y compartir eso con los compañeros de nuestra agrupación. Estamos viendo de terminar un mural sobre una casa de la esquina de la cortada. Estamos tratando de definir los bocetos con los compañeros de la Matanza. El sábado largamos la recuperación de unos terrenos que eran del CEAMSE que fueron municipalizados y que el Intendente se los regaló a clubes de Rugby, a escuelas privadas y pasó con las topadoras por arriba de la canchita del barrio. APU: ¿Esa es la convocatoria “trae tu bordeadora y nosotros ponemos las pelotas”? RB: Trae la bordeadora que las pelotas la ponemos todos es la recuperación de esta canchita. Como nosotros no somos una ONG de Caritas la idea es darle un contenido político para que el barrio se arme su canchita, un club, que tenga autoridades y que maneje las políticas de un club. APU: ¿El Intendente Acuña, es contrario al gobierno? RB: Sí. Él está en un espacio del peronismo que nosotros no compartimos. La última elección la ganó con la boleta de Cristina a la cabeza pero ahora decidió definitivamente sacar los pies del plato. Facebook Twitter WhatsApp Telegram Compartir Colectivo de Comunicación Paco Urondo 2005-2020 Para comunicarte con la redacción de APU escribinos a agenciapacourondo@gmail.com Suscribirse Email Address * Los contenidos de este sitio están sujetos a una licencia Creative Commons Diseño y desarrollo > gcoop. Cooperativa de Software Libre

Reynaldo Jiménez

Pasar al contenido principal CULTURA //// 02.12.2012 La deriva de ese pensar en carne viva Entrevista a Reynaldo Jiménez, poeta, investigador prolífico, y amigo personal de Néstor Perlongher. Fotografía de Clara Jiménez Facebook Twitter WhatsApp Telegram Compartir Papeles Insumisos APU (Por Victoria Palacios): 1- Hace algunos años realizaste, junto a Adrián Cangi, una recopilación de textos dispersos e inéditos de Néstor Perlongher bajo el título Papeles Insumisos, ¿cuál fue la voz poética que quisieron destacar? Reynaldo Jiménez: Aquel proyecto surgió, en un solo impulso, de un dossier-Perlongher que habíamos publicado en el número 7/8 de la revista tsé-tsé, que también incluye una enorme muestra de poesía de Brasil, donde Néstor vivió y falleció, así como otra zona de Escrituras alógenas ideada por Nákar Elliff, otro poeta afín a Néstor. Por su parte, Adrián Cangi había estado trabajando en un Archivo Perlongher, supervisado por Jorge Schwartz, en la Universidad de São Paulo. Decidimos reunir en un solo volumen los relatos (cinco en total), todas las entrevistas que se le hicieron y una correspondencia extensa con su gran amiga Sara Torres, cuyo archivo personal fue fuente de otros materiales que están en el libro, así como de un libro inicial, sin título, compuesto por tres secciones (Incongruencias, Inexperiencias e Incompletancias). Este inédito, si bien obra juvenil, contiene varios buenos poemas y es muy interesante a la luz de lo que después escribirá; lamentablemente, “por razones ajenas a mi voluntad”, no se incluyó en Papeles insumisos, ni tampoco en la más reciente edición de Poemas completos. También incorporamos textos ensayísticos que por distintos motivos habían quedado fuera del imprescindible Prosa plebeya de Christian Ferrer y Osvaldo Baigorria. Fue Christian quien nos facilitó, generoso, un par de textos, entre ellos una de las entrevistas justamente, que es un documento muy interesante, aunque tortuoso, porque se plantea algo de la tensión en la dualidad discursiva entre la codificación académica en la antropología urbana, que Néstor manejaba por motivos laborales aunque vocacionalmente, y la poética en sí. Y es que (al menos a mí) interesaba relevar ese aspecto documental, informando la propia razón poética de Néstor. El libro resalta, por la concreta honestidad de los materiales vivísimos que lo integran, la variedad, incluso microproteica, dentro de esa obra. Pulsiones y por lo tanto espacios para la contradicción y para nada univocidad. Además, en una misma voz de escritura, digamos, hay sin embargo una insistencia corrosiva en relación a los condicionamientos unidimensionales del “imaginario”. Creo que Papeles… manifiesta contra esa esquematización, si no reducción automatizadora, de Néstor como autor casi de un poema excluyente (Cadáveres) o como militante de un materialismo incapaz de percatar en inmanencia, así como, después, hacia el final de su vida, de un experimentalismo sacramental sin capacidad devocional. Pero no, nada de eso: Perlongher es un anautómata. Su obra no establece nuevos comportamientos a acatar ni se reduce a ser archivo de consignas, es una meditación en la orgía, en la habitada crudeza, cuando no en la desnudez de los signos, detonándolos. Esa detonación perlongheriana lleva la voz poética a frecuencias medio aborígenes. La voz de uno, en tanto lector, queda en ese entredicho, en esa oscilación que no sabe muy bien si es arte o instrumento de inducción al trance. Esto Néstor lo sabía y trabajaba en esa dirección. Por eso era el tipo que no se averguenza de su inspiración, que no humilla su capacidad de inspirar, más allá de si hay o no leyes en juego. Que por supuesto las hay todo el tiempo y desde ahí se parte; pero a partir de ahí, se está manejando energía a través de una materialización donde la voz circula en estado mutante y ya no distribuyendo o administrando sentido. Mientras vamos leyendo entramos (si hay suspensión momentánea del juicio, si hay ganas de dejarse llevar por esas frecuencias medio brujas) en un derivar del sentido, oscilamos con el poema, que no se aferra más a las divisorias legitimadas como inconciliables de una mentalidad binaria. Tenemos por ejemplo la opción de dejar de leer, en este obrar inesperado pero necesario, una impronta carnal enmarcada por un pacto de lectura cualquiera o debido a algún imperativo cognoscente o categoría de reconocimiento o confirmación de nuestras certidumbres, haciéndonos menos lectores que mutantes, para ir pasando, en el trance intelectivo, por distintos cuerpos. Por un lado Néstor explora, desde y con una genitalidad inusual en “nuestras letras”, el entripado del carnal más inmediato y relegado, muy por debajo de las máscaras sociales, venciendo varias aduanas mentales que uno podría llegar a percibir en uno mismo introyectadas, pero resistentes a las mutaciones del sentido, con esa fuerza insensible de enquistamiento típica de un formateo del ser por estratos de obligatoriedad sobre obligatoriedad. Sin embargo esa corporeidad en tanto zona liberada, desgarramiento celebratorio, al no temer la aventura del devenir, que