domingo, 24 de mayo de 2020
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CULTURA //// 30.07.2012
Homilía ante el fallecimiento de Héctor Tizón
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Por Victoria Palacios I Esta mañana falleció a los 82 años el escritor argentino Héctor Tizón, autor entre otras innumerables obras de A un costado de los rieles (1960); El cantar del profeta y el bandido (1972); El traidor venerado (1978); La casa y el viento (1982); El viaje (1988); Tierra de frontera (1998); El viejo soldado(escrito en el exilio, publicada en 2002). La impronta de su huella reúne y diferencia modos de leer tradiciones literarias. En la Inauguración del III Congreso Internacional de la Lengua decía:
"Entre las condenas que el iracundo Dios del desierto dicto para los hombres esta la de la confusión de las lenguas. Hasta entonces y mucho antes de que ese Dios hiciera nacer a su hijo en la indigencia y en uno de los lugares mas inhóspitos de su creación, en toda la tierra se hablaban las mismas palabras y una sola lengua, esto un poco después de que a la primera pareja humana sucedieran varias generaciones y se crearan las lumbreras de la noche y del día. Entonces, cuando el Dios iracundo de palabras ásperas y vengativas, a quien los hombres temían mirar, supo que aquellos hombres que había creado a su imagen y semejanza, intentaban construir una torre para llegar al cielo su morada acudió entonces para ver ese portento. Y entonces Dios dijo: «Descendamos y confundamos allí sus lenguas para que ninguno entienda el habla de sus compañeros». Así los esparció Jehová sobre la faz de la tierra.
La historia de la civilización ha sido también la del obstinado esfuerzo de los hombres por superar la condena de aquel mito fundante.
Pero he aquí que, en otra parte del Libro de los libros, encontramos, o se nos dice, que al principio fue el Verbo y el Verbo era Dios, y en él está la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Desde ese caos primitivo el hombre es hombre porque habla, porque la palabra es el único nexo verdadero entre los hombres. Y todo lo que tienda a ensombrecer el habla empobrece y deshumaniza. El idioma, las palabras, sirven para salvar las cosas del caos.Porque la palabra es una elección entre la vida y la muerte.
La literatura defiende la individualidad, lo concreto de las cosas, los colores, los sentimientos, lo sensible contra lo falsamente universal, que agarrota y nivela a los hombres contra la abstracción que los esteriliza, frente a la Historia, que pretende encarnar y realizar lo universal. La literatura contrapone lo que queda en las imágenes del devenir histórico [...]. La literatura defiende la expresión y el desecho contra las reglas y recuerda que la totalidad del mundo se ha resquebrajado y que ninguna restauración puede fingir la reconstrucción de una imagen armoniosa y unitaria de la realidad, porque seria falsa.
El fenómeno y el efecto de la globalización se confunde con el del imperio o del imperialismo; por cierto, no es nuevo, la globalización o mundialización del imperio británico fue impuesta por su flota, la de los árabes por la fuerza de las espadas de sus mesnadas y la subsecuente difusión de su cultura, la española por la espada, la cruz y por la lengua recién fijada por Nebrija así como la actual por el sedicentemente sacralizado mercado y el progreso de las técnicas y de las comunicaciones.
La nivelación producida especialmente por los medios de comunicación que proponen e imponen a escala planetaria los mismos modelos, se contrapone a diversidades cada vez mas salvajes. Esta es la historia de nuestros días signados por el progreso, pero creer ciega y confiadamente en el progreso como los positivistas del siglo XIX es, hoy día, ridículo.La nivelación producida especialmente por los medios de comunicación, que proponen a escala planetaria idénticos modelos, se contrapone a diversidades cada vez más salvajes. Esta es la historia de nuestros días.
Una de las maneras mas formidables de resistencia al rasero de la globalización, que nos pretende objeto del discurso monocorde del mercado es la lengua y, sobre todo la lengua literaria.
El use de la palabra oral o escrita parece anublarse ante el avarice de las técnicas de transmisión instantánea, lo que era diferido nos llega en tiempo real; antes éramos los destinatarios de la información, ahora nos convertimos en meros testigos de la historia de los hombres. Pero la imagen no es la cosa ni la noticia es el acontecimiento. Como se ha dicho, ninguna mirada es original ni soberana y ninguna percepción esta a salvo de ser manipulada. Ya no se difunden ideas, conceptos ni ideales. Se generan creencias a través de las imágenes publicitarias. Y el use de la lengua resulta subsidiario.
Pero no quiero pecar de ingenuo y estoy lejos de sacralizar las palabras por las palabras mismas; porque si bien es cierto que Calderón, Quevedo, Cervantes llevaron el idioma castellano a su mayor nivel de dignidad y excelencia, al servicio de lo mejor del corazón humano, no es menos cierto que el mal se expresa con palabras, usa la lengua: Hitler surgió de una montaña de palabras y las palabras, manipuladas por el Dr. Goebbels, evangelizaron sobre lo canallesco y precedieron al Holocausto.