sería mandarse a lo desconocido (y qué más desconocido y más real que el cuerpo), tampoco tiene el menor escrúpulo ante las posibilidades, incluso divinas, de lo informe y potencial. Y desde ahí, tal vez, presentirse, y ante “el mundo” (poético y antipoético) presentarse a sí mismo, diría que hasta políticamente, como un alma. APU: 2-¿ En qué sentido puede hablarse de “insumisión”? RJ: Algo que Perlongher incorporó de sus lecturas del surrealismo (vínculo bastante soslayado a la hora de considerar el neobarroco) y en ese viaje de ida de enlazar a Lezama con Artaud, así como de esos inclasificables formativos para él (Néstor Sánchez, Genet), es precisamente la necesidad poética, esto es la urgencia de desautomatizar la realidad. Es decir: nuestra captación o sobreentendimiento de ella. Para eso atacó, desde todos los frentes posibles a su alcance, cualquier imagen cerrada, produciendo una escritura siempre formalmente insólita, pero porque muy arriesgada en cuanto a su apuesta vital. Con aquel título jugamos con la doble idea de papeles sueltos, semiperdidos hasta entonces, si no inéditos, o publicados en remotas revistas universitarias de varios países o, por el contrario, totalmente subtes (podía enviar un mismo texto a distintas publicaciones, quizá, imagino, para de paso hacerlos jugar en contextos diferentes). Por otro lado nos interesaba, a Adrián y a mí, la acepción de insumisión en cuanto a los papeles sociales, es decir a los roles de frontera-dentro que Néstor constantemente cuestionó: su intensa puesta entre paréntesis de las identidades. En este sentido me parece deplorable un actual empeño de ubicarlo como una especie de cuña o eslabón perdido, avatar de un supuesto “realismo nacional”. Algo así como declararlo puente entre una tradición realista y el aglomerado que cerraría como Generación del 90. Una obsesión con el verosímil, encima traducido y supuestamente enmarcado desde los razonamientos más académicos imaginables (por ejemplo, la ilusión de una “poesía con calle”, promulgada desde un Departamento de Letras, ya sea físico o virtual). Se apela, en ayuda de todo esto que juega a complotar lo incomplotable mismo, a una expresión de Néstor que él mismo define, en alguna de las entrevistas, como boutade (el subrayado es de él). Me refiero al término neobarroso, simpático neologismo que aparece a lo sumo en la tercera, si no cuarta línea de casi cualquier texto actual de aproximación, incluso honestamente admirativa, a la poética perlongheriana. Pero el cliché, repetido hasta la náusea, desatiende el sentido originario de la broma y que él, y nadie más que él, refiere. Le cambia la c al barroco para leer todo de otro modo (no solo al barroco). En el realismo ve un techo, una imposición de mano de la cultura como si hubiese tradiciones unánimes y en una sola dirección. Ve un límite a la investigación más propia en los andariveles estrictos de la poética, y propone atravesar ese techo, dejando atrás, de una vez por todas, lo que llama “la tos de tango”: especie de nostalgia por “la profundidad”, recalcar figuraciones en carriles de mano única. Entonces propone, a manera de invento pasajero y en el marco de un reportaje, pensar un neobarroso, como un paso más en la intensificación de la fuerza de voluntad de atravesamiento del techo. Deja andando el vaivén a pesar de la s (y será imposible no seguir leyendo barroco bajo la vibra del barro) y propone a cambio de un techo una máquina barroca capaz de atravesar el barro y las serialidades barriales, pátinas rioplatenses inclusive, de manera de quebrar el cliché (salirse del molde, además) y no, como tanto se pretende, hoy por hoy, de restaurarle automáticamente la fijeza. Y en esa intención de fijarlas, se falsean las cosas, se hace referencia a una supuesta preocupación por la “herencia de Perlongher”, se pone a la poética al nivel de un capital cualquiera. Se vuelve a confundir, en todo caso, y a propósito (al fin y al cabo se trata de convertir la riqueza poética en fuente de laburo, materia de congresos y ponencias, ediciones y homenajes, y viudeces, y herederos) el oro con Eldorado y la vida pasando.Otro tanto me parece que ocurre con ciertas coacciones de neomoral que se ejercen por sobre su cuerpo de obra, en realidad quitándole las asperezas o aspectos que pudieran problematizar, incomodar en momentos en que La Cultura estipula y maneja un formateo transgresor para el artista. Esto redunda en nuevas programaciones: la normalidad “del futuro”. Esos apliques ligan directamente con la alucinación mayor, que sería la identidad, solo que ahora con el perfil “legítimamente liberado” de las “identidades sexuales”, aun cuando Néstor, ya en los años 80, advierte acerca de un “ghetto gay” o, mejor, de una ghettización en serie del deseo, proponiendo en cambio “los mil sexos” o la consumación, nuevamente desencarrilada, al infinito. Eso puede ser tan literal o brutal o refinado u obvio o absurdo como se quiera, y también algo a ser inventado: antiproyecto, no le busca molde al futuro sino que deja venir a lo informe en tanto parte incapturable del sentido, pero al mismo tiempo trabajando analógicamente, en la experiencia sensual, como una práctica implicada y jugada en la forma. Por eso para leer a Néstor hay que “bajar” al ras de esos detalles repujados en la lengua explicitadora, donde la identidad deja de ser un imperativo categórico. El malentendido parte de la superposición de parámetros nocionales de tipo social aplicados a una práctica de la desmentida como es la poesía. Se puede, entonces, leer una representación del imaginario, todo el realismo nacional que se quiera, pero se pierde de vista el punto de intemperie en la atención molecular que Néstor está concientemente trabajando, quitándose la telaraña de los preexistentes legitimadores. Creo que Perlongher sigue siendo un insumiso, mientras que los esfuerzos por encasillar su poética y su atrevimiento existencial no pasan de ser nuevas operaciones preceptivas y, lo que es peor, bajo una actualidad decretada, normalizadoras. Los exteriorismos realistas justo niegan esa aventura del detalle, de la posibilidad insólita en la evidencia, que él enfatiza visiblemente en sus escritos. El micromar de las sílabas APU: 3- En el documental Perlongher, realizado por el director Jorge Barneau, a propósito de Aguas Aéreas mencionás la vinculación profunda, que encontrás como lector, en la indagación silábica que realiza Perlongher en su poesía, y extendés la lectura de un procedimiento nombrándolo como “asociación cromática”, ¿podrías explicarnos en qué consiste? RJ: Néstor me pasó el mecanoscrito de Aguas aéreas con la intención de que se lo llevara a Víctor Redondo, ya que éste, en Último reino, con su visión de lector-editor, había tomado la lúcida decisión de ir publicando varias de sus obras. De más está decir que leí el libro varias veces ese día, conmovido, porque ya sabíamos que su salud estaba jodida. Al mismo tiempo, era el libro sobre cuyas experiencias de indagación de una “inmanente otredad” tanto habíamos conversado en encuentros anteriores. En esas conversaciones recuerdo haberle fotocopiado montones de poemas de Martín Adán, a quien Néstor no conocía, y de pronto ahí estaba Adán, citado… Pero lo que me captó fue la belleza de esta escritura (la velocidad puntiforme de sus visiones verbales). Especie de paso al costado de las regiones más “temáticas” de su obra, así como una ampliación del concepto de micropolítica que venía, por supuesto, manejando. El registro de Aguas aéreas implica un recomienzo del lirismo, de la poesía lírica, ya no exaltadora del yo ni del no-yo sino como emisión transpersonal e instrumento para el trance. Exaltación, entonces, del misterio, alejándose en esto de esa especie de complejo de realidad que palpita y sacude en Osvaldo Lamborghini, por ejemplo, uno de los referentes poéticos indudables de Néstor en sus primeros libros. Justamente en otra de las entrevistas él menciona esto: que O. Lamborghini declara odiar la música y en cambio él no, él ama la “música”, la escritura bella. Está claro que esa forma no sólo envuelve sino involucra un estado del ser, influido por la ingesta de los enteógenos (particularmente la ayahuasca) pero también por una emergencia del ser: una preocupación y diría una experiencia de lo sagrado. Se trata de un sagrado y de un real desplazándose, en pleno devenir, y Aguas aéreas es un registro altísimo (no olvidemos que el libro se abre con una cita de Santa Teresa de Jesús) de esa apertura hacia lo desconocido intuido. Claro que la rítmica, “el micromar de las sílabas” como él mismo dice, provoca una marcación corporal, una respiratoria, como pocas dentro del conjunto de las poéticas más o menos reconocidas. Por eso la noción de trance (“trance leve” dirá acerca de la posibilidad de leer en poesía) es muy importante a la hora de hablar de su obra. Obviamente la indagación silábica es una relectura de la tradición, del Siglo de Oro en adelante, pero ese castellano que Perlongher escribe está desterritorializado, no es un castellano argentino o portuñolizado, apenas (aunque también lo sea), sino un salto de la escucha. Perlongher es uno de los pocos poetas capaces de romper el cascarón semántico. Y lo hace a través del sentido del oído, inaugurando, también como pocos, eso que podríamos llamar el “tercer oído”. Cada palabra, al dejarse escuchar, desoculta otras, corre paneles subliminales. El decir de una escritura así genera una ampliación de la conciencia. Todo lo contrario a las constricciones del realismo. APU: 4- ¿Podría vincularse esta indagación con una precipitación de la historia? RJ: No sé si la historia le cae encima a Perlongher o si, más bien, él, como también afirma en las entrevistas, y lo ha dicho tantas veces en persona, por ahí, se manda a alucinar la historia. Lo que alucina es la textura de esas consistencias narrables, haciendo del relato un trampolín hacia otra cosa, hacia una desmentida de los preexistentes. En este sentido su lectura de ciertos tópicos del “imaginario nacional” habría que reverlos, ya no como avatar de ese realismo consagratorio de una serie de mitos funcionales, sino como un desarmadero, ni bárbaro ni civilizado. Lo salvaje, en todo caso, como una delicadeza que el poeta aporta al devenir de una lengua más expresiva, menos dictaminada por las razones usuales o rutinas de uso. La poesía no se puede manipular como suponen los que reducen la historia a un relato fundacional, en esa preocupación constante por determinar el Origen y la Causa. Perlongher se apoya en las nociones de micropolítica por un lado y de pliegue y rizoma por el otro, para sumergirse en el espesor indómito de lo más ínfimo y descuidado, por inmediato y ferozmente sutil. Compuertas danle al nomeolvides para que bórrese de sí APU: 5- En Albañiles Desnudos(2) anticipando lecturas posibles, se podría pensar en una visión de una experiencia despojada dada como en suspensión, inmóvil, y a su vez comprometida, ¿cómo lees hoy la cercanía en la búsqueda poética que los unió? RJ: Me acuerdo que conversamos alguna vez con Néstor sobre la dimensión-hormiga, desde una especie de comprensión de la diminutez, que no estaba para nada desligada del micromar. Ahora me permito delirar esa memoria y decir: sílaba-hormiga, y en ese desplazamiento reaparece la cuestión de la colocación de las palabras en un devenir. Y del estar colocado, uno, quien sea ese yo-mismo: la lengua poética a manera de sustancia alucinógena o mejor transformadora de la percepción, de ciertos niveles de atención en la palabra, y no apenas territorio alucinante, fautor de ampliación de la experiencia conciente. Pero yo no sabía que me había dedicado ese poema (en sus últimos meses casi no nos vimos o había distintas personas presentes, no llegábamos a nuestra tierrita de nadie de la conversación). Recién me entero de la dedicatoria (y no te imaginás cuánto he releído el poema, escuchándole tantas cosas, como una especie de mensaje privado en público, con tantas capas de alusiones a cosas charladas en el tiempo) cuando tengo en mis manos la primera edición de Poemas completos, con El chorreo de las iluminaciones, que no conocía entero. El gesto corrobora esa actitud de interlocutor y aliado que siempre me reservó, como una especie de protección a mi propia intensidad poética. La poesía nos vinculó, no como esa cosa ambiental de las conexiones sociales o las relaciones más o menos públicas, sino en las coincidencias, siempre inquietantes, de la pasión poética. Otro envío postmortem pero factor de alegría fue la inclusión de algunos textiles míos en Medusario; él se los había pasado a Echavarren para que los incluyera en esa muestra. Había sido tan larga la espera de aparición de Medusario, que yo ya me había olvidado; además no sabía qué ni cuánto mío iban a incluir, me imaginaba una antología típica con dos poemas de cada uno o algo así. Estaba haciendo tiempo en una librería y entre las novedades estaba el libro recién traído de México: lo sentí como un guiño de Néstor desde el otro lado del espejo, saludando