El mayor don (poder) de la literatura, o de la lengua literaria es crear palabras, volviendo cada vez al origen de la vida. La libertad es quizá su mayor don. Nacido en una remota provincia, en las fronteras del virreinato, donde casi todo parece una exageración —la pobreza así como el desierto y las montañas— en esos días en que nací a la vida del conocimiento, la única literatura argentina era la rioplatense. Lo demás en este país era como una tierra baldía de confuso presente en donde campeaba una actitud servil hacia la metrópoli subcolonial, la ciudad portuaria, puerta de entrada de millones de personas de casi todo el mundo, esperanzadas en su grandeza conjetural. Ese fue el tiempo en que nació en mí la pasión por las palabras, el habla, la lengua y ese sentimiento había tomado la forma de la obstinación: yo debía optar por el habla de mis paisanos o por el castellano de los libros de la biblioteca de mi padre ya que no había otra a mi alcance. Y me dije que ese dilema lo resolvería el azar. Pero hay azares que duran toda la vida.
Mi infancia transcurrió en la Puna, en la alta meseta andina, fría y barrida por los vientos. Allí, en los remotos márgenes de su cultura estaba la derrota porque el dios del mal la había transformado de tierra fértil en estéril paramera. Pero, en contraposición, un mensaje mesiánico avivaba la esperanza en el corazón de sus pobres pobladores; el mismo que en el pasado había encendido las rebeliones de Tupac Amaru y de Bolívar. Este es, creo yo, el trasfondo de mi narrativa, aprendido por tradición oral de mis niñeras cuando al caer la noche, ya en cama y dispuesto a dormir, me rogaban que estuviese callado, cerrara los ojos, y escuchara en las sombras el murmullo del líquido dorado deslizándose por las entrañas de la tierra, porque nuestros dioses habitan las cuevas del subsuelo desde que los ancestros fueron derrotados por la invasión que volvió el mundo al revés.
Aquellas mujeres de mi casa me transmitieron la concepción que el hombre antiguo tenía acerca del mundo, de las relaciones del hombre con el universo y de las relaciones de los hombres entre sí, todo ello dicho con los vestigios del poder del lenguaje arcaico y el aporte de la lengua del conquistador, impuesta a través de los siglos; la versión de los credos confusos, esa sabiduría mágica, recóndita, transmitida a las generaciones por boca de la gente común que nos hablaba de la vida y de su tiempo. Mi conflicto inicial entonces surgió de la confrontación entre el habla entrañable de los que me criaban y la lengua de la escuela, o sea la lengua de los libros; la lengua de los libros y el habla de mi entorno vital.
Insensatamente como aprendiz, deseché el entorno vital, y comencé de niño a escribir en el extraño español de los libros, y de esas páginas no quiero ahora acordarme. Recién mucho después, de lejos, lo pude ver con claridad: mi mundo, mis vecinos, mi rincón, lo único que de verdad conocía, no era prestigioso; no era sino un pobre confín, alto y desolado, perdido en el mundo, e, inconscientemente quizá, apelé a la universalidad que me proporcionaría un castellano en lo posible incontaminado. Quería huir yo también del peligro del regionalismo, que contamina la obra, la engrilla y la acota. Y entre la lengua regional, espuria y rica pero circunscripta, tendían a naufragar mis cometidos.
Yo quería ser cronista de mi pueblo, pero con un instrumento universal. ¿Cómo contar la aventura del hombre y su morada, sus asombros, la presencia o ausencia de sus dioses en un lenguaje que conmoviera, es decir un lenguaje de amor que contagiase? Esa perplejidad en mí no fue resuelta sino cuando por azar abandoné el rincón de mi infancia y me radiqué —nunca mejor empleado este verbo— en México. Allí aprendí que en este ancho mundo podía compartir un pensamiento y una concepción del tiempo que no me eran ajenos.
En realidad respecto de la lengua y su use (o mal uso) se debe aplicar también el principio del objetivo asignado por Hegel a la filosofía: asumir su tiempo en el pensamiento, asumirlo en la forma como se expresa el pensamiento, esto es la lengua. En estos tiempos en que lo instantáneo parece recusar o poner en ridículo lo eterno, se nota también un doble juego de la historia. Loables e imprescindibles esfuerzos, como este Congreso, conviven con los espurios aportes de la historia reciente y no nos resulta posible sin avergonzarnos, ocultarnos detrás de palabras o metáforas maliciosas. Y debemos incorporar, acongojados, a la lengua, aberraciones como Auschwitz, exterminio; desaparecidos o daños colaterales. Y tratar de convivir, con dignidad, la indignidad de ciertos acontecimientos históricos abrumadores.
En estos tiempos en que se considera que la obtención de beneficios es el único medio de salvación de la humanidad y en que el volumen de ventas es la prioridad absoluta, unas palabras finales que sirvan como homenaje a los pueblos que sufren. Estas palabras se leen en el epitafio del monumento funerario de Hafez Shiraz Fars, maestro sufí del siglo XIV en Irán, que dice: «Ven embriagado cuando vengas a mi tumba, de una borrachera que nunca decrezca. Lleno tu ánimo de un fervor que engendre amor, y de esperanza lleno. Ten presente que la alegría de este mundo es corta; pasará con los años vividos. Lo importante es lo que al final quedará de esta embriaguez que llevas en tu alma».
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CULTURA //// 19.12.2012
“Mientras testimoniaba, sentía que me iba liberando de la cáscara de la víctima”
Entrevista con Angela Urondo Raboy, a partir de su testimonio de la recuperación de la identidad en ¿Quién te creés que sos?, su libro de reciente aparición.
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APU (Por Victoria Palacios): Queríamos charlar sobre tu libro ¿Quién te creés que sos?. La idea es que nos cuentes como te fue en la presentación y hablar un poco del libro y de qué trata. Es un libro de la colección Confesiones de Capital Intelectual y me llama la atención. ¿Por qué Confesiones y no Testimonios?
Ángela Urondo Raboy: La verdad es que yo no elegí el nombre de la colección. Le hubiese puesto otro nombre, confesiones me remite al confesionario de iglesia pero es algo que corresponde a la editorial y me excede. La presentación estuvo buenísima, fue el día lunes 10 de diciembre en la sala Juan L Ortiz, un hecho que fue muy importante para mí, porque Juan L fue un poeta muy querido por mi papá, él lo rescató junto al grupo de poetas de Poesía Buenos Aires por primera vez porque no había sido editado todavía. Los panelistas fueron Camilo Juarez, que es de H.I.J.O.S, hijo del cineasta Quique Juarez; Alfredo Guevara, hijo, el papá fue nuestro abogado por los juicios de Mendoza, o sea que conocía todos los hechos a la perfección; Cristina Banegas, que estuvo maravillosa, recitó espléndidamente fragmentos del libro. Además de todo lo que ella podía transmitir como actriz, desde lo personal me atravesaba con hondura su participación porque de joven ella había empezado a escribir poesía y mi papá se la corregía. Y con eso cerraba un círculo que se completa con la participación de Horacio Verbitsky, que hizo una lectura del valor literario del libro que me dio mucha emoción. La quinta panelista, Adriana Martínez, que no era panelista y cerró este día, tiene una doble carga también, porque además de ser cantante lírica pero de repertorio latinoamericano, ella es la persona que me asistió en mi venida al mundo, fue la partera de mi mamá. Toda la presentación fue muy honda y cargaba de sentido y sensibilidad. Ese día llovió a cántaros y sin embargo asistieron como cien personas. Algo que dije ese día y que ahora lo vuelvo a pensar es que más que un libro me paría a mí misma. A mi identidad.
APU: En el libro –a ver si esto fue conciente o es algo que quizás yo leí- hay una intención bastante profunda de testimoniar. Del testimonio como una desvictimización.
AUR: Empecé a escribir más o menos en 2008, en realidad mi primer oficio es el de dibujante, la pluma pero para lo virtual, y me encontré necesitando escribir para expresar puntualmente algunas cosas que mediante otras vías de expresión no lograba. Era un momento en que necesitaba explicarme algunas cosas a mi misma así que empecé a escribir en un blog donde lo hice durante mucho tiempo –la verdad- para mí. Eso lo leyó personal de la editorial, les gustó y, alrededor de 2010, me invitaron a trabajar en este libro.
En ese momento estaba empezando el juicio de Mendoza contra los genocidas que participaron del operativo que acaba con la vida de mis padres y con mi identidad y simultáneamente, en Buenos Aires empezaba el juicio para la restitución de la misma. Un momento en el que confluían muchas luchas muy importantes así que le pedí a la editorial que esperase a que atravesara estos juicios y me dieron todo el tiempo del mundo, me tuvieron toda la paciencia y me dieron la oportunidad de escribir durante estos juicio en los que, por supuesto, fui testimoniante y quedé como impregnada de ese espíritu de los juicios y realmente, mientras transcurría sentía que me iba liberando de esa cáscara de la víctima que había sido impuesta, sobre todo –más allá de la pérdida de los padres- creo que el estigma de la víctima estaba más relacionado a la impunidad que habíamos tenido que soportar. A medida que ésta se iba haciendo más chiquitita me iba sintiendo más restituida en mis derechos y un poco hay de eso en el libro que está contado mientras ocurría. No es lo mismo un Estado que te quita que un Estado que te restituye, esto es algo muy valioso que te ubica en otro lugar.
APU: En la escritura del libro también se ve un pasaje entre procesos más exteriores y otros procesos que están pasando por otro lado de tu cuerpo, de tu lenguaje. Por ejemplo, en la estructura que armaste(el libro tiene cuatro partes) Documentos(palabras inapelables), Crónicas(palabras hacia fuera), Conclusiones(palabras interiores) y después el cierre con Correspondencias(palabras nuestras), donde intentás reponer algo de lo ausente, de reponer un diálogo inconcluso.
AUR: Sí, en realidad, cuando empecé, comencé a escribir cosas que eran casi crípticas, muy Palabras interiores y me di cuenta que tenía que ofrecer mucha información para que estas palabras interiores fuesen comprendidas así que empecé por lo macro, por lo más amplio que podía hacer, entonces ahí elegí palabras de otras personas para contar la historia, di documentos para dejarlo instalado y en la segunda parte –Crónicas(Palabras hacia fuera)- todas las vivencias de los juicios, de la identidad y finalmente, este tercer capítulo en donde está la parte más subjetiva, donde hay algunas poesías, sueños, cosas que tienen más que ver con las conclusiones privadas.
APU: Esto lo trabajaste mucho en el blog Infancia y dictadura, el tema de los sueños. ¿Partiste de una experiencia personal a través de lecturas, psicoanálisis?
AUR: En principio, en mi historia personal, los sueños siempre fueron el hilo conductor de esta historia anterior que había quedado perdida. Crecí sin saber cuál había sido mi historia y cuál había sido el marco en que perdí a mis padres. Me habían dicho que ellos murieron en un accidente de auto, entonces lo vivía con ese discurso que no era compatible con las pocas cosas que yo recordaba a través de los sueños, entonces los sueños, para mí, se volvieron algo muy importante porque allí se refugió esa memoria que no terminaba de ser memoria y que dejaba a la luz las cosas que eran falsas. El blog al que te referías se desprende de pedacitos.