mi trabajo, respetuoso de éste, tal como el propio libro. También había escrito sobre un libro mío, Ruido incidental/El té, muy molesto con una reseña de escasas luminarias y más bien despectiva, que había salido en la época en un visible medio especializado, un breve texto con título todavía irradiante y que resume mucho de lo que conversábamos en torno a la poética (la vida), cuando bajaba desde Brasil al “país expulsor” como él llamaba a todo esto: “El alma intersticial”. Una de las cosas que más nos unieron, creo, fueron justamente las diferencias, todo aquello que podíamos compartir desde lo distinto, apreciando esa desigualdad sin allanarla nunca, ya fuera como intercambio de lecturas o como cruce de experiencias. Y no es que nos hayamos visto tantas veces, lo que ocurre en este tipo de conversación no se da en términos mensurables. Eso sí: al final la muerte nos aprontó el desenlace. Ahora que pasé con amplio margen la edad que él tenía cuando murió, sigo con ganas de mostrarle lo que estoy haciendo. Aun con la muerte ya trazada, nos tocó despedirnos en un lugar inesperado: en el mercado central de Santiago de Chile, quizá mayo del 92, en un almuerzo con colegas de variado pelaje luego de un encuentro de poesía ocurrido en Valparaíso. En ese momento quedamos que a su vuelta nos juntaríamos para registrar una entrevista en video, lo más larga posible (ya me rondaba la idea del documental). No se pudo.Me quedé con ganas de que hablara acerca de su raro coraje, ya que siempre lo había sentido como a un tipo valiente. No sólo por su frontalidad y su exigencia intelectual, ni porque dijera lo que pensaba en un nivel de elaboración conceptual que enriquecía indudablemente mi propia aventura (y la de tantos), sino porque, en medio de todos los debates, de todas las circunstancias del trazado violento que nos tocó, nunca perdió esa especie tan nítida de amor deslumbrado por la poesía. Él la entendía viviéndola, no como complemento o ilustración de sus prácticas, fueran estéticas, sexuales o políticas, sino como esa interzona o región corpórea del misterio que conecta con todo lo que nos desmiente, inhumano o extrahumano, no detectable sino únicamente como pensamiento poético. La deriva (palabra tan cara para él) de ese pensar en carne viva. Todos los días me acuerdo de Néstor. Releo a veces su obra. Sigo escuchándole la voz inconfundible. La agudeza. La honestidad de seguir indagando y no instalarse en lo encontrado. A veces me pregunto qué diría él sobre tal o cual asunto, preguntándome, sin capacidad de respuesta, por el violento imaginario que pareciera ser nuestra constante histórica, por la posibilidad transformadora de una lengua poética, una lengua de desplazamientos y crecimientos compartidos y no de grandes verdades inconciliables, y recuerdo su apelación: “Yo no quiero ser un poeta sólido; yo quiero ser fluido.” Albañiles desnudos(2) a Reynaldo Jiménez Cantan en suspensión las ajorcas del vuelo.El redondel la trama del batracio tendidoes, humanas alturas en el jagüel ahogadas.Desde el azul celeste nada se ve sino unas sombrasdesvaídas, hormigas locas en el lodazal. Ruedan en flotantes escalinatas la escarlatina del cilicio.Compuertas danle al nomeolvides para que bórrese de sícon una ilusión (distante). Sobre todo distante. Desde los ventanales del hospital se les ve cargando plumeros,hormigas gordas acariciadas por la mirada que las unta y forma a través del salto inmóvil. Reynaldo Jiménez nació en Lima, Perú, en 1959. Vive en Buenos Aires desde 1963. Publicó Tatuajes (poesía, 1981), Eléctrico y despojo (1984), Las miniaturas (poesía,1987), El libro de unos sonidos. 37 poetas del Perú (antología, 1988; 2005), Por los pasillos (ensayo, 1989), Ruido incidental/El té (poesía, 1990), 600 puertas (poesía, 1993), La curva del eco (poesía, 1998; 2008), La indefensión (2001, 2011), Reflexión esponja (ensayo, 2001), Musgo (poesía, 2001), Plexo (poesía, 2010), Esteparia (poesía, 2012) y El cóncavo. Imágenes irreductibles y superrealismos sudamericanos (ensayo, 2012). Fue incluido en Medusario (selección de José Kozer, Roberto Echavarren & Jacobo Sefamí, México, 1996; 2011), Jardim de Camaleões (selección y traducción de Claudio Daniel, São Paulo, 2004), Pulir huesos (antología y prólogo de Eduardo Milán, Barcelona, 2007), Antología crítica de la poesía del lenguaje (selección y prólogo de Enrique Mallén, México, 2009), Festivas formas (Eduardo Espina, Colombia, 2009) e Intersecciones (selección de Enresto Lumbreras, México, 2009), entre otras antologías. Participa del libro colectivo Nosotros, los brujos (edición de Juan Salzano, 2008). Algunas de sus traducciones de Haroldo de Campos se incluyen en Hambre de forma (edición de Andrés Fisher, Barcelona, 2009) y hay dos ediciones de su versión de Galaxias del mismo autor (Montevideo, 2010, México, 2011). Para el 2013 se anuncian la publicación de su traducción íntegra de Catatau de Paulo Leminski así como de dos muestras poéticas de Arnaldo Antunes y del ensayo breve Informe. Realiza videopoemas y entrevistas sobre poética en video que sube regularmente a internet, y ha performado su poesía en diversos lugares del continente y España. Con Gabriela Giusti co-editó la revista y el sello editorial tsé-tsé (que publicó alrededor de cien títulos entre 1995 y 2008). Junto a Adrián Cangi compiló Papeles insumisos de Néstor Perlongher (Santiago Arcos, 2004) donde se incluye su “Encuentros nestorianos en la niebla”. Su texto “Templar” sobre Aguas Aéreas se incluye en las distintas ediciones de Poemas completos de Perlongher: la de Seix Barral, 1997, y la flamante de La Flauta Mágica, 2012). Blog: http://quepodriaponeraqui.blogspot.com Facebook Twitter WhatsApp Telegram Compartir Colectivo de Comunicación Paco Urondo 2005-2020 Para comunicarte con la redacción de APU escribinos a agenciapacourondo@gmail.com Suscribirse Email Address * Los contenidos de este sitio están sujetos a una licencia Creative Commons Diseño y desarrollo > gcoop. 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Hule poema de Néstor Perlongher