Después de varios años de hacerlo, sentí que tenía que empezar a escribir fuera de mi ombligo y me pareció que por mi historia había conocido a mucha gente que había tenido que atravesar la dictadura durante la infancia e Infancia y dictadura se trataba de eso, de la visión infantil a veces onírica, a veces un poco más simbólica, sobre la dictadura. No es un trabajo que esté haciendo sobre memorias de hijos de desaparecidos. Es un trabajo más amplio en el que incluyo el impacto de la dictadura sobre la infancia en general, de cualquier dictadura sobre cualquier infancia. Y es un trabajo que me gustaría profundizar y editar también.
APU: Sí, claro. Es muy interesante. Hay una parte del libro en que se produce un extrañamiento muy grande, en la sección “Crónicas”, que se llama “Alivio”. En ese momento, dentro de la historia que contás, se mezcla la cuestión cinematográfica o, si se quiere, toda la puesta por la que también tenés que recurrir a los medios, etc. y por otro lado, todo este otro proceso interior que te lleva a decir: “Mi cuerpo se desmorona”, como un momento de “ya no más”.
AUR: No, realmente fue literal, no hay poesía, la gente, cuando lea el libro, va a entender que es realmente un relato –y el libro entero lo es- de cómo fui atravesando interiormente esas etapas que tienen que ver con la recuperación. Por momentos hablo de la recuperación de la identidad, de la familia, de la historia o, en ese sentido, cuando estoy hablando de la recuperación de los derechos. Siento que hasta el año pasado que tuve justicia, viví muy disminuida en mis derechos y para quien nunca lo estuvo capaz eso es incomprensible pero hay que estar en esa situación y lo que intenté fue darle al lector todas las herramientas posibles para que pudiera ponerse en ese contexto que lleva a ese alivio que provoca volver, restituirse en los derechos.
Ser de vuelta un sujeto de derecho pleno y a partir de ahí, siento que me reintegro en la sociedad con mucho menos enojo, con mucha más pertenencia, con un sentido positivo, con un montón de cosas. Hay una cantidad de mezclas de sensaciones, de olores, que se asociaron en ese recorrido y que se pusieron en evidencia ahí, esa relación está en Alivio. Fue como sacar toda el agua no llorada.
APU: En este vínculo profundo que mencionás entre la restitución de derechos y la recuperación de una identidad mencionás en “Niños perejiles” la necesidad de reconocer legalmente el niño ex detenido desaparecido, ¿podrías ampliar esto?
AUR: En principio durante los juicios, me fui dando cuenta de nuestro rol poblacional, no estamos siendo tenidos en cuenta ni en la estadística. Siempre se describan hechos que les hicieron a los adultos, y que muchas veces implicó, no sólo como consecuencia, sino en lo inmediato el maltrato a los niños. Pero no hay una legislación que lo contemple. Esto, seguramente, tiene que ver con la historia de la legislación de los derechos de los niños, por ser considerados como objetos de tutela y no como sujetos de derecho y que ahora nos ubica en otro lugar con respecto al lugar de los niños no sólo en los centros clandestinos de detención sino también en situación de encierro. El tema es que si bien viene cubriendo un derecho preexistente, no es de aplicación retroactiva, pero desde que se asume la existencia es tenido en cuenta. Esto realmente es muy importante porque toda la brutalidad y la crueldad que tuvieron con los niños se evidencia teniendo en cuenta los derechos de los niños. Desde el CELS nos estamos planteando estas cuestiones que comienzan a reconocerse también en la Secretaría de Derechos Humanos.
Ser, era la cuestión
Texto de Angela Urondo Raboy, publicado el 8 de agosto en su cuenta de Facebook
Desde el día de ayer, puedo decir que soy legalmente Raboy y Urondo. El Estado democrático y la justicia de la verdad, acaban de hacer efectiva mi restitución, legitimando mi identidad, otorgándome finalmente (o principalmente, según se mire), el nombre que me significa. Nombre que concadena y enraíza, nombre que identifica como miembro de la familia a la que correspondo, devolviéndome hija de mi madre, inscribiéndome por primera vez hija de papá, reinscribiéndolos a ellos, padres míos, restituyéndolos simbólicamente a su rol. Ningún logro puede compararse al que acabamos de alcanzar. Enmarcado junto al reencuentro con mi historia y al nacimiento de mis hijos, como un momento de los más felices y significativos de mi vida. Gracias familia. Gracias amigos. Gracias a todos los que me acompañaron y me apoyaron en este duro proceso. Gracias CELS, infinitas gracias, a quienes trabajaron en esta causa: Diego Ramón Morales, Carito Varsky, Gastón Chillier, Perro Verbitsky, Laura Conte, Paola García Rey, Facundo Capurro, María José Guembe y a todos los que me estoy olvidando de mencionar, pero que valoro cada granito de arena que fueron aportado a esta que fue una construcción colectiva. Gracias a todos, soy. Ángela Urondo Raboy
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DDHH //// 06.03.2011
Seguridad en la Villa Carlos Gardel: nos estamos poniendo heavys
Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Por Victoria Palacios
Los muros son sociales
El trabajo de las promotoras comunitarias del Centro de Orientación Comunitaria de la U.G.C N°3 del Palomar empezó con la creación de espacios de participación. Nos cuenta Alicia que desde la gestión municipal la preocupación es romper con las barreras sociales de adentro y de afuera del barrio. Ese fue el marco ideológico que dio empuje al proyecto de urbanización. Primero se construyeron las calles, se intentó continuar las calles desde Palomar hacia La Gardel, manteniendo los nombres y la altura, como una forma de apertura del barrio hacia fuera, desde ahí se empezó a trabajar con el consejo vecinal, sobre todo con el grupo de periferia del barrio, se intentó hacerles comprender a los vecinos, más allá de que es un bien para otros seres humanos, que siendo mezquinos se perjudicaban ellos, porque su casa se iba a valorizar, así como se iba a mejorar la calidad de vida de todos, ya que no iban a tener más una villa al lado, sino un barrio hermoso, así como otros problemas del orden de la salud física y psicológica. Incluso se iba a dar solución a los problemas del orden de la seguridad, abriendo calles, haciendo visibles cada uno de los domicilios con su calle y su número, sea hace permeable el barrio y no un lugar para que vengan y se escondan malvivientes, como dicen ellos, replica Alicia.
¿Qué recursos pusieron en práctica para romper con estos estigmas?
Un poco laburando con esto empezaron a bajar los decibeles, pero con el trabajo que uno va haciendo de años, se va dando cuenta que las barreras también son internas. Por ejemplo, cuando hicimos el jardín infantil, lo sacamos de los monoblock, pensando en la apertura barrial para que a la guardería jardín puedan acceder chicos de afuera, y lo hicimos en Marconi, enfrente, y muchos vecinos se quejaban de que ahora hay chicos de afuera en los barrios y ocupan los espacios. Es difícil trabajar entre los vecinos gardelianos que los muros son sociales y que está bueno derribarlos. Con esa visión también se hizo el centro de atención primaria sobre la avenida Marconi para que tengan acceso los vecinos cercanos y de hecho creció la cantidad de personas que también se atienden de afuera. De a poco, del trabajo sostenido de años se van derribando los barreras, pero como te digo no es solamente de afuera hacia dentro.
Y...la policía no ayuda…
Cuando los adolescentes salen del barrio, los policías les dicen que tienen que volver a su barrio. Pasó mucho con la policía de Tres de Febrero. Cuando los chicos están en alguna plaza son bajados automáticamente y les dicen que vuelvan a su barrio.
Esto molesta, ¿no es cierto?, por un lado todo el trabajo de desarrollo social, abriendo los muros, y por el otro, la represión de la policía. ¿Acá los operativos son de la policía o de la gendarmería?
Hay todo tipo de operativos, de todo tipo de regionales y de todo tipo de fuerza. Hace poquito, venía por pampa, veo de este lado, oficiales de policía, estaban parados en la entrada del barrio, en Murillo, entonces quise entrar por Neuquén, y estaban los gendarmes, bueno dije, estoy en el horno, no sé si voy a poder entrar a trabajar. Después mis compañeros me contaron que en todas las entradas del barrio había patrulleros.
¿Es cierto esto que se escucha en distintos ámbitos que a veces es la misma gente del barrio la que pide seguridad? Y a veces se escucha a algún vecino, pero hoy la seguridad es la inseguridad.
¿En qué consisten los últimos operativos?
A veces tipo razia, pero otras muchas veces vienen con orden judicial, de la fiscalía.
¿Entran a cualquier casa?
Empiezan a barrer, incluso han pegado a la gente que no tiene documentos.
¿A los chicos también?
Sí…Hay muchos chicos que están traumado a veces son tan violentas las entradas de la policía en las casas, que después cada vez que hay un allanamiento los chicos se hacen pis en la cama, lloran, no quieren salir. Además como muchas veces en lugar de ir al lugar indicado, van al vecino cuando entran no golpean la puerta, tiran la puerta, y después quedan los destrozos. Agarran y pegan, no se fijan en la edad, ni en el género.
Esto mismo nos cuentan distintos vecinos del barrio. Ni la policía, ni la gendarmería respetan a los vecinos, maltratan incluso a los niños, una nena de 9 años, tiene marcada en la pierna la bota de un gendarme. Todas las familias están aterradas, no saben a quién dirigirse para hacer respetar sus derechos. Más allá de que valorizan el proyecto de urbanización, entienden que la violencia instaurada en la villa en la década de los 90’ es responsabilidad de la policía, y saben que los métodos son otros.
¡Bajen las armas! Aquí sólo hay pibes leyendo…
Frente a esta política violenta de seguridad en el barrio, colectivos sociales y culturales y asociaciones civiles de derechos humanos proponen otras prácticas que revalorizan vínculos sociales, experiencias estéticas, formas de construcción de la memoria colectiva y de la historia del barrio. Esta separación entre el trabajo constante de los distintos grupos por revalorizar su espacio de pertenencia y la violencia de los agentes de seguridad retrasa y perturba las posibilidades de transformación que recién en estos últimos años parecían vislumbrarse.
¿Nazarena los vecinos del barrio le tienen miedo a la policía?