Pasar al contenido principal CULTURA //// 02.12.2012 La experiencia dolorosa de los cuerpos Un comentario sobre lo real y las formas a propósito del poema El Hule. Facebook Twitter WhatsApp Telegram Compartir Por Victoria Palacios l Un trazo perpendicular, en su anclaje rítmico y semántico, pero central pensando en términos de una “poética de la gravedad” en la década del 80' en argentina, es la necesidad de expandir las fronteras génericas de las disciplinas cuyo interés se centra en la subjetividad. La experiencia de la represión política, social y cultural, y su concresión, a través de distintas formas de violencia sobre los cuerpos, irrumpe en el corazón mismo de la producción poética que prolifera en sus recursos junto a la teoría del conocimiento, el psicoanálisis, la filosofía y la ontología. Frente a esta proliferación vinculada al retorno de un conjunto de lecturas que delimitan sus modos de traducción y representación de las tradiciones e identidades nacionales, el Horror queda situado en un espacio espectral (o imaginario) y productivo sobre el que se articula la representación del sujeto y lo real. O, para ser más precisos, sobre la “irrepresentabilidad del mal” y del dolor inflingido en los cuerpos en el marco de una “lengua culpable”. Sin pensar en “traducir” la lengua de Perlongher, ni muchos menos hacer explícita su irrupción en un campo literario devastado -no es agotar el sentido lo que propone su poesía, sino hacerlo estallar- pienso en Hule: EL HULE Punto en el mar: destello en cromo (noctiluca) Punto en el mar: o noctiluca o destello de cromo en el oleaje, denso, de los muelles (Una niña de Quilmes perdió su monedero en unos rieles...) Ahora desean que el olvido baje sus cortinillas de hule(efecto humo) en el pantano, humor amor, y las tres moscas(a fuer de fieras, atrapadas) dulces corroan en la mesa, recta, de sus restos, yacencia suspendida, parentear, el paréntesis,la biela, yela la grela el tul, quieren que baje, yo, olvidar, el fragmento de prosa, parrafado sudor en el sudario, rastro de ínclita musaraña incli nación Ahora desean que el olvido caiga como los flecos de una cortinade hule, o de humo, sobre el pozo: que no se diga: ni sepregunte: naides ha de andar rondeandola comandancia, rumbas do blabancomo los flecos lilas de una cortina de hule sobre el lago de un cuadro, que el olvidocaiga desean turbios centauros de letrinas metálicos en ordenen derredor del pozo acanalado a cuyo.... (derrengar)blindados lo soldados que depilan a la bestia de bleque(dos espaldas) achuran pinchotean logran pinguear retazan en lonjuelas que cuelgan en el arco de las doradas camas, su reposo orean en bronceadas hamacas paraguayas y flatos, gruesos flatos, arrojan al que espera de su ida la vuelta de lo ido, revivir de campanasLADRAN LADRAN los canes que trozaron los vestidos de las hijas en el cepo torneado de la suela y con la contrasuela acariciaron glandes o sienes , llenas superficies de sílfides (cincel), arrastraron corolas por el fango del delta, con camiones de canto rodado apilaron los bultos en la sombra, penumbra enardecida por destellos de noctilucas que enloquece (el pánico) el destrozo de napas de lejía en la irreconocible pantalla de la piel, los moretones glaucos, el retazo de espejo de una córnea en la que el condenado reflejaba, alunándose, la torva mueca del error, el liame eléctrico, enroscado ligamen de articulaciones, retorcía en su convulsión el lanoleo de las sensaciones acolchadas, anestesiadas por el embate de la puntera de charol en el estuque de la boca, saltadas perlas del reír, cincel, desperdigados dientes en el hule, cortinilla de fecos (tul o humo) donde las moscas(a fuer de fieras, atrapadas) rezumaban las tres delicuescente goce de tonturas, la obsesión de los cuerpos. De las partes, en número de manos degolladas pezcuellos aherrojados en chapa, y la mampostería del mamporro, las tortas de rehilado rayón en el estómago, el hule les cubría, ese chulé de paso ponzoñoso, pereza de las yertas que encabritan, ese sulfuroso acuario, ánades claros, anos que se recaman en la estaca, renuevan en el torno de ese fierro el repecho del hades. Hule en: Poemas Completos, Seix Barral, 1997. Pienso en la experiencia redentora del encuentro de una lengua originaria y abrazada como madre, Hule, en la percepción inmediata del mínimo fulgor, y a su vez la visión de la cortina de caucho cayendo como olvido en una multiplicación de implicancia dolorosa: olvidar significa entrar en lo dado como fragmentación por la ultramercantilización de lo existente en desmedro de la “fluidez” y la reunión. Por eso su poesía avanza hipérbolicamente por contagio de resonancias rítmicas como círculos concéntricos que desdibujan el verosímil en su acaparación, como una cooptación pero al revés, no es la poesía la cooptada sino la que lo envuelve todo en un espiral de humo que intenta hacer estallar también lo real, si fuera posible, instaurado como violencia, como mutilación y profanación de “cadáveres”. Frente a la Historia como destino, contrucción absoluta que no permite puntos de fuga en la idea de un nosotros, la imposibilidad de destruir lo real se muestra en el cuerpo del torturado, verdad terrible pero antigua: la prueba de que un cuerpo ha sido sometido a lo real, es la herida, la sensibilidad a la violencia es un componente individual, ¿cómo agotar el sentido de las experiencias del dolor? La distorsión que puede observarse en el exceso de las formas y del sentido y la modestia frente al dolor se impone como un recurso frente a la insistencia de lo real. Facebook Twitter WhatsApp Telegram Compartir Colectivo de Comunicación Paco Urondo 2005-2020 Para comunicarte con la redacción de APU escribinos a agenciapacourondo@gmail.com Suscribirse Email Address * Los contenidos de este sitio están sujetos a una licencia Creative Commons Diseño y desarrollo > gcoop. Cooperativa de Software Libre

Gabriela Cabezón Cámara

Pasar al contenido principal CULTURA //// 16.11.2012 Le viste la cara a dios: Una ficción corrosiva del problema de la trata de mujeres Entrevista radial a su autora Gabriela Cabezón Cámara. Facebook Twitter WhatsApp Telegram Compartir 1 2 APU (Por Victoria Palacios): Este libro surgió a partir de una propuesta, de una convocatoria que hizo la editorial española sigueleyendo.es en e-book y el motivo inicial fue hacer una versión de los clásicos infantiles pero para adultos... Gabriela Cabezón Cámara: Sí, más que hacer una versión, yo diría que la propuesta fue usarlo como disparador. A mí me dijeron: Tú haz el de la bella durmiente...Yo contesté, ¡no! Se la pasa durmiendo, pero Cristina Fallarás, la editora, me dijo dale, hacelo, hacelo, me insistió mucho y me salió este libro. APU: Y apartir de esto estábamos pensando cómo se vinculaba con el tema de la trata de mujeres, es decir este motivo argumental, qué te permitió, cómo te posicionaste en el cuerpo de las víctimas de la trata... GCC: Mirá lo que yo pensé cuando me puse a pensar en la bella