Hubo una época que querían que se hagan paredones, esto es algo parecido, pero en lugar de haber paredones, está la gendarmería. Y la verdad es que eso no va a cambiar. No va a ver menos delincuencia por eso. Un día tuvimos una imagen terrible, estábamos saliendo del jardín de infantes, y estaban los gendarmes en fila con las armas. Entonces yo le dije, ¿ya los vienen a custodiar? Los chicos ya le tienen miedo. Lo que para la gente de afuera es la seguridad para nosotros es la inseguridad. A veces entran los patrulleros a toda velocidad, y acá los chicos juegan a la pelota en la calle, o andan en bicicleta. Una vez salimos todos los vecinos a la vereda a pararlos, ¿y saben lo que nos contestó la policía?, que había que matarlos desde chiquitos a todos estos. Estoy aterrada de que empiecen a los tiros, porque a ellos no les importa si son las 5 de la tarde y los pibes están saliendo de la escuela. Me da miedo de que empiecen con su cacería. Porque eso parece. Y eso es lo que está haciendo la gendarmería hoy en día. Paran todo desde Pedriel hasta Marconi. Y paran a todos. A los chicos les hacen dar vuelta la mochila, que tiren la carpeta. Revisan a las mujeres embarazadas y a los que van a trabajar. Y eso genera más resentimiento con la policía. Nadie habla de prevención. ¿Qué solución proponen para los chicos de 14 años para que no salgan a robar? Se necesitan otras opciones.
Ayer nomás
El martes 1 de marzo, en la comisaría 6ta. de Palomar se quemó un preso. En este momento está en el Hospital del quemado por gestión de la Asociación Civil de Familiares de Detenidos en Cárceles Federales y el Comité contra la tortura. Se pide explicación al Ministro Casal sobre el operativo. Ya que por acción u omisión la Policía es responsable. (Agencia Paco Urondo)
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CULTURA //// 12.11.2011
Hay que tener coraje con la palabra
Fragmentos leídos y analizados en el programa radial Basta de Zonceras, versión radial de LA PACO URONDO.
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Por Victoria Palacios I “El poema es la cárcel de la voz, le ofrece metáforas, elementos de adorno, pero si el tipo no es capaz de abrirse paso entre barrotes, suena, hace poesía. Hay que buscarle la vuelta para no aumentar la inflación del lirismo. A mí me gusta leer a los líricos, pero cuando empiezan a macanear, ¿viste?...Hay que poner al lector como parte de la cosa, salir de la cosa fácil, y sobre todo, tener coraje con la palabra”.
Leónidas Lamborguini en: www.revistalamasmedula.com.ar Casi como parafraseando su voz poética pero entendiendo este parafraseo como un desfraseo y no como un método de composición, como un balbuceo dirán los críticos, un roer el hueso de lo oprimido de la Historia Literaria, para desenmarcar la palabra de su literariedad y mostrar su alcance político, Leonidas, el poeta de Las patas en la fuente, reconstruía con diferentes matices y tradiciones, la relación entre Política, Literatura e Historia en cada uno de sus libros.
Fragmento de "El solicitante descolocado" (Ediciones De la Flor, 1971. Libros de Tierra Firme, 1989):
El solicitante descolocado
Desempleadobuscando ese mango hasta más no poderme faltó la energía la pata anchaaburrido hace meses, la miseriabusco ahora trabajo en la era atómicadentro o fuera del ramosi es posible.Todos los días abro el mundoun jardín de esperanzasen la sección empleadosvoy clasificándomeatentoeste aviso me pide.Entoncesa escribir con pasión y buena letraadherido con lealtad—ser claro—escucho el ruego del ruiseñoruniendo lo primitivo a lo cultola inspiración a la escuelatrato de seducircon mis antecedentes.Solicitud detállameel que suscribepráctico en desorganizarestá deseandoganarse un pan en tu establecimientohombre de empresacasilla de correos.
El saboteador arrepentido
En mi rostro está escrita la aceptadarenunciatanto vil ostracismodespués supeel trabajo es salud, es factordignificay lo otro es el crimenla poesía malditaYo era el brazo derecho ahora no soy nadaEsta guitarra cae yavolcada de mi almasu última notaespera.
El solicitante descolocado
Telegrama-respuesta"Preséntesemañana en alpargatassin ningún compromiso, limpiode polvo y paja".Allá estaré fenómenonecesito ya urgenteun par de medias, camisetay calzoncillos aptos.En la colahe llegado hasta aquíal bordedel seré examinadorepaso mentalmente la historiaque repito.(Mi especialidad esde hombre orquestahace un corto intervalo que no trabajome fueronpor mi propia voluntad)Frente a la psicotécnicapregunta acelerandorápidallega a mi pasado.Me deschava:—En el departamentoatrasando día a díael relojcinco tipos tiradosviviendo como chanchosperdiendopoco a poco la vergüenzala decencia y la moraluna habitaciónun aire viciadococina y baño.—Fue la época de las grandes peleaslos ayunoslos empeños la ventadel refrigerador inmaculadoy es mejor no recordar.Para sumar a gatas—me arrastro—no sé más quién soyyo el antiguo encargado no funciono.NO INSISTA EN SU PEDIDO PRESENTANDO NUEVAS SOLICITUDES.Me voya descular hormigasbuscando la estabilidadel sueldo por conveniosun horario que corraoremusjubilación y vacaciones pagas.
El solicitante y el saboteador
—Al Divino BotónOh Exito Integral sobreponiéndotea los bocinazos del malignooye este jeremidoconcédenosla tierra protegidadormir perfectamente en pedodonde florezcanlosExtasisEl Solicitante y el Saboteador del públicose despiden1, 2, 3explotandodo re mi fa sol lasí!poniendo en marcha lafábrica.[...]
Con respecto a esta poética del balbuceo Juan Sasturain nos dice: "El procedimiento de Lamborghini es sacarse cosas. No es el mítico “poeta popular” que trae la voz no contaminada de retórica y habla “el lenguaje de la gente”. Eso no existe. No está desnudo ni descalzo cuando empieza a contar / cantar. Tiene toda la Poesía, todas las palabras, los discursos circulantes –prestigiosos y profanos– a su disposición. Y desde ahí busca un registro, un tono, una manera, una tradición viva a la que adscribirse sin carnet ni compromiso. Pero no busca “su” voz. Por eso, Leónidas se saca la pilcha, el uniforme verbal y conceptual de poeta lírico / vanguardista. Establecido y –descamisado– queda en cueros, libre y en casa, cómodo para disfrazarse, ser otro y el mismo, gesticular frente al espejo y los demás. Por eso, se saca los zapatos y las medias de la retórica a la moda y mete las patas desnudas en las fuentes, en las entreveradas aguas bautismales de la poesía.[¨...]Precisamente, lo de poeta sacado y sacador no es mala definición para este Leónidas impar. A muchos los / nos sacó del silencio ensimismado: primero nos hizo detenernos a escuchar; después nos ayudó a poder decir algo –ilusamente propio– que será siempre un poco suyo".
En su obra prevalece un gesto de transgresión política más que histórica, su fascinación por la historia se encuentra en el peronismo como la expresión viva de transgresión y rebeldía de los excluidos. Ese gesto subversivo es el mismo que moviliza la reposición del “cuerpo gaucho” en su lectura sobre el valor de la risa en la poesía gauchesca y que Nicolás Rosa definió, a partir de su irrupción, como género polémico, y de resistencia. Esta conciencia, que proviene de una experiencia, recuperando el espacio de lo vivido, recupera para la poesía su poder transformador de la realidad:
De Santillán
-Ví a Kosteki caer ensagrentadoy acudí a cubrirlo: caí, como él, muerto por la jauría policial.
Ni muertos, ni vivos; ahora nos vemosen la memoria del puente que cortamos, haciendo memoria como hacíamos pan:
contra el olvido que nos pide paso.
En: La risa canalla (o la moral del bufón). Editorial Paradiso, Buenos Aires, 2004.
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OPOSICIÓN //// 13.02.2011
El problema de la vivienda según los informes de la Defensoría del Pueblo
Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por Victoria Palacios) La Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires ha emitido un informe sobre la situación de la vivienda en Capital Federal, su falencia y la conformación de asentamientos precarios.
Los asentamientos no son sólo un resultado del retroceso económico de los sectores populares en los 90 y su crecimiento exponencial después de la crisis de 2001. El problema vinculado a este es el de la política poblacional. Lo que preocupa es la distribución y las condiciones de vida de los habitantes de la Ciudad en general, y con especial énfasis, de los habitantes de los asentamientos urbanos en particular.
Mientras no haya una verdadera planificación y estrategia habitacional que involucre a todas las capas de la sociedad los asentamientos crecerán. Y lo verdaderamente sórdido es que el porcentaje poblacional más alto de los asentamientos de la ciudad (un 60 % aproximadamente) corresponde a menores de edad. Las cifras exactas de habitantes que tiene cada asentamiento estarán con el último censo, pero podemos acercarnos a entender su violento crecimiento si tenemos en cuenta la edad de la mayoría de sus habitantes y las cifras que se duplicaron entre 2005 y 2009 en los asentamientos más pequeños. Entre el 5 % y el 12% de este universo infantil no tiene más de un año de edad. Del total de familias asentadas, alrededor del 40% son grupos numerosos. La mayoría de sus habitantes no posee trabajo estable, están excluidos del mercado formal de trabajo y subsisten de la recolección de residuos y cartones. Los patrones comunes son la inaccesibilidad a los servicios fundamentales, el hacinamiento, el riesgo sanitario.
El informe señala como causas, además de las reformas económicas de los 90 y la carencia de una política habitacional, un tercer elemento: la criminalización de los habitantes de los asentamientos y su extrema vulnerabilidad social.
“La ciudad formal” no produce materiales de desecho que “otros” consumen y reciclan. La “ciudad formal” en un gran basural. En todas las esquinas, en todas las plazas, en todas sus instituciones se huele el aire corrompido. No es una metáfora. Hay mugre y esto produce urticaria. Entonces buscar culpables ajenos, que se acerquen más a la representación que tenemos de los “otros” produce alivio, y oxígeno, si los mandamos a las fronteras, recorrido “irremediable” de cierta tradición política naturalizada de nuestro país. Pareciera percibirse que las fronteras que convierte a sus habitantes en “moradores” resultan ser las autopistas, las vías de los trenes, algunas avenidas. También “pareciera” que se movilizan moralmente en forma impersonal, como un conglomerado que “elije” vivir en lugares “inadecuados”.