durmiente, obviamente fue en esa mujer dormida, o sea siempre, siempre en la cama, siempre dormida, siempre en otro lugar en un punto, ¿no? Digo, lo de siempre en la cama por razones obvias y lo vinculé con algo que yo habia leído alguna vez testimonios sobre personas torturadas, casos locales, en la dictadura, uno o dos de ellos, yo no recuerdo el número, hablaban que se habían desdoblado, que habían sentido que habían hecho un viaje astral. APU: Yo también lo leí... GCC: ¿Vos lo leíste? Bueno, yo a partir de eso imaginé que una persona en situación de violación constante que sufre lo mismo que tortura constante para no morirse tenía que hacer algo parecido, tenía que desdoblarse, tratar de no sentir el cuerpo y sentirse en otro lado. Estamos hablando de un grado de alienación tremendo, de dolor extremo, entonces a dolores extremos, remedios extremos y a mi me pareció que una persona en esa situación tenía que desdoblarse sino se moría. APU: Hola Gabriela, habla José Cornejo, quería preguntarte cómo pudiste reconstruir...¿vos decías que charlaste entonces con víctimas de tortura? GCC: No, yo lo leí sobre todo en testimonios desde el Nunca Más hasta acá... APU: Y viste que sobre todo con el Nunca Más hay un debate, también con la película La noche de los lápices, entre otros ejemplos, en algún punto la descripción de la violencia aplicada muchas veces ayuda a despertar conciencia, o por lo menos, denunciar un problema que existe, pero muchas veces genera el efecto contrario, como de negación, ¿cómo lo ves eso? GCC: Mirá a quién le puede generar un efecto de negación algo tan contundente, tan abundante, es raro, si vos me decís que una persona me contó esto, vos podés no creerle, podés preferir no creerle, pero estamos hablando de miles y miles de personas, evidencias y víctimas que se encontraron por todos lados, no sé cómo hacés para negarlo, lo mismo pasa con el caso de la trata de mujeres, a partir del caso de Marita Verón, un montón de chicas empezaron a contar lo que les pasó, elegir negar eso, es una cuestión ética, ética en sentido de no ética, hay casos declarados, no podés negarlo. APU: Entonces, vos asumiste el dolor del cuerpo de las víctimas a través de una conciencia que se desdobla con el uso de la segunda persona singular y el delirio místico, ¿y cómo funciona la violencia del lenguaje en esta segunda persona del singular? GCC: Si estás en esa situación tremenda, te desdoblas, bien podría suceder que, por ejemplo, te hablaras a vos misma y a partir de ahí surgió la segunda persona, o sea una persona partida en dos, otra gente lo lee de otra manera, algunos piensan que habla el violador u otros de los personajes semejantes, yo lo pensé de esta manera, entonces esa persona que está alejada de sí misma, alienada de su propio cuerpo, tiene que objetivarse, porque ese cuerpo para esa persona también es una cosa, una cosa a la que le están pasando cosas horribles y eso es irse lo más lejos que puede y vas contando lo que le pasa. APU: Claro, ese es el distanciamiento que se genera de esa víctima que se construye como objeto que nos interpela, que de alguna manera nos hace responsables también en el uso del lenguaje, yo pensaba en el niño proletario de Osvaldo Lamborguini, que no está escrito en segunda, pero que construye esa misma violencia que nos hace cómplices, y nos hace ver desde otro punto de vista que es el que no esperábamos. GCC: Sí, el de los malos (risas). Yo lo que me di cuenta cuando lo escribía es que no hay ninguna voz más interpelante que la voz en segunda, eso es lo que descubrí... La idea de hacer responsable al lector no es algo que haya pensando en ese momento, lo que sí puede pasar es que te pongas en ese lugar. APU: Pero, también hay un exceso en el uso del lenguaje, donde se cruzan un montón de recursos y registros. Lenguajes de la vida cotidiana desde distintos ámbitos, aparecen todos los frentes en contraste, entonces siempre en algún momento nos vamos a sentir partícipes de ese lenguaje, de alguna manera nos toca, entonces se ve cómo la vida cotidiana permite construir una idea de género que hace posible esto... GCC: Y sí, la construyen todo el tiempo, sino no existiría, yo no estoy muy de acuerdo con la campaña que intenta inhibir el fenómeno de la trata de mujeres convenciendo a los consumidores, sobre todo a los varones, los prostituyentes de que no vayan, porque me parece que no los van a convencer, pero que sin clientes no hay trata es cierto. Si no considerás a otra persona un pedazo de carne no sucedería esto. Es muy transparente, y bueno empezás a ver cualquier tipo de publicidad de objetos domésticos o jugueterias pasa lo mismo, ahí es donde se nota mucho...Yo todavía no veo una publicidad de lavarropas en la que haya un varón. Y en el lenguaje cotidiano la palabra minita por ejemplo, la palabra puta, etc. etc. etc. De esa manera el lenguaje es excesivo también por una cuestión estilística, yo escribo de esa manera, como un estilo barroco, y porque también quería relatar algo efectivo y muy difícil de decir que es el dolor muy extremo. Y en cuanto a los registros, en general son del habla cotidiana, pero si lo empezás a leer en voz alta te das cuenta que tiene una base como de octosílabos. APU: Sí, esto tiene que ver con el registro poético que tiene, ¿no? Es muy musical. GCC: Sí, tiene que ver con la gauchesca, con la cumbia... APU: Y la velocidad con la que se lo lee tiene que ver con la música, bueno recomendamos entonces Le viste la cara a dios, colección Incidencias, que dirige Ana Longoni, de la editorial La isla de la luna. GCC: Sí, este es el primer libro de la colección, ahora está por salir otro libro del ex-ministro de cultura de paraguay de Ticio Escobar. La tapa, de confección artesanal, fue serigrafiada por la artista Mariela Scafati, diseñada por Leandro Jacob e impresa en Superabundans Haut, en una prensa tipográfica de 1905 Gabriela Cabezón Cámara nació en Buenos Aires en 1968, estudió letras en la UBA, su primera novela La virgen cabeza fue publicada por Eterna Cadencia en el 2009, fue finalista del memorial silverio cañada de la semana negra de Guijón. Le viste la cara a dios fue publicada como e-book por la editorial española sigue leyendo.es Facebook Twitter WhatsApp Telegram Compartir Colectivo de Comunicación Paco Urondo 2005-2020 Para comunicarte con la redacción de APU escribinos a agenciapacourondo@gmail.com Suscribirse Email Address * Los contenidos de este sitio están sujetos a una licencia Creative Commons Diseño y desarrollo > gcoop. Cooperativa de Software Libre