Los informes del año pasado consolidan un mismo discurso: el derecho a la vivienda es un derecho humano paradigmático. Su valor y resolución es el primer paso en el cumplimiento de los tratados internacionales que gozan de jerarquía constitucional (nacional y local) como son los derechos universales de los niños, de la mujer, de los refugiados, de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares. Existe de este modo, una obligación estatal, con fundamento en la Constitución Nacional y local y los tratados internacionales que gozan de jerarquía constitucional, de asegurar el acceso a los derechos a la salud y a la vivienda adecuada. De ahí que una de las estrategias a abordar sea la de la titularización de tierras ocupadas (tanto públicas como privadas): La precariedad del entorno y la vulnerabilidad material y social se sustenta en una precariedad simbólica. Por esta razón, las estrategias del Estado de intervención inmediata como consecuencias de los desalojos son ineficientes. Y, en algunos casos, como los subsidios que garantizan alquileres o albergues en un plazo de cuatro a seis meses, directamente vergonzosas. En muchos casos, reinciden (y naturalizan) las condiciones de vida de los asentamientos de los que provienen (se registraron hoteles sin agua caliente, y por ende, en pésimas condiciones de higiene). Los grupos humanos afectados por esta operatoria no tienen un seguimiento y acompañamiento de profesionales que los ayuden y asesoren en la apropiación de soluciones habitacionales sostenibles en el tiempo que mejoren su calidad de vida:
“En su conjunto, los niveles de vulnerabilidad descriptos señalan la necesidad de definir líneas explícitas de intervención que incluyan una evaluación integral de la problemática socioeconómica, de empleo y, especialmente, habitacional de estos grupos y que contribuyan a potenciar sus recursos y capacidades, con criterios de radicación y arraigo, donde ello sea posible. De hecho, en varios de estos asentamientos resultaría viable planificar y ejecutar soluciones habitacionales sostenibles en los mismos predios ocupados. El caso del Asentamiento Los Pinos resulta, al efecto, paradigmático”.
La respuesta a la desidia general del gobierno porteño en la ejecución de políticas habitacionales concretas, y sostenibles en mediano y largo plazo, no es sólo una cuestión de discriminación ambiental, y en definitiva racial como describe la defensoría del pueblo en cada uno de sus informes centrados en la inoperancia de los programas del Gobierno de la Ciudad, incumplimientos de los convenios, y ausencia de planes. Si trazamos un diagrama de la ciudad y vinculamos la propagación y acrecentamientos de los asentamientos, la fuente de trabajo predominante de la mayoría de su población, y la paradójica riqueza de la basura, el entramado es evidente.
Para ver el informe completo: http://www.defensoria.org.ar/areastematicas/vivienda10.php (Agencia Paco Urondo)
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domingo, 19 de abril de 2020
Cuarencharlas
19.04.2020
Cuarencharlas: intimidades artísticas y políticas del goce
Artistas, curadores, gestores y realizadores culturales de distintas especialidades y procedencias se encuentran todos los días a las 18:00h bajo el formato de conversaciones virtuales. Por Victoria Palacios.
Una propuesta genuina circula por las redes sociales, bajo el aura del tiempo fuera del tiempo, surge un espacio que se sostiene sólo a costa del deseo, apuesta por los vínculos y afectividades que tan gratos resultan en el mundo del arte en este momento. Esta propuesta, cuyo formato es el de una conversación multitudinaria, las “cuarencharlas”, se define como abierta, gratuita, plural y federal. Se organiza en relación a una exposición sobre alguna temática en particular, para poner en el centro del debate alguna cuestión en relación a las problemáticas de los circuitos culturales, los espacios de circulación y difusión del arte en nuestro país. Desde las galerías y museos, hasta las ferias más populosas y artesanales son habladas por sus protagonistas, gestores, curadores y artistas que se cargan la mochila de los entretelones de la vida artística y sus tensiones. Casi como un juego, la invitación y apertura por Kekena Corvalán, convocó en la primera semana a más de cuatrocientos artistas provenientes de distintas partes del mundo. La excusa, compartir una “valija de recursos” de arte latinoamericano, fue el disparador para poner en escena, una política del goce y su intimidad, enunciado que reitera la curadora casi como un lema. Día a día, desde hace más de tres semanas, se desanudan los núcleos conceptuales que mueven las experiencias, los recuerdos y las percepciones de las obras en situación y movimiento. Siempre con el foco puesto en reivindicaciones territoriales que reúnen lo íntimo y lo colectivo, “para pensarse para adentro y para afuera”, en palabras de Kekena, las cuarencharlas ya tienen un repertorio original que como algunas de sus participantes proponen, un poco en broma, un poco liberándose de antemano de cualquier encasillamiento, “rompe cualquier teoría de los géneros discursivos”. Títulos atrayentes como “Galería mantera” de María Rocha, “Compartida de experiencias de la escena cultural tucumana” de Mane Guantay, “Museos Patagónicos” de Sol Cabezas y “Tecnopoéticas el caso cómo construyo mi voz” de Camila Barcellone, entre otros, muestran un estado de situación de los temas que se abordan en estas conversaciones que conllevan el disfrute de la rancheada. Artistas como Marina Olmi, Nora Ancarola, Juan Muiño, Sebastián Romania, y Claudia Esperanza son algunes de les participantes que pueden escucharse en el Canal del Leedor de la plataforma YouTube y que reconforta escuchar en estos días. Cada charla es acompañada por la ilustración o dibujo de lo compartido y entregado. Así como un archivo de material teórico que funciona como marco, predominantemente decolonial y feminista. Una singularidad muy particular es el deseo de investigar colectivamente y la coincidencia en sociabilizar el material. Para sumarse a las “cuarencharlas” y sus quehaceres colectivos se puede ingresar todos los días a las 18:00h en: https://us04web.zoom.us/j/9525881303?pwd=UU1ERnhuckNaSlA0ZnFoY0RBMW1HUT09 / ID 952 588 1303/ Password 30032020.
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