Romina Freschi

Pasar al contenido principal CULTURA //// 07.10.2012 Revista “Plebella”: poesía en movimiento Entrevista a Romina Freschi, directora de la revista “Plebella” que este año cumple 8 años. “Es una revista que si bien publica poesía siempre está acompañada de alguna referencia, de reseñas, alguna reflexión sobre esa poesía como para que haya una puerta de entrada”. Facebook Twitter WhatsApp Telegram Compartir APU (Por Victoria Palacios): Sos directora de la revista “Plebella” que este año cumplió 8 años. Y dentro de poco sacás tu nuevo libro que se llama “Marea de aceite de ballena” por Ediciones Ruinas Circulares. La idea es que hablemos un poco de tu trabajo en Plebella y sobre este libro.Romina Freschi: En realidad este es el primer libro que estoy publicando luego de 8 años con una encuadernación tradicional. Mi último libro fue “El pe-yo” en el 2003. Este es un libro que me tomó 8 años, por diversos motivos, fue pasando por distintas editoriales pero finalmente este año lo terminé y estoy muy contenta.Creo que habla de un proceso muy importante en la escritura, en estos 8 años salieron otras publicaciones especialmente en revistas y también soy amante de los chapbooks, de las plaquetas y de las publicaciones artesanales, en este sentido he colaborado con muchos proyectos de ese estilo. Incluso, he hecho mi propio proyecto que es “Pájarosló editora” Y aproveché para publicar un montón de cosas. Pero libro con formato tradicional es este.APU: La presentación va a ser el sábado 13 de octubre a las 18 y 30 hs. en Estación Orbital Alógena ¿Así se llama no?RF: Sí, la Estación Alógena es un proyecto con en el que colaboro hace muchos años, más de 10. Es un lugar de Palermo precioso, la idea es presentar el libro, va a estar el dueño de casa que se lo conoce con el nombre de Bakhar, o también como Ná-Kar Elliff-ce. APU: ¿Por qué te llevó tanto tiempo este libro?RF: En realidad fue como teniendo varias etapas, empecé en Canadá que había ganado una beca y tenía mucho tiempo libre y lo empecé a trabajar en los estados cercanos al sueño. Apenas me levantaba escribía y antes de acostarme seguía escribiendo. Todo eso resultó siendo un material súper importante que después fui trabajando en poemas. Originalmente todo eso lo descarté pero luego no me convenció ese descarte y a lo largo de los años lo fui retomando y finalmente el gran cambio fue que decidí incluirlos. Es un poco grande el libro pero va a estar bueno. Por otro lado creo que para mí fue complicado seguir publicando y hacer la revista al mismo tiempo, me apasiona mucho Plebella y puse mucha energía ahí.APU: Plebella es una revista que difunde muchos tipos de autores, jóvenes o del under ¿No es cierto?RF: Nosotros decidimos que fuera una revista de crítica. Es una revista que si bien publica poesía siempre está acompañada de alguna referencia, de reseñas, alguna reflexión sobre esa poesía como para que haya una puerta de entrada. Decidimos hacer una agenda personal, no tomar autores que estuvieran en los suplementos culturales, si bien hay algunos que aparecen, pero siempre tratar de leer fuera del campo e introducir a la gente menos conocida de alguna manera.APU: Porque son autores que ustedes trabajan una y otra vez en Plebella ¿No es cierto? Pensaba en Roberto Echevarren, siempre que necesito algún material voy a buscarlo a Plebella, como que ya hay autores típicos de la revista.RF: Roberto es un autor con el que nosotros trabajamos pero aparte es un colaborador de la revista. El staff de la revista fue variando pero tenés algunos que ya son parte de la revista como Roberto, Reynaldo Jiménez, NaKar mismo que ya no escribe tanto en la revista pero la presentamos en su espacio. y siempre hubo como una retroalimentación. Alejandra Correa, Ana Claudia Díaz, Mariano Massone, Natalia Romero, María Alicia Gutiérrez, Carlos Battilana, Anahí Mallol, etc, son también colaboradores variables que fueron quedándose en la revi, y que colaboran en muchos números.APU: ¿Vos estás trabajando con lo que se dio en llamar el neobarroso? ¿No vas a contestarme? ¿no? Sabés hace estuve trabajando con Arturo Carrera y me gustó mucho algo que leí que decía que la respuesta de los neobarrosos es decir que no lo son.RF: Tengo una enorme fascinación por el neobarroso y el barroco, me parece un pensamiento alucinante, una posibilidad de pensar la poesía y el mundo. En el número 11 de Plebella sale el dossier sobre Perlongher, es la primera vez que hablamos sobre un autor que no está vivo, que no está produciendo al mismo tiempo que nosotros. Tomamos la decisión de ponerlo porque justo había aparecido una edición de sus cartas y porque también para nosotros es una fuente de inspiración su trabajo poético y crítico. APU: Pensé que, en realidad, habías sacado otro libro en septiembre por la información que está en tu blog. Vos me decís que son otro tipo de ediciones. RF: Sí, saqué una plaqueta que se llama “Variaciones de órbita”, la editora se llama Proyecto Editorial Itinerante que se presentó en Buenos Aires pero hacen ediciones en Santiago y Valparaíso, Chile y Mendoza y Buenos Aires, Argentina. Vamos a hacer una segunda presentación -porque yo no pude asistir a la primera- el 30 de octubre acá en Buenos Aires. Vamos a hacer una en Valparaíso –que por suerte puedo estar- y una el 30 de octubre en el “Ciclo de los Banquetes Avestrúsicos” http://www.facebook.com/Ohaquellosbanquetesavestrusicos APU: Que es otro ciclo de los que vos coordinás o participás.RF: No, en general voy casi siempre. Lo coordinan Mónica Rosenblum y Juana Roggero que son poetas amigas.APU: Otro proyecto que estuve mirando: “Vaca y Porruda”, ¿es un proyecto de edición, no?RF: Es en el marco de “Color pastel”, un proyecto de, creo, 8 años de Germán Weissi, Laura Mazzini y Paola Ferrari que ellos definen como distribución de poesía. Lo que hacen es elegir poemas que les gusten, fotocopiarlos, y repartirlos al mundo. Hacen un trabajo casi “apostólico” en el sentido que en cada ciudad donde van recorren las calles y dejan estas plaquetas. A mi me invitaron a hacer una selección, hice una bastante amplia y decidí ponerle “Vaca y Porruda” por los insultos que hace Martín Fierro: “…va cayendo gente al baile…” y “…por rudo que sea un hombre…”.Tengo una posición bastante crítica sobre cómo se ha leído el Martín Fierro. Creo que se lo ha entronado como el poema nacional en un momento y se lo sigue poniendo en ese lugar sin criticar quiénes lo pusieron ahí y con qué ideología. Creo que es un libro que deja afuera de la literatura a mucha gente, deja afuera al modernismo, deja afuera a las mujeres, un montón de cosas afuera y la idea es, con la vaca y la porruda, ir en contra de todo eso. APU: Como que cierra el campo.RF: Y, sí...APU: Hola Romina, soy José Cornejo, me interesaba eso que subrayaste, lo que Martín Fierro sugiere como ideología y que a vos no te cierra mucho, ¿podés desarrollar un poquito la idea?RF: Si vos leés la Historia de la Literatura Argentina de Rojas, que es como un libro inaugural –Ricardo Rojas abre la cátedra de Literatura Argentina de la UBA- él lo pone en un lugar de poema épico y lo relaciona con cuestiones como la raza que tienen que ver con una ideología que nosotros ahora no manejamos, pero que tiene que ver con cómo se imaginó la nación a principios del siglo XX. Creo que estaría bueno revisar esa ideología y ver que la raza criolla y la raza aria, que es la que menciona Ricardo Rojas, no nos identifica.APU: No es el Martín Fierro en sí sino la lectura de Rojas lo que vos problematizás.RF: El Martín Fierro tampoco es uno de los libros que más me interesan, creo que es una literatura que se opone a un proyecto de país. Es una literatura política que hace uso de lo que se considera el imitando el lenguaje del gaucho pero en realidad es un letrado el que está hablando, José Hernández, un periodista. Es como Jorge Lanata(risas).APU: Claro, sobre todo por cómo cierra el campo literario y deja afuera otras líneas, otras lecturas y otra producciones de su tiempo, ¿pensás en alguna que rescatarías?RF: En realidad, no es tanto al Martín Fierro a lo que me opongo, sino a cómo se ha leído el Martín Fierro y cómo se lo sigue leyendo. A principios del siglo XX hay revistas de inmigrantes, revistas de las primeras feministas, un montón de otra producción literaria que estaría bueno revisar. Yo lo leo de gusto, no tengo una investigación profunda sobre el tema pero sé que existen, y que está bueno leer.APU: Te pregunto porque Victoria viene haciendo todos los jueves un ciclo de columnas donde discutimos, charlamos, viene un montón de gente interesante sobre literatura, como tu caso, y Martín Fierro es un tema que ha salido varias veces. Es cierto lo que decís, hay como una lectura oficial osificada y en paralelo, incluso aquellos que lo discuten, lo problematizan, lo denuncian, lo niegan, en algún punto lo están reivindicando. Hay un Martín Fierro que sigue proponiendo elementos de discusión.RF: En un punto sí. Cuando uno se define por la negativa, al mismo tiempo lo está entronando. Me parece que es un elemento que hay que revisar y no eliminar. En un momento la literatura se pensó de esta manera pero hay un montón de elementos emergentes.APU: ¿En este proyecto “Vaca y Porruda” lo que hacés es asumir una voz para escribir o editás proyectos que, de alguna manera, problematizan eso?RF: No, yo edito a otros poetas que tienen una voz muy diferente a los poetas que toman el Martín Fierro tanto en pro como en contra. Son poetas que se fugan de eso.APU: Vuelvo sobre el Martín Fierro porque siempre me pareció interesante. 130 o 140 años después lo seguimos discutiendo entonces creo que hay algo reivindicable. Me pasa con el Facundo de Sarmiento que ideológicamente no comparto, como muchas de las cosas que plantea, pero me sigue pareciendo una obra efervescente, sigue teniendo vida, sigue proponiendo discusiones y en ese sentido te subrayaba cuál era tu discusión con el Martín Fierro porque creo que hay suficientes discusiones que siguen abiertas al respecto que siguen haciendo de él una lectura válida. No sé si su interpretación, cualquier interpretación osificada podemos problematizarla pero que siga apareciendo la discusión sobre el Martín Fierro me parece que de por sí, le da un enorme valor a la obra.RF: Eso sin duda, aunque no me queda claro qué es el valor. No digo que no haya que leerlo, digo que hay que revisar cómo se lo lee, ese lugar de poesía nacional, parece que le lavara el contexto. El ejercicio de seguir leyéndolo puede proponer otras literaturas y otros modos de ser nacionales. La voz de la vaca y la de los porrudos son las voces más “otras” en el Martín Fierro, ya que la de los gauchos es apropiada, y la de los indios demonizada. Pero nada de eso significa que no hayan tenido voz, o que no haya otras voces, y menos que las voces de los gauchos e indios hayan sido las que el poema representa.APU: Y sobre todo cómo se construye esa idea.RF: Claro, aparte cómo lo toma el canon. Hay muchas investigaciones en torno a qué cosas más había pero en las antologías y todos los demás trabajos institucionales se sigue poniendo el Martín Fierro como único. Seguir leyendo el Martín Fierro, puede ser, pero sin ese pátina de realeza y realidad que se asume desde las instituciones, y sobre todo, sospechar un poco de quienes lo han leído, y ver si hay otras maneras de la nacionalidad. El modernismo probablemente haya sido la más importante, pero hay otras. APU: Recordamos que vas a presentar, dentro de poco, tu libro “Marea de aceite de ballenas”, que estás con este proyecto de edición de “Vaca y Porruda” –yo quisiera uno- (risas RF: Igual está todo en Internet, en el blog de “Color pastel”: www.colorpastel.blogspot.com donde hay cosas hermosas también que no tienen nada que ver con lo que yo escribo ni con el Martín Fierro. (Risas) APU: El tuyo es: www.freschi.blogspot.com y también coordinás talleres de lectura y escritura y esa información la encontramos en “Pájaros locos”. RF: Sí, está el blog de “Pájaros locos” (www.pajaroslocos.blogspot.com) y desde mi blog también se puede entrar. De Marea de Aceite de Ballenas inicial xiv la suposición de la carga una mecánica cinematográfica producción de la carne, síntoma y soma someterse a la emanación virtual de un cierto pensamiento todo confluye ahí en esa línea poco llana, apenas narrativa, sensorial. todas las mañanas retozar reflejar una bola de navidad y una sumatoria de relaciones. Facebook Twitter WhatsApp Telegram Compartir Colectivo de Comunicación Paco Urondo 2005-2020 Para comunicarte con la redacción de APU escribinos a agenciapacourondo@gmail.com Suscribirse Email Address * Los contenidos de este sitio están sujetos a una licencia Creative Commons Diseño y desarrollo > gcoop. Cooperativa de Software Libre

Encuentro Nacional de Poesía y Crítica(2022) Otra vez Trilce. La vanguardia mañana (2022). Ponencias. Ensayos. Pensamientos

  En el siguiente enlace se puede leer mi ponencia "Experiencia y pobreza en La Partera Canta de Arturo Carrera ” llevada a cabo en e...